En los tiempos que corren es imposible no mirar que entre el mundo de la tecnología no solo hay avances que mejoran la vida de las personas de alguna manera, o que han dedicado su vida al desarrollo de algo que ha permitido tener una mejor percepción de lo que nos rodea, pero el caso de hoy es uno de los que han aportado horas y horas de diversión a más de uno. Y es que el mundo de los videojuegos no sería el que es hoy si no fuera por Tim Sweeney, el que a día de hoy es mandamás en Epic Games.
¿No concedes la compañía? seguro que si te decimos el nombre de Fornite te suena seguro, bien porque juegas o porque sabes de alguien cercano que dedica sus horas de juego a este título de disparos en tercera persona. Sin embargo, este es solo uno de sus últimos trabajos, ya que antes de este pelotazo en el mundo de los videojuegos aportó a los estudios algo tan básico como es un motor gráfico que seguramente hayas visto en acción.
Desarmó el cortacésped de sus padres con cinco años
A día de hoy esto parecería algo impensable, sobre todo por el hecho de que dejar a un niño cerca de una cortadora de cesped es una idea cuanto menos peligrosa. Pero ese no fue el caso de Sweeney, quien desde una edad muy temprana ya destacó por mostrar ciertas habilidades para el mundo de la mecánica y cualquier elemento electrónico o tecnológico. Al menos eso es lo que cuentan sus fuentes cercanas, quienes también apuntan a que con una edad muy temprana construyó él solo su propio kart.

Podríamos estar ante un entusiasta de la mecánica en potencia, pero la realidad es que el mundo que más le llamaba era la informática. Fue lo que más le llamó la atención en su adolescencia, hasta el punto de aprender a programar de manera autodidacta. En aquel entonces, la década de los 80, Internet no estaba tan presente como ahora y el único medio que había eran los diferentes cursos y los libros de texto. Y de libros de texto en la Escuela Secundaria Winston Churchill pasó a la Universidad de Maryland donde se dedicó a la ingeniería mecánica.
El caso es que el destino le deparaba otro destino diferente, sobre todo si tenemos en cuenta que con 20 años aprovechó sus capacidades para hacer algo muy novedoso: un videojuego. Eso fue a mediados de los 90, cuando uno de los juegos más populares era Doom. Con esto en mente, decidió hacer lo mismo bajo el nombre de Unreal, que se convirtió junto a Quake en uno de los juegos más importantes de los cibers en los años siguientes.
Del ‘tournament’ al ‘Engine’
Como te hemos dicho, Sweeney tenía las capacidades de hacer no solo un juego, sino de codificarlo por sí mismo y fue después del auge de su juego cuando hizo el motor Unreal Engine. En aquel momento era poco más que una herramienta para desarrolladores principiantes, un kit pensado para empezar a trabajar en este mundo atendiendo a dos pilares fundamentales: la sencillez y la potencia.
No se requería conocimiento previo, simplemente ganas de empezar a trabajar con el motor y crear una nueva aventura de todo tipo. Pero esto solo fue el principio, ya que el sistema era tan bueno que las grandes empresas empezaron a utilizarlo para sus juegos. Seguro que has jugado a alguno de ellos, como algunos de los últimos Final Fantasy o Mass Effect por nombrar algunos de ellos.
Todo ello bajo el logo de Epic
Por supuesto, a Tim no le ha faltado trabajo en ningún momento, y mucho menos las regalías de esas desarrolladoras que ponían su motor a funcionar en sus juegos. Lo que vino después es de Unreal ha sido lo que más beneficios le ha dado y sobre todo más notoriedad.
Y es que bajo el ala de Epic se desarrolló el motor Unreal Engine hasta lo que es hoy, pero con el paso del tiempo la compañía se ha hecho algo más notoria por diversos motivos. El primero de ellos fue la llegada de una tienda de videojuegos digitales al más puro estilo de Steam por lo que entraba directamente en el territorio en el que Valve era prácticamente la plataforma más importante de compra de licencias.

Por supuesto antes que eso llegaron varios juegos multijugador que a día de hoy le han dado un rendimiento espectacular como han sido Fortnite que a día de hoy es uno de los juegos multijugadores hacia el que todas las desarrolladoras miran ya sea para copiar su estilo o bien para intentar colaborar con ellos de alguna manera, u otros que no han pasado con tanta gloria como así del caso de Rocket League que aunque sí que es cierto que tiene una escena competitiva muy seria no tiene el mismo caché que el shooter de Battle Royale.











