Somos unos novatos en la exploración espacial. Llevamos unas pocas décadas enviando sondas y robots a los planetas de nuestro vecindario cósmico para intentar seguir despejando dudas. La GRAN pregunta sigue siendo la de siempre: ¿Estamos solos? ¿Solo ha habido vida en esta canica azul o la vida se abre paso con más facilidad de lo que pensamos?
Para intentar resolver esta pregunta, la mayor parte de nuestros esfuerzos se ha puesto en Marte. Lo que sabemos del Planeta Rojo es que, en algún momento de su historia, aproximadamente hace unos 4.000 millones de años, fue un planeta parecido a la Tierra, con atmósfera propia y grandes canales y lechos por los que corría el agua.
El descubrimiento más grande de la humanidad
No hace falta encontrar un extraterrestre con cara y ojos como el que nos muestran las películas. Con encontrar vida microbiana estaríamos ante el descubrimiento más grande de la historia de la humanidad. Lo curioso es que muchos expertos creen que ese descubrimiento ya se produjo en Marte hace 50 años.
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La posible señal de vida detectada en Marte
Fue en 1976 cuando las sondas Viking de la NASA aterrizaron en Marte. Entre la tecnología que llevaban estos exploradores robóticos, se encontraba un instrumento cuyo experimento obtuvo un resultado que, casi cincuenta años después, sigue dividiendo a científicos: podría haber detectado microorganismos vivos en el suelo marciano.
El experimento se llamaba Labeled Release, o LR, y estaba dirigido por Gilbert Levin. Su planteamiento era ingenioso. Los brazos robóticos de las Viking recogían una pequeña muestra de suelo y le añadían nutrientes con carbono marcado radiactivamente. Si había microorganismos, la teoría decía que se alimentarían de esos nutrientes y liberarían gases detectables. Y eso fue, precisamente, lo que ocurrió.
El instrumento detectó una señal que parecía compatible con actividad metabólica. No una vez, sino en varias pruebas realizadas por ambas sondas, en dos zonas distintas de Marte. Para Levin y otros investigadores, los resultados eran difíciles de explicar sin aceptar la posibilidad de vida microscópica.

La NASA descartó el anuncio
El gran problema fue que otro instrumento de las Viking, el cromatógrafo de gases y espectrómetro de masas, no encontró moléculas orgánicas en las muestras. Es decir, el experimento biológico parecía indicar que algo estaba “comiendo”, pero el análisis químico no encontraba los compuestos de carbono que se esperaría hallar en un entorno con vida.
La interpretación oficial fue que el suelo de Marte contenía sustancias químicas muy reactivas que, al entrar en contacto con los nutrientes, generaban la señal detectada por el experimento LR y el resultado de las Viking quedó clasificado como inconcluso.
¿Descubrieron las Viking vida en Marte? La ciencia dividida
Con los años apareció un dato que volvió a abrir el debate. En 2008, la misión Phoenix detectó percloratos en el suelo marciano. Son sales que, al calentarse, pueden destruir materia orgánica o transformar sus compuestos en gases difíciles de identificar. Eso significa que las Viking pudieron no detectar moléculas orgánicas aunque estuvieran presentes.
Gilbert Levin defendió hasta su muerte que las Viking detectaron vida en Marte. Otros científicos han revisado los datos y consideran que la explicación biológica sigue siendo posible. Pero posible no significa demostrada.

El principal obstáculo sigue siendo el mismo: las reacciones detectadas por las Viking también podrían tener un origen químico. Marte contiene sales, minerales oxidantes y compuestos que no son habituales en la Tierra. Interpretar una señal como vida usando nuestra biología como referencia es arriesgado.
Hoy la NASA sigue explorando Marte con instrumentos más sofisticados. El rover Perseverance recoge y almacena muestras que podrían regresar a la Tierra en futuras misiones. La diferencia es que, los científicos podrán estudiarlas con técnicas imposibles en los años 70.











