El meme de Harvard que quiere acabar con la amenaza fantasma del periodismo moderno

Año 2017. En una galaxia muy muy cercana, la República del Periodismo está sumida en el caos. Post-verdades, memes y una lucha encarnizada por los likes mantienen a las grandes (y pequeñas) naves de la República en un bloqueo constante. Mientras el consejo de sabios se pierde en debates, un viejo conocido ha resurgido en un último intento por salvar la Galaxia.

Si mientras lo leías ha venido a tu cabeza la melodía de la intro Star Wars, bien. Si no, también. La historia que viene a continuación es menos épica que la saga de la Guerra de las Galaxias, pero es bastante más real. La tecnología ha puesto en jaque, una vez más, al periodismo, ese ser que tantas veces se ha dado por muerto y otras tantas ha resucitado. La tecnología, también, podría tener la clave para la salvación de esta república de la información ante el avance del Imperio del clickbait y los bulos.

El héroe: Nieman Lab

En el planeta Massachussets, en el cúmulo estelar de Estados Unidos, la Fundación Nieman lleva años trabajando en el seno de la Universidad de Harvard, uno de los antiguos centros del saber que sobrevive en la actualidad. Sus armas: conferencias, clases, publicaciones e investigaciones. Su objetivo: promover y elevar los estándares del periodismo e instruir a un grupo de profesionales al más puro estilo Jedi para que puedan contribuir a la salvación de la República.

Lo que empezó como un selecto grupo de periodistas formado en 1983 ha atraído a su órbita a más de 1.400 profesionales a través de distintos programas de becas. Hoy, su presencia en la Galaxia de Internet cuenta con tres grandes naves: Nieman Storyboard, Nieman Reports  y Nieman Lab, el último héroe en aterrizar en nuestra particular aventura.

Nieman Lab está formado por un grupo de reporteros sin temor al Imperio que escriben diariamente sobre lo mejor y lo peor del periodismo. Con el tiempo, se ha convertido en una fuente de información para aquellos que siguen confiando en la forma de hacer de la República y quieren huir de los tentáculos de la post-verdad.

La amenaza: el Imperio

Desde los albores de la República del Periodismo, el Imperio de la manipulación y la propaganda ha acechado en la sombra (o puede que, incluso, a plena luz del día). Quizá términos como “era de la post-verdad” y “fake news” lo revistan todo de una capa de actualidad tecnológica, pero los problemas son los mismos de siempre.

“La confianza en las plataformas online no atraviesa sus mejores momentos”, señala un informe del Pew Research Centre, recogido por Nieman Lab. Según esta investigación, es el uso que las propias personas hacemos de Internet el que contribuye en gran medida a este problema.

“Internet y las redes sociales ha permitido crear nuevos tipos de relaciones y comunidades en las que se debe renegociar la confianza con actores que los usuarios no ven, con empresas lejanas, en circunstancias que no son familiares, en un mundo rebosante de información de procedencia incierta”, continúa el estudio.

Además, según Nieman Lab, los habitantes de la República tienen tendencia a creer todo aquello que reafirma su forma de entender el mundo, sin cuestionar su origen. Así, es aparentemente fácil que una noticia falsa o manipulada se extienda como la pólvora.

“La clave es crear un primer grupo de creyentes que compartan o comenten el tema, recomendándolo a otros a través de Twitter o Facebook. Además, las historias falsas llegan más lejos si se dirigen inicialmente a un grupo de gente mal informada”, resalta el paper Fake News in Social Media, difundido a través del altavoz del centro de la Universidad de Harvard.

Las Guerras Clon

El Imperio de la post-verdad no cuenta con un ejército de clones, pero sí con uno de bots. Hoy en día, crear y programar bots es tan económico que casi cualquier organización puede acceder a ello, una tendencia que ha sido señalada también con insistencia desde Nieman Lab. Son bots que publican memes, usan hashtags y construyen trending topics para dar más importancia a hechos que, en realidad, no tienen fundamentos reales.

Una de las últimas publicaciones al respecto es el estudio del fenómeno MacronLeaks durante las últimas elecciones presidenciales francesas. Este trabajo identificó una red de bots que habían actuado en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, habían permanecido inactivos desde la victoria de Trump y habían vuelto a las andadas durante la campaña francesa.

“Los intereses previos de los usuarios que participaron en MacronLeaks explican las razones del escaso éxito de la campaña en relación al resultado final de las elecciones. La mayor parte de la audiencia de la campaña MacronLeaks pertenecía a la comunidad alt-right de Estados Unidos y no eran usuarios franceses”, concluye el estudio.

El futuro está escrito en un meme

La solución no es única, ni pasa por volver al pasado, negando la existencia del Imperio y sus herramientas. Las soluciones del futuro pasan por utilizar la misma tecnología, los memes, las redes sociales e, incluso, los clones, perdón, los bots, para ganar la batalla de los bulos.

“Las cosas son, por decirlo con delicadeza, diferentes de lo que solían ser”. Así introducen C.W. Anderson y Pablo Boczkowski su ensayo sobre el futuro del periodismo, Remaking the news. Aunque tiene mucho de teoría sobre la profesión en sí misma, uno de los tres puntos centrales de este trabajo gira entorno al uso de las herramientas digitales; utilizar los nuevos recursos para llevar la información (contrastada) a todas las esquinas de la Galaxia.

Plataformas consolidadas como las redes sociales o el vídeo online, pero también tecnologías más disruptivas como la realidad virtual o los propios bots sitúan a una audiencia más global que nunca al alcance de los periodistas de la República. “No se trata de simplificar la noticia o renunciar al contexto. Se trata de aprender una nueva forma de contar historias que funcione en muchas pequeñas pantallas repartidas por el mundo”, señala la periodista de Nieman Lab y editora móvil de BBC News, Nathalie Malinarich.

Gracias #FakeNews. El periodismo suele dar su mejor versión en los períodos de mayor incertidumbre”. Como si de un motivador Obi-Wan Kenobi se tratase, Almar Latour, colaborador de la fundación de Harvard y director editorial de The New York Times, cree en una especie de fuerza que mantendrá con vida a la República.

“El fenómeno de la post-verdad es un recordatorio del valor extraordinario de la verdad y, tal vez, nos lleve a darnos cuenta de que, tras agónicos años de debate sobre el futuro del negocio periodístico, exista una razón por encima de todo que nos lleve a continuar”. Latour podría haber rematado su discurso con un “que la fuerza te acompañe”, pero esto no es Star Wars.

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