La tecnología nos ha permitido, gracias a la fotografía, inmortalizar momentos que han quedado para la historia. Uno de esos momentos fue portada de la famosa revista National Geographic, que lleva casi 140 años contando lo que ocurre en todos los rincones del globo. La publicación cuenta con la que posiblemente sea la portada más mítica de la historia de la fotografía, conocida como “la niña afgana”, del número de julio del 85.
La imagen ha pasado a la historia hasta el punto de convertirse en un símbolo. Es simplemente una foto, pero en un duro contexto como es siempre el de la guerra. La portada muestra a una niña afgana con unos preciosos ojos verdes y una mirada profunda, grabada a fuego ya en el imaginario colectivo. Hoy vamos a conocer la historia detrás de esta icónica imagen.
La historia detrás de una mirada
La fotografía fue tomada en 1984 por el fotógrafo Steve McCurry en un campamento de refugiados afganos en Pakistán, durante uno de los momentos más duros de la guerra de Afganistán. McCurry quedó impresionado al instante por los ojos verdes de la niña y su mirada intensa. Para realizar la fotografía de la niña afgana, además, el estadounidense empleó una cámara Nikon FM2 y unas lentes Nikkor 105mm Ai-S F2.5.

La foto fue publicada en la portada de National Geographic en julio de 1985. La foto de portada estuvo a punto de ser otra, pero se cambió de idea en el último momento. La portada dio la vuelta al mundo y, durante todos estos años, la niña ha sido un símbolo anónimo del sufrimiento provocado por la guerra y de la infancia marcada por la violencia.
¿Quién era esa niña?
Lo curioso es que el propio Steve McCurry nunca imaginó la repercusión que iba a tener su fotografía. Tomó la imagen sin mayores pretensiones y volvió a la redacción de la revista sin mayor información sobre la protagonista. Por ese motivo, durante mucho tiempo nadie supo con certeza quién era.
Años después, en 2002, National Geographic emprendió la búsqueda de aquella niña para averiguar de una vez por todas quién era. Las dudas eran todas. ¿Seguiría viva? De ser así, ¿seguiría viviendo allí? Finalmente, fue identificada como Sharbat Gula, una mujer afgana pastún que había vivido una historia marcada por la guerra.

Para darle toda la credibilidad que el momento requería, la identidad de la niña afgana fue confirmada al 100% por inspectores forenses del FBI mediante tecnología de reconocimiento facial y la comparación de los iris de ambas fotografías.
En 2002 tenía 30 años de edad y tres hijos. Se supo que poco después de la primera fotografía se había casado con su actual marido y había regresado a una aldea de Afganistán. En ese momento, Sharbat pudo ver por primera vez el reportaje de la revista original y saber de primera mano cómo su imagen había dado la vuelta al mundo.

La revista, objeto de colección
Este número de National Geographic se ha convertido en una pieza de coleccionista. No es complicado encontrarla, ya que suele aparecer a la venta en portales como eBay. El precio de un ejemplar original, dependiendo de su estado, puede rondar entre los 60 y los 150 euros. Pero nunca se sabe; yo mismo encontré este número en un rastro y me la llevé a casa por 50 céntimos.











