Dentro de nuestro Sistema Solar, Marte es uno de los mejores candidatos para resolver la gran pregunta de si hay, o hubo, vida más allá de la Tierra. Gran parte de las misiones espaciales están centradas en el planeta rojo, con Estados Unidos y Rusia de manera histórica, pero con China como nuevo actor en esa nueva carrera.
Las décadas de estudio que llevamos a la espalda sobre Marte nos han revelado que hace miles de millones de años fue muy diferente. Tuvo ríos, lagos, minerales formados en presencia de agua y, probablemente, ambientes en los que microorganismos podrían haber sobrevivido. Ahora, China quiere salir de dudas perforando Marte como nunca antes se ha hecho.
Los límites de los rovers marcianos
Enviamos naves, robots y hasta drones a Marte. Pero los simpáticos rodantes marcianos tienen límites. No cuentan con laboratorios tan potentes como los que existen en la Tierra y trabajan en una superficie castigada por la radiación.
China quiere ser el primer país en lograrlo con Tianwen-3, una misión que podría despegar en 2028 y devolver al menos 500 gramos de suelo y roca marcianos a la Tierra alrededor de 2031. Si cumple el calendario, sería la primera misión de retorno de muestras desde Marte de la historia.

El gran salto: perforar hasta dos metros
Tianwen-3 no se limitará a recoger polvo y piedras situadas en la superficie. Su gran diferencia será un taladro instalado en el módulo de aterrizaje, diseñado para alcanzar hasta dos metros de profundidad. Puede parecer un detalle menor, pero es una diferencia enorme si el objetivo es encontrar indicios de vida.
Marte no tiene un campo magnético global fuerte ni una atmósfera densa que lo proteja de la radiación cósmica y solar como ocurre en la Tierra. Durante miles de millones de años, esa radiación ha golpeado directamente la superficie y ha degradado muchas moléculas orgánicas que podrían haber quedado como huella de una vida antigua.
El problema es que los rovers de la NASA enviados hasta la fecha realizan perforaciones muy superficiales. Y la cuestión es que, posiblemente, lo más interesante esté un poco más profundo. El regolito, la capa de polvo y roca fragmentada que cubre Marte, funciona como una especie de escudo. Cuanto más profundo se perfora, mayor es la protección frente a la radiación. Por eso, una muestra extraída a dos metros podría conservar compuestos orgánicos o bioseñales en mejor estado que una roca expuesta durante millones de años.

Según responsables científicos chinos, será la primera misión internacional que intente perforar a esa profundidad en Marte para recoger muestras. El taladro buscará material del subsuelo, mientras que un brazo robótico recogerá una gran cantidad de suelo de la zona de aterrizaje.
Un dron para ampliar la búsqueda
La misión también planea utilizar un pequeño vehículo aéreo autónomo. Su función no será recorrer Marte como un rover grande y lento, sino explorar zonas cercanas al lugar de aterrizaje y ayudar a localizar rocas interesantes.
China ya demostró con el rover Zhurong, enviado en la misión Tianwen-1, que podía aterrizar y operar con éxito en Marte. Tianwen-3 sube mucho la apuesta. No solo tendrá que aterrizar, recoger muestras y almacenarlas, sino lanzarlas desde la superficie marciana, colocarlas en una órbita de Marte y enviarlas de vuelta a la Tierra.

La carrera con Estados Unidos
El plan chino cobra todavía más importancia por la situación del programa Mars Sample Return de la NASA y la Agencia Espacial Europea. El rover Perseverance lleva desde 2021 explorando el cráter Jezero y ha recogido muestras especialmente interesantes en tubos sellados. Algunas proceden de rocas volcánicas, otras de sedimentos que podrían conservar información sobre antiguos ambientes habitables.
El problema es que traer esos tubos a la Tierra se convirtió en una misión demasiado cara y compleja. La estimación superó los 11.000 millones de dólares y el programa Mars Sample Return fue cancelado en su forma actual por el Congreso estadounidense a principios de 2026. Estados Unidos mantiene fondos para desarrollar tecnologías dentro de Mars Future Missions, pero no hay una misión aprobada para recuperar las muestras de Perseverance.

Eso abre una ventana histórica para China. Si Tianwen-3 despega en 2028 y regresa en 2031, Pekín podría adelantarse y ser el primero en poner en manos de científicos material marciano recogido directamente del planeta. De lo que no hay duda es de que el futuro cercano en la exploración marciana se antoja apasionante.











