El mundo de la ciencia esconde muchos secretos, especialmente el de la física que es el que se dedica al tratamiento de muchos elementos que utilizamos en nuestro día a día y desconocemos por completo. Cada físico se acaba obsesionando por un área de trabajo y eso en ocasiones puede dar lugar a un descubrimiento como el de Carlo Rubbia, uno de los físicos más importantes por su aportación en la que estudió las partículas más básicas del Universo.
Puede parecer algo realmente grande, pero estamos hablando a nivel físico de los elementos más pequeños de los que están compuestos el resto de cosas que hay en el espacio, lo que lo convierte en uno de los aportes científicos de todos los tiempos.
Uno de los grandes cerebros de Europa
Europa ha dado al mundo muchos pensadores y físicos que han dado mucho a la humanidad. Entre ellos, nuestro protagonista Carlo Rubbia es uno de los más importantes de la época moderna, ya que su hallazgo ha sido uno de los más importantes en los últimos años a nivel de física. Pero antes, mucho antes, de establecerse como uno de los referentes de la ciencia moderna, tuvo que pasar por mucho para llegar a ese punto.

Sus principios se asientan en Gorzia, una ciudad italiana donde pasa la mayoría de sus primeros años hasta que en 1957 viaja a Pisa para entrar en la Escuela Superior Normal de Pisa donde se acaba licenciado en Física y al año siguiente a formar parte de la Universidad de Columbia como investigador especializándose en el uso del acelerador de partículas.
Esto es lo que le hizo sentar las bases de su trabajo y de lo que sería su aportación en el futuro ya que esto sentaría las bases de lo que lograría en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) de Ginebra.
Las partículas más básicas del Universo
Como puedes ver, el campo de trabajo de Rubbia no es uno cualquiera. Sus investigaciones las orientó a encontrar elementos nuevos o incluso sintetizarlos hasta el punto de obtener lo que se conoce como partículas elementales. De hecho, para este proyecto incorporó la modificación del sincrotrón con el que era posible realizar un bombardeo de protones y antiprotones con el que en 1981 llegó a conseguir un logro que le otorgó uno de los galardones más importantes de cualquier persona.
Pero antes de esto tuvo que realizar los experimentos denominados como UA1 y UA2. El primero de ellos se centró en el encuentro del conocido como bosón W, el cual se encontró carga positiva y negativa y el segundo del bosón Z de carga neutra. Ambos son elementos que no se pueden sintetizar más, que no tienen una estructura compuesta de otros elementos, pero que estos aparecen siempre como parte del resto de los elementos que hay presentes en el universo.

Como te puedes imaginar echando un vistazo a ambos elementos, estamos hablando también de cargas y esto es importante por que las primeras explican la desintegración nuclear y la Z la unificación de las fuerzas lo que hace pensar que electromagnetismo y la fuerza nuclear débil pertenecen al mismo grupo, uno de una fuerza más profunda.
Un nobel compartido
Rubbia es considerado uno de los físicos más importantes de nuestra época. Tanto es así que sus hallazgos han sido la base de otros importantes que han llegado después como fue el descubrimiento del bosón de Higgs en 2012 o los elementos PET. Todo esto le valió el Nobel de Física en 1984 que compartió junto al holandés Simon van der Meer, uno de los muchos de los que puede presumir, además del reconocimiento de otras academias científicas europeas.
A día de hoy sigue trabajando como profesor de Física aunque también fue docente nada menos que en Harvard e incluso director del CERN durante seis años.










