Los detectives de drones ya están aquí

Soñamos con que llamen a nuestra ventana y nos entreguen paquetes. Nos impresionan sus tomas aéreas en 4K. Sus posibilidades nos parecen infinitas. Sin embargo, los drones también tienen su lado oscuro; y apenas hemos empezado a descubrirlo.

Espionaje, ataques a infraestructuras, violación de la privacidad y de espacios aéreos protegidos… cada vez se producen más actos delictivos mediante drones. En España, entre 2015 y 2016, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, impuso un total de 35 multas por valor de más de 250.000 euros por saltarse la normativa. La mayoría de ellas se debieron a la ausencia de la autorización correspondiente o a volar aeronaves no tripuladas sobre zonas pobladas.

Aunque no existen todavía estadísticas oficiales de las multas de 2017 ni de las denuncias, las quejas por uso indebido de drones salpican las páginas de los periódicos. Los incidentes causados a través de esta nueva tecnología se están multiplicando alrededor del planeta. ¿Ha llegado la hora de contar con un cuerpo de detectives de drones?

detectives de drones

The Drone Task Force

En Reino Unido creen que sí ha llegado. A principios de este año, el servicio penitenciario y la policía de este país anunciaron la creación de un cuerpo especializado que controle el uso de drones en los alrededores de las prisiones británicas. ¿Y por qué empezar por aquí? Las aeronaves no tripuladas están siendo utilizadas como vehículos de contrabando.

Droga, teléfonos móviles, cuchillos, memorias USB… Según la policía británica, los presos estaban ganando acceso a un nuevo mundo de comodidades gracias a la versatilidad de los drones y a lo difícil que se hace detectar las aeronaves (y sus pilotos remotos). Un equipo de policías especializados se hacía necesario, creando así el germen de una nueva fuerza de detectives de drones, bautizada como la drone task force.

El pasado mes de abril, Daniel Kelly se convertía en la primera persona en ir a la cárcel en Reino Unido por volar un dron con contrabando en una cárcel. Su caso fue relativamente sencillo para la policía, ya que manejaba la aeronave desde su smartphone y fue capturado mientras cometía el acto delictivo.

Sin embargo, este es un caso poco frecuente. Las dificultades se multiplican cuando solo se captura el dron (ni el piloto ni el control remoto), la aeronave está hecha pedazos o los datos de vuelo han sido borrados. Por eso, en los próximos años, se espera que se desarrollen perfiles cada vez más especializados de detectives de drones o, incluso, técnicos forenses para aeronaves no tripuladas.

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¿Podemos ser nuestros propios justicieros dron?

El principal problema al que nos enfrentamos, al menos en España, para tratar temas legales alrededor de los drones es, precisamente, el desarrollo de una ley específica. Eterna promesa para la incipiente industria dron, parece que la normativa definitiva para el sector se podría aprobar antes de que acabe el año.

De acuerdo con el último borrador disponible, hay varias cosas que van a cambiar respecto a la ley vigente (de 2014). Pero la ordenación del espacio aéreo no parece ser una de ellas. Esto quiere decir que el espacio aéreo seguirá siendo cosa del Estado. Por eso, si detectamos un dron sobrevolando nuestra casa o nuestra empresa, no significa que esté invadiendo nuestra propiedad. Aunque sí podría estar cometiendo una ilegalidad respecto a la ley de seguridad aérea.

Así, ¿qué podemos hacer para protegernos ante un delincuente dron? ¿Podemos tomarnos la justicia por nuestra mano? Hoy por hoy, la única herramienta segura es la denuncia. Aunque en España no exista (todavía) un cuerpo especializado de la policía, podemos quejarnos a las autoridades locales o denunciar directamente los hechos ante la unidad de Aeronaves Pilotadas por Control Remoto (RPAs) de AESA, algo que podemos hacer por escrito o a través de Internet.

Inhibidores y apps de control

A pesar de que las legislaciones actuales o no son claras al respecto o incluso tipifican el derribo de un dron como delito (como en Estados Unidos) en los últimos años se han desarrollado diferentes herramientas para interceptar drones o controlar su actividad.

El caso de SkyWall es uno de los más conocidos. La compañía OpenWorks Engineering ha creado esta especie de rifle de radiofrecuencia que es capaz de activar el aterrizaje automático de un dron (en caso de que lo incorpore) y aterrizarlo a instancias de su piloto. Según la compañía, es capaz de atrapar drones que se encuentran hasta 100 metros de distancia.

La startup española Kentaurus ha desarrollado una solución parecida enfocada a la protección de instalaciones sensibles (como edificios gubernamentales o centrales energéticas). Mediante un sistema de radares y cámaras, un programa detecta el dron no deseado de forma automática. Ahí, el encargado de la seguridad toma el control del aparato mediante un potente inhibidor volándolo hacia un punto concreto o aterrizándolo.

En algunos países también se está popularizando el uso de apps de denuncia, como DroneALERT. Mediante esta plataforma, los usuarios pueden registran con su smartphone actividades de drones sospechosas. La información se envía después a la autoridad aérea competente para proceder con la denuncia. La app está siendo usada ya de forma regular en Estados Unidos y Reino Unidos, pero aún no funciona en España.

Águilas para proteger el espacio aéreo de los aeropuertos, sistemas de inteligencia artificial para proteger centrales nucleares o inhibidores de señal que desactivan cualquier dron en varios kilómetros a la redonda son otras de las soluciones que se están poniendo en práctica. En los próximos años, a medida que estas aeronaves se hagan más y más populares, se irá desarrollando todo un mundo de seguridad anti-dron que hasta hace poco sonaba solo a ciencia ficción.

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