markus villig

Markus Villig, el fundador de Bolt

El joven que da trabajo a más de 2.500 personas en 45 países.

Markus Villig es uno de esos empresarios que ha conseguido el estatus de Unicornio en Europa. Este es el identificativo con le que se conoce a las empresas de reciente creación (con una vida inferior a los 10 años) y que, sin llegar a cotizar en bolsa ni haber sido adquiridas por una tercera empresa, logran superar un valor de 1.000 millones de dólares a nivel mundial.

La empresa que ha conseguido tal éxito es Bolt, una de las compañías de movilidad más exitosas de Europa, que compite con gigantes como Uber y Cabify en el mercado de los vehículos con conductor, el reparto de comida a domicilio y los patinetes y bicicletas eléctricos compartidos, revolucionando el mundo del transporte tal y como lo conocíamos a principios de siglo.

De hecho, su gran mérito es haberse convertido, con menos de 30 años, en el creador de una empresa valorada en más de 1.000 millones de dólares en el continente europeo. Concretamente, Villig lo consiguió al poco tiempo de cumplir los 27 años.

Un empresario muy precoz

Markus Villig nació en 1993 en Tallin, la capital de Estonia, un país conocido por su espíritu innovador y ser uno de los países del continente que más emprendedores genera. De hecho, Estonia es el país con más startups per cápita de Europa, y de allí han salido empresas como Skype, TransferWise o Pipedrive.

Desde muy joven, Villig mostró interés por la tecnología y el diseño web. A los 12 años, mientras que la mayoría de preadolescentes piensan en chicas o en consolas, él ya quería crear su propia empresa. Lo consiguió 3 años después, cuando con 15 años fundó Zero Media, una agencia de diseño web que fue la primera de su estilo en Estonia. Entre 2011 y 2013 trabajó en varios puestos relacionados con el marketing digital, la bolsa de valores y el desarrollo web.

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En 2013 es cuando comienza a gestarse el germen de Bolt. Villig se dio cuenta de que el servicio de taxis en su ciudad era muy deficiente: caro, lento y de baja calidad. Así que decidió crear una aplicación que conectara a los conductores con los usuarios, ofreciendo precios más bajos y mayor comodidad. Para ello, contó con la ayuda de su hermano mayor Martin, que trabajaba en Skype y tenía experiencia en el sector tecnológico.

Con los ahorros de sus padres, que habían reservado para sus estudios universitarios y que optó por ignorar, Villig lanzó Taxify en agosto de 2013. Su objetivo era mejorar el servicio de transporte urbano y competir con las empresas tradicionales de taxis. Y vaya si lo consiguió.

El surgimiento de Bolt

Taxify empezó con solo cinco conductores en Tallin, pero pronto se expandió a otras ciudades de Estonia y luego a otros países vecinos como Letonia, Lituania o Finlandia. Villig se encargaba personalmente de reclutar a los conductores a través de Facebook o visitando las paradas de taxis, seleccionando a los elegidos en base a su motivación, más que por su experiencia.

Pero el problema era el dinero. Y. es que lograr llamar la atención de los inversores no fue fácil para un chico de 19 años sin experiencia previa en el sector del transporte. Por suerte, el gigante chino Didi Chuxing se fijó en el joven emprendedor, que invirtió 100 millones de dólares en Taxify en 2017. Ese mismo año, la empresa cambió su nombre a Bolt para reflejar su diversificación hacia otros servicios como el reparto de comida o los vehículos eléctricos compartidos.

Bolt se basó en una estrategia de crecimiento orgánico y rentable, sin gastar mucho dinero en publicidad o subsidios. Su ventaja competitiva era ofrecer precios más bajos tanto a los conductores como a los usuarios, cobrando una comisión menor que sus rivales (10% frente al 20-25% de Uber o Cabify).

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Como puedes ver, Bolt hizo una maniobra empresarial muy eficaz: buscar las debilidades de sus rivales y aprovecharlas en su favor. En este caso se trataba de encontrar una ventaja territorial donde ofrecer su servicio de transportes. Su ventaja fue entrar en países como África o Europa del Este, lo que le ha permitido entrar en 200 ciudades de 45 países y contando con nada menos que 75 millones de usuarios y 3 millones de usuarios trabajando para la compañía. Pero la firma no solo se ha queda ahí, ya que la compañía ha aportado un punto de vista más agresivo gracias a unos precios muy competitivos, además de que aportar su punto de vista de sostenibilidad con sus coches eléctricos y cero emisiones.

La actualidad de Bolt

En 2019, Bolt alcanzó el estatus de unicornio al ser valorada en más de 1.000 millones de dólares. En 2020, pese a la pandemia del coronavirus, Bolt consiguió recaudar otros 600 millones de dólares en una ronda liderada por D1 Capital Partners. Y en 2021, Bolt cerró una nueva ronda de 600 millones de dólares que elevó su valoración a 8.400 millones de dólares.

De esta manera, la compañía de transporte se ha consolidado como una de las empresas líderes en el sector de la movilidad, ofreciendo una amplia gama de servicios que incluyen coches con conductor, taxis, reparto de comida, patinetes y bicicletas eléctricas, y hasta motos y coches eléctricos compartidos. Su misión es hacer que el transporte sea más accesible, asequible y sostenible para millones de personas en todo el mundo, una visión que también puede cuadrar con otras compañías del segmento como es el caso de Uber o Lyft, a quienes puede enfrentar sin problemas en los países en los que comparten carreteras.

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Un futuro muy emocionante… y fantástico

Pero esto no finaliza aquí, pues el objetivo de Villig es convertir a Bolt en la empresa líder en el sector de la movilidad en Europa y África, y expandirse a nuevos mercados como Estados Unidos o Asia. Para ello, planea seguir invirtiendo en el desarrollo de nuevos servicios y productos que mejoren la experiencia de los usuarios y los conductores.

Es verdad que la llegada de las VTCs a las calzadas de muchas ciudades no ha sido bien recibida por algunos, pero lo cierto es que al final todas se han tenido que acostumbrar a la presencia tanto de los servicios de taxi ya existentes como a las empresas rivales. Pero en el caso de Bolt no solo ha tenido que hacer frente a todas las legislaciones, también a establecer un plan atractivo para que los clientes confíen en su servicio.

Entre sus planes se encuentra el lanzamiento de un servicio de suscripción que permita a los usuarios acceder a todos los servicios de Bolt por una tarifa mensual fija, al más puro estilo Netflix, Game Pass y otros servicios que han hecho de las suscripciones su razón de ser. También quiere desarrollar un servicio de transporte público integrado con su plataforma, que ofrezca rutas personalizadas al antojo de las necesidades de los viajeros, aunque tal vez esto se trate de una idea que todavía necesita madurar para incorporarse de una manera más natural en un segmento donde las rutas ya están predefinidas. Será muy interesante saber cómo es capaz de integrarlo en caso de que llegue.

Ya, pensando un poco más en la ciencia ficción que en la realidad pura y dura, el joven empresario ya está pensando en crear un servicio de taxis voladores que revolucione el transporte urbano, más aún de lo que ya ha conseguido con Bolt. Puede que para esto todavía queden algunos años, pero visto lo visto en el CES 2024 con la aparición de coches capaces de levantar el vuelo es un hecho que el mundo de los automóviles y del transporte bajo demanda en ciudad cambiará y mucho en los próximos años. Puede que estos primeros modelos estén lejos de lo visto en películas como el Quinto Elemento, pero no cabe duda de que los fabricantes tienen la vista puesta en el cielo de las grandes ciudades.

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