El libro de texto digital que no llega: padres y profesores, responsables

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Llega septiembre y, con él, la vuelta al cole. Son días de terminar de preparar uniformes, mochilas y todo lo relativo al material escolar. El regreso a las aulas supone un importante desembolso de dinero (unos 400 euros por menor). Por algo lo llaman la cuesta de septiembre.

Tradicionalmente, uno de los gastos más importantes era el relativo a la compra de los libros académicos. De hecho, según el informe que cada año realiza de la Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza (ANELE), el gasto medio por alumno en libros subió el curso pasado un 11,6%, hasta alcanzar los 102,9 euros.

Para José Luis Pazos, presidente de CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), este gasto en los colegios de titularidad estatal debería ser gratuito, independientemente de si estamos hablando de libro físico o electrónico.

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Los profesores y padres están frenando el abandono del libro físico


Pero, ¿se siguen comprando tantos libros educativos como antaño, cuando la tecnología aún no había entrado de manera masiva en la aulas?

El uso de materiales audiovisuales sigue siendo uno de los grandes retos, porque sigue existiendo una cierta reticencia por parte del sistema (incluyendo a la familia), que se siguen dejando llevar por la rutina y se resisten a abandonar el libro de papel, que es un formato superado y que no obedece a la forma de entender la vida que tienen nuestros hijos, que estructuran su mente de manera muy diferente a la nuestra”, asegura Pazos en declaraciones al Blog de Lenovo.

El libro, como estructura plana, parece que está fuera de la mente de estos niños, que suelen trabajar de manera mucho más audiovisual e interactiva.

Sin embargo, y tras un primer periodo en el que el único cambio que se producía tras la llegada de las nuevas tecnologías a las escuelas era pasar el libro de texto a meros PDF, se están desarrollando ya nuevos tipos de materiales y plataformas. Sin embargo, “uno de los problemas principales para las familias (y las administraciones, que están viendo cómo solucionar este asunto) es que la mayoría de estas soluciones trabajan por licencias anuales”.

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Según la visión del presidente de CEAPA, incluso para las editoriales es más ventajoso el modelo audiovisual y digital, tanto porque aporta mayores márgenes como por el hecho de que pueden llegar más directamente a las familias. “Son los propios centros, los docentes, las administraciones y las familias las que frenamos este cambio. Necesitamos hacer una transición y hay resistencia al cambio, también por parte de los padres”.

La ineficiencia de los libros electrónicos que no se pueden prestar


La LOMCE, la vigente ley educativa, promueve entre otras cosas el préstamo de libros para que estos puedan ir pasando de alumno a alumno y rebajar, así la factura de la vuelta al cole de muchas familias. Además, siempre ha sido una costumbre que los libros de texto pasasen de hermanos a hermanos. Y en muchos colegios existen los denominados “bancos de libros”, donde las familias más necesitadas pueden utilizar textos donados por otros alumnos.

De hecho, esta misma ley exige que estos textos tengan una vigencia de cuatro años, precisamente para favorecer esta donación de libros y evitar que las familias con varios hijos incurran en tanto gasto.

Pero, ¿se puede hacer lo mismo con los materiales digitales? ¿Se pueden crear bancos de libros de texto online? ¿Pueden reutilizarse año tras año estos materiales audiovisuales?

Como decimos, los materiales educativos electrónicos se suelen vender a través del sistema de licencias anuales. “Esto obliga a que, si el niño repite, las familias tengan que volver a pagar una licencia”, relata el presidente de CEAPA, que a renglón seguido añade que “no decimos que sea la editorial la que tenga que soportar este gasto, pero la familia tampoco debería porque es algo que en papel no le ocurre”.

Según el presidente de CEAPA, aunque los costes del material digital son menores que en analógico (sin contar con la adquisición del soporte, sea tablet o portátil), “se sigue vulnerando en cualquier caso el artículo 27 de la Constitución, que habla de una educación gratuita”.

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La Larousse era para siempre, en digital solo sirve un año


En este sentido, los títulos educativos digitales funcionan de manera análoga a como lo hace cualquier otro programa de software, en el que bien a través de la conexión a una plataforma online, bien mediante la descarga, el usuario paga por una licencia anual. Cuando acaba este período, ya no se puede acceder a estos contenidos.

Sin embargo, para CEAPA existe una gran diferencia entre el resto de aplicaciones y el que está destinado a la comunidad educativa. “Hay que tener en cuenta que no se hace por negocio o placer, sino porque la educación es una obligación. Creemos que estos materiales (físicos o digitales) deberían sean gratuitos para los centros de titularidad estatal, pagados por los impuestos”.

En cualquier caso, CEAPA valora muy positivamente los materiales que realizan los propios profesores “que están funcionando muy bien”, y sin pedir la desaparición del libro (“sería una barbaridad”) en cualquier caso. Aunque consideran que “no se puede elegir una herramienta como única, y más cuando está obsoleta” como es el caso de los libros de texto, su utilidad como bibliotecas de aula es algo que tampoco se discute.

¿Y si los libros vinieran con el PC?

¿Para qué entonces se apuesta por la llegada de las nuevas tecnologías en las aulas si éstas, a veces, son tan poco aprovechadas? Quizá la clave está en que los portátiles y tablets destinados a educación tengan ya incorporados estos programas y contenidos educativos.

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Algo así es lo que podemos encontrar en los equipos de Lenovo. Aquellos que están pensados para los estudiantes, incluyen aplicaciones y herramientas como WRITEit o REACHit, que incluye elementos de grafología o de almacenaje en la nube, o el programa LanSchool que permite al profesor monitorizar las pantallas de sus alumnos, así como editar y compartir contenidos.

Cabe señalar que estos equipos orientados a educación van desde tabletas para niños de infantil y portátiles de 10-11 pulgadas para primaria hasta los de 14-15 pulgadas para secundaria, bachillerato y enseñanzas universitarias.

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