Muchos creen que en un futuro muy, muy lejano, la supervivencia de la humanidad pasará por mudarse a otras estrellas. Nuestro Sol tiene combustible limitado y se calcula que dentro de 5.000 millones de años ya no será compatible con la vida tal y como la conocemos. La conquista del espacio la estamos realizando encadenando pequeños hitos. La llegada y conquista de la Luna es uno de ellos.
Ahora, la NASA ha movido ficha con un plan bastante claro. Quieren empezar este mismo año con tres misiones lunares que preparan el terreno para un alunizaje tripulado en 2028. Hablamos de una hoja de ruta bastante concreta para volver a la superficie lunar con más ambición que en décadas anteriores.
Un plan claro para nuestra primera base lunar
Tener bases en la Luna es algo que hemos visto y leído en películas y novelas de ciencia ficción. Pero ahora está más cerca que nunca. La clave está en el polo sur de la Luna, una zona que interesa mucho porque allí se quiere probar tecnología, estudiar el terreno y dejarlo todo listo para futuras operaciones con astronautas.
Estas primeras misiones forman parte de Moon Base, el programa con el que NASA quiere abrir la puerta a una presencia más estable en el satélite. Estas son las tres fases que ha revelado la NASA y que va a poner en marcha este mismo año.

Moon Base 1
La primera misión despegará no antes de otoño de 2026 y usará el aterrizador Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin. Llevará instrumentos de LA NASA como una cámara estereoscópica para estudiar la interacción de los propulsores con la superficie lunar y un sistema de retroreflectores láser para ayudar a ubicar con más precisión las naves en órbita.
Moon Base II
Esta segunda fase está prevista para más adelante este mismo año y llegará con más de 500 kilos de carga a bordo del aterrizador Griffin de Astrobotic. Entre lo más destacado va el rover FLIP de Astrolab, pensado para ayudar a preparar las operaciones futuras de vehículos lunares que usarán los astronautas.
Moon Base III
La tercera fase también está apuntada para este año y transportará varios instrumentos para LA NASA, la ESA y el Korea Astronomy and Space Science Institute. Su carga principal será Lunar Vertex, que viajará en el aterrizador Nova-C Trinity de Intuitive Machines para estudiar las llamadas lunar swirls, esas manchas claras de la superficie lunar que siguen planteando preguntas sobre su evolución y comportamiento.

Nuevos rovers en camino
La NASA también ha anunciado presupuesto para los vehículos que se usarán en la Luna. Ha concedido 219 millones de dólares a Astrolab y 220 millones a Lunar Outpost para desarrollar dos nuevos rovers lunares, y además 188 millones a Blue Origin para encargarse de llevarlos hasta allí.
El CLV-1 de Astrolab es un vehículo tripulado pensado para transportar astronautas, mover suministros y apoyar operaciones remotas. Por su parte, Pegasus, de Lunar Outpost, es una evolución más ligera de su rover Eagle, diseñada para conducción manual, autónoma y remota. NASA quiere que ambas empresas terminen de afinar los diseños, prueben los vehículos con tripulación y certifiquen las unidades durante los próximos 18 meses.

Drones por la Luna
Por si fuera poco, el Laboratorio de Propulsión a Chorro o JPL de la NASA ha elegido a Firefly Aerospace para construir la nave que llevará a la Luna los cuatro drones MoonFall, cuyo lanzamiento está previsto para 2028. Su trabajo será recorrer zonas difíciles de alcanzar y captar imágenes de alta resolución durante un día lunar completo. Los drones también tendrán que ser capaces de sobrevivir a la noche lunar durante varios meses con una carga diseñada para resistir esas condiciones extremas.











