Nos tenemos que remontar hasta el 28 de enero de 1986 cuando el transbordador espacial Challenger tuvo un accidente fatal. Pero, ¿cuáles fueron los motivos que provocaron este desastre?
El 28 de enero de 1986, el transbordador espacial Challenger despegaba desde el Centro Espacial Kennedy. En su interior se encontraban siete astronautas a bordo en una misión que para Estados Unidos era clave e iba a tener un gran impacto en el futuro del país. Sin embargo, todo cambió 73 segundos después de que se produjese ese lanzamiento y toda la tripulación muriese en un accidente fatal.
Se trata de uno de los accidentes más conocidos en toda la historia espacial. No solo conmocionó a la sociedad, sino que también puso en evidencia todos los fallos técnicos y organizativos que tuvo la NASA en el desarrollo de la misión. En este artículo te contamos cuáles son los distintos fallos que explican dicho accidente.

Un problema en las juntas
Como siempre ocurre en cualquier accidente de unas dimensiones como al que estamos haciendo referencia, son muchas las teorías que intentan explicar los motivos del accidente. Sin embargo, el motivo principal que causó la explosión del transbordador fue un problema con las juntas tóricas de uno de los cohetes impulsores sólidos del transbordador. Estos anillos tienen la función principal de sellar todas las uniones entre los diferentes segmentos del cohete. De este modo, evitan que los gases que se encuentran en el interior del mismo se escapen en los diferentes momentos de vuelo.
El problema llegó cuando se detectó que la temperatura de la mañana del 28 de enero, cuando estaba previsto el lanzamiento, era excepcionalmente baja. Incluso por debajo del punto en el que estas juntas garantizan su correcto funcionamiento. Esta fue la causa principal que provocó que las juntas perdieran flexibilidad y los gases se pudieran escapar en aquellas partes que no estaban selladas. La liberación de los gases clientes por las grietas de las juntas provocó una falla estructural del cohete y su posterior explosión.
Más allá de las juntas
Además de las juntas, diferentes investigaciones que se llevaron a cabo para esclarecer lo ocurrido también identificaron que la NASA tuvo problemas de organización y de comunicación durante la misión y la preparación de la misma. De hecho, los ingenieros de la empresa que fabricaron los cohetes impulsores, ya advirtieron del riesgo de lanzar el Challenger con las temperaturas tan bajas. Sin embargo, esta información nunca fue tenida en cuenta por la propia NASA que decidió continuar con la operación para cumplir con el programa planificado previamente.
Como hemos podido comprobar, no existe un único motivo que explique una catástrofe como a la que estamos haciendo referencia. La combinación de los errores técnicos con la falta de organización de todas las empresas implicadas en la ejecución de la misión da como lugar a una de las mayores catástrofes que ha tenido la historia de Estados Unidos en materia espacial. De hecho, a posteriori, la NASA comenzó a implementar diferentes metodologías y cambios significativos en sus protocolos con el objetivo de minimizar el riesgo de encontrarse en una situación similar a la que estamos mencionando.











