¿Las nuevas universidades están en internet?

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Una de las mayores revoluciones que la tecnología ha aportado al mundo educativo es la posibilidad de aprender a distancia. Es cierto que esto ya se hacía antes de la implantación de Internet (la UNED se fundó en 1973, por ejemplo), enviando por correo los libros y con tutorías telefónicas, pero con la llegada de la red de redes se facilitó enormemente que quien quiera estudiar, pueda hacerlo desde su casa, por muy lejos que esté de un núcleo universitario.

La otra ventaja es que ese nuevo tipo de alumno puede personalizar sus estudios, ajustarlos a sus intereses y sus necesidades. Es una manera muy estadounidense de enfocar la educación universitaria, y está viviendo un gran empuje con varias instituciones que ofrecen, a través de la web y de aplicaciones móviles, la posibilidad de que estudiemos lo que nos gusta donde y cuando queramos.

Edmodo y la universidad como red social

Una de las propuestas más particulares es la de Edmodo. Fundada en 2008, es una plataforma educativa que funciona como una red social privada, poniendo en contacto directo a profesores y alumnos. De este modo, a través de los grupos de cada curso se pueden compartir documentos, asignar tareas y consultar dudas, y sirve tanto para universitarios como estudiantes de instituto.

Todas estas nuevas “universidades” en internet ofrecen apps para que sus usuarios puedan seguir sus cursos donde quieran, y Edmodo les da un nuevo giro al ofrecer Snapshot, una serie de herramientas que permiten evaluar mejor el rendimiento del alumno, de acuerdo con los estándares educativos del país en cuestión. En lugares donde es habitual el homeschooling, es decir, estudiar la educación primaria y secundaria desde casa, puede ser algo bastante útil.

Edmodo afirma tener más de 50 millones de usuarios, y ha ido expandiéndose poco a poco en los últimos años, comprando compañías como Root-1 en su esfuerzo por liderar el mercado como plataforma de apps educativas. Une ese aspecto con el de redes sociales como Facebook o Tumblr, pues toda la comunicación entre los alumnos y los profesores se hace a través de microblogging.

Treehouse, Lynda y los cursos tecnológicos

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Como es fácil suponer, la mayoría de estas plataformas educativas online están más orientadas hacia la formación de futuros diseñadores web, programadores, hasta editores de imágenes y gestores de empresas tecnológicas. Hay bastantes sitios, especialmente en Estados Unidos, que ofrecen cursos variados para que los interesados puedan seguir formándose o, como dicen en la página principal de Treehouse, “aprende las habilidades para conseguir el trabajo de tus sueños”.

Esa plataforma en concreto, que opera desde 2011, se basa en videotutoriales. Los alumnos eligen el tema sobre el que quieren formarse, y van aprendiendo a través de esos vídeos y de otras herramientas a su disposición, como talleres con los profesores, espacios para practicar o concursos. Treehouse se especializa en programación y ofrece también la oportunidad de que sus alumnos aprendan cómo llevar su propia empresa, si deciden convertirse en emprendedores (que ya hemos visto que es uno de los grandes objetivos de estas universidades online).

Al contrario que, Edmodo, ésta no es gratis. Tanto Treehouse como Lynda ofrecen cursos a partir de 25 dólares al mes, pero éstos están muy especializados. Si queremos tener una formación un poco más amplia, tendremos que completar varios diferentes. Lynda es una de las plataformas educativas en internet más populares, y también una de las más veteranas.

Arrancó en 1995 como un apoyo online para las clases de Lynda Weiman, profesora y animadora de efectos especiales, que fundó con su marido una escuela de artes digitales. En 2002, empezaron a ofrecer cursos online y, actualmente, tienen más de 2.500, que van desde el desarrollo y el diseño web a la fotografía, la animación en 3D, la edición musical… Lynda es una de las que más utiliza los MOOCs, los cursos online que se han vuelto enormemente populares en apenas tres años.

¿Qué son los MOOCs?

Los Massive Open Online Courses (cursos online masivos abiertos) son, como su nombre indica, cursos online abiertos a multitud de alumnos, gratuitos, y a los que puede apuntarse cualquiera que tenga una conexión a internet. Empezaron reducidos a la industria tecnológica, y acabaron abiertos a todo tipo de temas. The New York Times declaró 2012 como “el año de los MOOCs“, y la Universidad Pompeu Fabra, a través de Miriada X, ofrece uno sobre la actual edad dorada de las series de televisión que este año tiene su segunda edición.

Los MOOCs ofrecen la posibilidad de que un amplio grupo de la población pueda acceder a conocimientos que, a lo mejor, no tendría tan a su alcance por los métodos tradicionales, pero también tienen sus inconvenientes. El nivel de compromiso con el curso depende totalmente del alumno (sobre todo cuando no está obligado a ir a clase), es habitual que los estudiantes copien los trabajos y es complicado que el profesor pueda atender las dudas de todos los inscritos. Ray Schroeder, director en 2012 del Centro para el Aprendizaje, Investigación y Servicio Online de la Universidad de Illinois, afirmaba en ese reportaje de The New York Times que “lo que es frustrante en un MOOC es que el instructor no está tan disponible porque hay decenas de miles de alumnos en la clase”.

Tutellus, el caso español

En 2013, en España arrancaba una plataforma educativa colaborativa que recuerda en su funcionamiento a Edmodo, y que se llama Tutellus. Pone en contacto a profesores y alumnos de habla hispana, y sus cursos se dan a través de vídeos. La compañía afirma que, en aproximadamente un año, sus alumnos han aumentado de 12.000 a 180.000, y que en 2014 albergaba más de 40.000 videocursos.

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Tutellus tiene acuerdos con varias universidades, como la Católica de Murcia, para ofrecer créditos oficiales a distancia y, así, sus alumnos puedan obtener una titulación oficial. Pero su actividad no se ha quedado ahí. Su último lanzamiento es TuiterMachine, una herramienta para ganar dinero a través de la promoción de cursos online en Twitter. Tutellus es colaborativa, y que casi cualquiera puede ofrecer su propio curso. De hecho, Miguel Caballero, fundador de Tutellus, explicaba en una entrevista en Expansión que “hay cursos extravagantes e increíbles como “aprende a preparar el perfecto Gin-Tonic” o “aprende a respirar bien”. Para él, se puede aprender prácticamente de todo a través de Tutellus, y de internet.

¿Pero suplantarán a las universidades tradicionales?

La gran popularización de estas plataformas para aprender desde casa y personalizar tus estudios, y el auge de los MOOCs, ha llevado a que surja la inevitable pregunta de si estas iniciativas podrán estar algún día a la altura de las carreras ofrecidas por las universidades tradicionales. Esto se reduce a las ventajas y los inconvenientes que unas tienen sobre la otra. Las universidades online ofrecen mayor flexibilidad, personalización y organización a nuestro gusto de lo que estudiemos, pero a cambio, perdemos el factor de la interacción social que se gana yendo a clase con otros compañeros, y tampoco podemos hablar con el profesor cara a cara.

Un artículo en Inside Higher Education, de 2012, exponía, por su parte, las ventajas de un modelo educativo mixto, semipresencial, que integre los cursos online con los estudios presenciales. Universidades con programas de artes liberales en Estados Unidos de cierto prestigio, como Wesleyan, utilizan ese modelo para ayudar a estudiantes prometedores, pero que por su extracción social o por otras razones, puedan tener algunas dificultades adaptándose al campus. En teoría, los alumnos que integran las clases presenciales con los cursos por internet (lo que se llama el blended learning) rinden mejor que los que sólo se decantan por una opción. Parece que el futuro es uno y otro modelo se apoyen mutuamente, más que uno desbanque al otro.

Imagen | John Walker

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