¿Cambias de casa?, así puedes hacer la mudanza de tu PC aunque no conserves el embalaje original

Verano es tiempo de mudanzas y desplazamientos y muchas veces se plantea un problema a la hora de empaquetar nuestro equipamiento informático si nos deshicimos en su momento del embalaje original. ¿Para qué amontonar cajas vacías?

Cuando se trata de trasladar nuestro preciado equipo, rara vez pensamos en cómo hacerlo de manera profesional: amontonamos todos los cables en una bolsa y a otra cosa. Pero una mala mudanza puede poner en peligro hasta el más robusto de los equipos.

¿Cómo se lleva a cabo un correcto traslado de nuestro PC y monitor sin correr ningún riesgo? ¿Podría dañarse debido a la presión interna de los componentes o las vibraciones del vehículo durante un largo desplazamiento. Aquí resolvemos todas las posibles dudas.

Ajustando la torre

Pese a que muchos de los equipos Lenovo están perfectamente protegidos para soportar algún golpe eventual, cabe tener en cuenta que un PC es un sistema más delicado de lo que parece. Que le pregunten a cualquiera que frecuente LAN Parties o similares: su aparente firmeza puede darnos más de una desagradable sorpresa si abusamos de una mudanza apresurada.

Como ya apuntamos en este artículo, el disco duro, la batería y la fuente de alimentación pueden sufrir incluso cuando se trata de un equipo portátil. Y eso que los tres componentes más delicados a la hora de hacer un traslado son, sin duda, la gráfica, el monitor y el teclado.

Apuntando al primer aspecto, las tarjetas gráficas actuales suelen contar con ventiladores y patillas de anclaje que pueden acabar fuera de su lugar, lo que hará que el sistema no arranque. En resumen, es imprescindible no colocar nada sobre la torre para evitar que el socket del procesador se desplace o quede dañado debido al peso, lo que podría incluso también estropear otros componentes de la placa base.

Para un traslado correcto, se recomienda desmontar la tarjeta gráfica y almacenarla en una bolsa hermética antiestática, no usada nunca antes, para así evitar que entre polvo o algún tipo de suciedad grasa que después dificulte su operatividad.

El resto de la torre puede colocarse tumbada “hacia arriba”, orientada hacia los componentes soldados a la placa y acolchada con plástico de burbujas o, en caso de no tener disponible, mantas o prendas acolchadas, como un anorak o una funda nórdica.

Ten en cuenta que, si tu torre cuenta con refrigeración líquida, no podrás tumbarla. Por seguridad, tendrás que recurrir a un embalaje de espuma semirrígida para rellenar los huecos vacíos, sin presionar en exceso ni forzar la postura habitual de cada componente, de manera que esta espuma amortigüe las vibraciones del viaje. Una vez constatado que todo está firmemente acolchado, por dentro y por fuera, ya podemos cargar la torre para su posterior mudanza.

Monitor: de pie, aunque podemos tumbarlo

Los monitores son elementos aún más delicados, ¿podemos tumbarlos para evitar algún posible golpe? Para su correcto traslado, con un monitor debemos tomar las mismas precauciones que desplazando un televisor.

Si no queda más remedio que tumbarlo, podemos hacerlo sobre una superficie lisa, firme, debidamente acolchada —con toallas, para no rallar la superficie— y, sobre la misma, colocaremos el monitor boca abajo —es decir, cubriendo al completo la superficie de visualización, incluyendo los marcos— sin que este tenga nada encima.

No olvidemos que los televisores se transportan en vertical por una sencilla razón: el panel no debe sufrir presión desde ninguna dirección, ya que esta podría deformar, rasgar o incluso quebrar alguna de las láminas del TV. No obstante, el televisor cuenta con protección suficiente para mantenerse tumbado durante un breve periodo de tiempo, nunca más de dos o tres días.

Teclado, mouse y otros gadgets

En cuanto al resto de accesorios, no solo ratones y teclados, sino también altavoces y otros gadgets, las reglas son sencillas: guárdalos en una caja. Ya sea una caja de zapatos o de similar tamaño a la original, la caja servirá para proteger a las teclas de una presión indebida que termine por alterar su correcto funcionamiento.

Etiqueta para tener localizado los elementos de esta caja y llena los huecos con pequeñas planchas de poliespán, también conocido como corcho blanco, o bolas de periódico para una función doble: garantizar que los elementos internos no se zarandeen y evitar que puedan arañar o dañarse entre ellos durante el traslado.

Por último, para cerrar y sellar las cajas no necesitas asegurarlas con un grapado especial, con utilizar simplemente una cinta sensible a la presión o cinta adhesiva conocida como cinta americana será suficiente. Y voilà, ¡buena mudanza!

Imágenes | Unsplash (1, 2 y 3),

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