Hablar de cometas es hacerlo de cuerpos rocosos que vagan sin rumbo por el espacio. EL pensamiento de muchos es que estas piedras de cientos de kilómetros son un peligro más que un elemento del que sacar provecho, pero lo cierto es que son todo lo contrario. De hecho, cuando hablamos de Atlas lo hacemos de uno de los elementos más grandes registrados dentro del Sistema Solar y que, por si fuera poco tiene en su interior un material escaso en el espacio e importantísimo para la vida.
Y es que los asteroides tienen en su interior elementos que el ser humano podría explotar para su beneficio, ya sea para traer esos elementos de vuelta a nuestro planeta o bien para abastecer a las misiones del futuro.
Atlas, un gigante que podría ser más antiguo que el Sol
Si hay un evento canónico con el que la ciencia se siente más cómoda a la hora de explicar la creación del Universo es el Big Bang. Que un cúmulo de gases y polvo se concentrará en un mismo sitio y explotó dando lugar a millones de estrellas a lo largo y ancho del espacio parece una teoría más que aceptada por todos, pero esto supone aceptar que no todas las galaxias se han concebido al mismo tiempo, como tampoco lo es aceptar que todas las estrellas tiene la misma edad. Algunas mueren, eso es verdad, pero lo cierto es que hay algunos elementos vagando por el espacio que son muy antiguos.

El caso del que te vamos a hablar es uno de ellos y tiene como nombre Atlas, una roca que es más antigua incluso que nuestro Sol. También conocido como 3I/Atlas, ha sido avistado por el telescopio de sondeo ATLAS de la NASA que también se ha encargado de volcar los datos del avistamiento para determinar todo tipo de hipótesis que arrojen algo de luz sobre su origen y composición.
La información que se baraja es que su nacimiento, pese a venir de la constelación de Sagitario, está mucho más lejos de los límites conocidos por el ser humano y por ese motivo se estudia la posibilidad de que este cuerpo rocoso sea más antiguo, incluso que nuestro propio Sol. En estos momentos su posición está a 438 millones de kilómetros de la Tierra, por lo que podemos estar tranquilos de que este no sea uno de los elementos que podría impactar próximamente contra nuestro planeta como ya se ha barajado en otras ocasiones y con otros cuerpos celestes.
Una roca con agua en su interior
Como te hemos contado en alguna ocasión, estos cuerpos astrales no tienen una composición única y exclusiva de material rocoso que por lo general suele tener su origen en la partición de una roca aún más grande y cabe.
Y es que los informes indican que Atlas está compuesto por un alto porcentaje de agua congelada en su interior. Al menos así lo recoge Mashable cuando confirma que ha sido el astrónomo de la Universidad de Oxford Matthew Hopkins, quien ha sido el que ha estudiado el objeto.
De hecho, ha arrojado una cifra aproximada de su creación, que es de nada menos que 7000 millones de años, lo que supone nada menos que 3.000 millones de años antes de la creación del Sistema Solar.











