Estamos en un momento en el que la inteligencia artificial es la base de la tecnología. Preguntes a quien preguntes es difícil que al menos no sepan qué es o por lo menos nombrar alguna de las que son a día de hoy las más importantes que más de uno utiliza de su terminal. Para muchos les cuesta pensar o incluso recordar que hubo un tiempo en que esta tecnología no estaba abierta al público y es aquí donde nos encontramos con la figura de Geaoffrey Hinton.
Puede que no conozcas a esta persona, pero sin él no estaríamos hablando a día de hoy de la inteligencia artificial y mucho menos de las bases en las que se apoya este sistema de inteligencia artificial y también advirtió sobre sus riesgos que, por desgracia, no se están teniendo muy en cuenta.
Una formación alejada de la tecnología para centrar sus bases
Puede que esto no tenga mucho sentido para lo que te vamos a contar a continuación, pero verás que cuando hablamos de nuestro protagonista de hoy tiene mucha más importancia de lo que parece. Empezamos en un 6 de diciembre de 1947 cuando en Wimbledon nace Geoffrey Hinton que pasó su vida académica en el King’s College de Cambridge y más adelante cursó un bachiller de psicología experimental en 1970. Sin embargo, había un elemento que le fascinaba y en lo que basó su doctorado en 1977 como es la inteligencia artificial.

Como ves, este concepto lleva mucho tiempo rondando las mentes de las universidades y de hecho fue lo que el permitió investigar esta tecnología durante los años venideros en las diferentes universidades del mundo por las que pasó. Sin embargo, es importante sus cinco años que pasó en la Universidad de Carnegie Mellon desde 1982, cuando fue uno de los primeros investigadores en darle protagonismo a lo que entonces se conocía como algoritmo de backpropagation, o retropropagación de errores, que no es otra cosa que un método de cálculo en el que una red de información genera un estímulo que unos agentes ocultos dan una solución para dar una salida que tiene que ser similar a la deseada por el usuario.
Para entendernos, es un sistema de ensayo y error establecidos por máquinas en las que estas aprenden a ser efectivas por sí mismas, generando variantes con las que aprender creando redes neuronales que sean de utilidad para acercarse a la salida deseada. Un ejemplo claro es cuando preguntas una cosa a la inteligencia artificial, te da un resultado y tú lo corriges para que esa respuesta se acerque a lo que quieres de verdad. De esa forma la IA aprende y crea respuestas que no solo te benefician a ti, también al resto de personas que la utilizan.
Las redes neuronales, el inicio de la IA
Como puedes ver, tanto el concepto como la puesta práctica de la IA ya se barajaba en los años 80. Tanto es así que se probó en máquinas que contribuyeron a las primeras redes neuronales que con el paso del tiempo se han perfeccionado con el paso de los años. Después de muchas investigaciones y papers presentados, Hinton ha realizado muchos acercamientos a la investigación de esta tecnología y no ha sido hasta el 2017 cuando sus artículos ya hablaban de su apertura al mundo para que todo el mundo pudiera poner a prueba esta tecnología.
El problema estuvo más bien en el tratamiento de esta tecnología
Pues si, Hinton entró a participar en un proyecto de inteligencia artificial de código abierto que empezó siendo sin ánimo de lucro y centrado en la investigación. Tal vez la conozcas porque estamos hablando de OpenAI, cuando entonces Elon Musk formaba parte del consejo y con el que nuestro protagonista tuvo un encontronazo que hizo que abandonara el proyecto en 2017. Su aportación fue importantísima pero mientras Musk quería más potencia y más desarrollo, Hinton quería que las cosas fueran más lentas, algo que ha advertido el día de mañana.

De hecho, esta ha sido también una de las grandes luchas que ha tenido en los últimos años. Hinton afirma que hay una tecnología muy potente en manos de los usuarios, pero que un mal uso de estos modelos de aprendizaje tan avanzados merecen ser tratados con calma y evitar que la automatización acabe con los empleos desarrollados por humanos hasta el punto en que se escapen del control de sus creadores.










