El internet de las cosas conquista nuestra casa

Desde la década de los 90, internet ha revolucionado nuestras casas y nuestras vidas. Nuestro trabajo, nuestro ocio, nuestra vida social y hasta nuestra vida doméstica son más fáciles gracias a los dispositivos electrónicos conectados a la nube. El internet de las cosas o Internet of Things (IoT) describe a la tecnología capaz  de interconectar dispositivos y equipos de uso cotidiano a través de internet en redes públicas o privadas para intercambiar datos y actuar en consecuencia.

Ya estábamos acostumbrados a que ordenadores, tablets o teléfonos móviles tuvieran conexión a internet. Así, poco nos sorprende que cada vez más objetos de nuestra vida diaria—coches, frigoríficos, robots de cocina, altavoces, televisores o lámparas, entre otros muchos— formen parte del internet de las cosas.

¿Qué es el internet de las cosas?

Se trata de un concepto que hace referencia a la conexión digital entre objetos cotidianos e internet. Es decir, que los objetos que nos rodean y que usamos habitualmente —en nuestro día a día— estén conectados a internet en cualquier momento y lugar.

La conectividad a la Red es la base del internet de las cosas. Sin embargo, para que los objetos cotidianos puedan ser considerados inteligentes deben poseer tres características. En primer lugar, tienen que poder procesar los datos que reciben. En segunda instancia, han de contar con sensores capaces de obtener información física del entorno y convertirla en información procesable digitalmente (luminosidad, movimiento, temperatura). Por último, tienen que permitir modificar o generar un efecto sobre la física del entorno (mediante motores, altavoces, micrófonos, acceso a las redes sociales, etc.).

Avances tecnológicos

Aunque ahora estamos acostumbrados a que muchos de los objetos que nos rodean estén conectados a internet, esto no siempre ha sido así. El gran avance se ha dado en la última década. Pero ¿cuál es su origen?

Las primeras conexiones entre objetos se remontan a finales del siglo XIX, con el uso de la telemetría por parte de científicos franceses para transmitir información meteorológica desde la cima del Mont Blanc hasta París. Pero, el término Internet of Things no se hizo público hasta 2009.

Kevin Ashton, profesor del MIT, utilizó el término IoT para referirse a “la red que conecta objetos del mundo físico a internet a través de sensores”. Es decir, el internet de las cosas está formada por una red de múltiples conexiones que permite a dispositivos comunes intercambiar información entre sí y/o con un servidor. Dicho servidor dispone de servicios que generan información en tiempo real para mejorar la toma de decisiones y hacer más sencilla la vida de las personas.

Ahora, con la llegada de la tecnología 5G, gracias a su elevada velocidad y baja latencia, se espera dar un impulso al IoT, alcanzando la promesa del coche autónomo, sí, pero también revolucionando sectores como la medicina, infraestructuras o la industria. Actualmente, se estima que hay más de 25.000 millones de dispositivos IoT en el mundo y se espera que la cifra ronde los 40.000 millones en 2025.

Sin embargo, no todos los dispositivos se conectarán a través de 5G debido a sus condicionantes de consumo, por lo que de forma paralela existen redes IoT alternativas como las Low Power Wide Area (LPWA), de área extensa y bajo consumo. Son idóneas para soluciones IoT que no necesiten transmitir grandes volúmenes de datos, como los sensores.

Las aplicaciones del internet de las cosas

Las aplicaciones del internet de las cosas cubren un amplio espectro de nuestra vida cotidiana. Este concepto abarca electrodomésticos, equipos electrónicos, automóviles, componentes industriales y de servicios públicos, sensores, equipos médicos…

Nuestra casa está llena de electrodomésticos inteligentes. Ellos conocen nuestras preferencias mejor que nosotros mismos, anticipan necesidades y responden a nuestro comportamiento. Levantar las persianas, abrir la puerta desde el móvil, encender y apagar luces… son hábitos que se pueden automatizar gracias al internet de las cosas, lo que nos regala tiempo y eficiencia.

Desde nuestro frigorífico…

Cada vez más aparatos están conectados a lo que en su día se vino a llamar red de redes. Electrodomésticos como los frigoríficos conectados están cambiando nuestras rutinas. Muchos de ellos ya vienen con cámaras y sensores añadidos capaces de «aprender» qué es lo que compramos y avisarnos automáticamente cuando se nos están acabando los alimentos. Incluso, hacen la lista de la compra.

…hasta nuestra smart TV o smartphone

Nuestras smart TV ya son, como su nombre indica, inteligentes. Lejos quedaron esos televisores cuadrados que nos permitían ver un número limitado de canales. Ahora, con nuestra televisión podemos acceder a todo el contenido de internet, hacer videollamadas e incluso controlar el resto de los dispositivos electrónicos de nuestro hogar. Al igual que podemos hacer desde los ordenadores o tablets actuales

También nuestros teléfonos móviles están lejos de servir solo para hacer llamadas, sino que en muchos casos se han convertido en el centro neurálgico de un ecosistema conectado.

Dispositivos como el moto g100 ofrecen esa conectividad 5G integrada en el procesador Qualcomm Snapdragon 870, que además aporta un notable rendimiento respaldado también por los 8 GB de RAM y 128 GB de espacio de almacenamiento. Asimismo, la funcionalidad Ready for amplía sus capacidades vinculándolo a pantallas externas, como el televisor, para disponer de mayos espacio para trabajar, jugar, realizar videoconferencias…

Purificadores de aire, humidificadores y robot aspiradores

Internet de las Cosas

Poco a poco, todos nuestros electrodomésticos van entrando en esa fase de conexión, como hornos o microondas que se conectan a la red en busca de nuevas recetas. O nuestro nuevo purificador o humidificador que podemos gestionar vía app móvil para que nos indique cómo está el aire de nuestro hogar y marcarle los niveles y el modo en el que deseamos que actúe.

Lo mismo sucede con los robots aspiradores, que podemos manejar en remoto, programarlos para que empiecen a trabajar en toda la casa o solo en estancias determinadas o apagarlos. La tecnología que atesoran les posibilita realizar un mapeado del hogar para identificar habitaciones, sortear obstáculos e incluso programar distintas rutinas según las preferencias del usuario que se activarán automáticamente.

Lavadoras y secadoras

¿Olvidaste poner la lavadora? Desde tu smartphone puedes iniciar el programa de lavado que desees para tener la colada lista cuando regreses a casa, o simplemente para aprovechar las tarifas de luz más económicas. Si además tiene función secadora, tendrás la tarea más que completa.

Las lavadoras más «techies» también pueden detectar el nivel de detergente y/o suavizante que necesitan las prendas y analizar el nivel de suciedad, la dureza del agua y el tamaño de la carga para optimizar recursos. Además, ellas solas pueden decidir cuál es el mejor programa para cada tipo de tejido.

Dispositivos smart home

La domótica no solo es el antecedente del internet de las cosas, podríamos decir que su evolución ha dado como resultado el IoT doméstico. La automatización de tareas sin intervención del usuario y la capacidad de centralizar el manejo de todos nuestros dispositivos electrónicos y electrodomésticos es la manera perfecta de facilitarnos la vida.

La aparición de los asistentes digitales para reconocer órdenes de voz ha simplificado aún más las cosas. Puedes iniciarte en esta nueva domótica a través del Lenovo Smart Display, una pantalla inteligente con el Asistente Gogle para controlar la temperatura de nuestra casa, realizar videollamadas, manejar las persianas, acceder a las cámaras de videovigilancia, escuchar música, ver fotos… sin necesidad de usar las manos.

No podemos olvidar tampoco los enchufes inteligentes. Se conectan a internet con el fin de que podamos activarlos o apagarlos a distancia. Incluso podemos programarlos desde la aplicación móvil. Algo muy útil, ahora en vacaciones, si salimos de casa varios días, para ahuyentar a ladrones al encender a distancia aparatos electrónicos.

Lavavajillas, cafeteras, campanas, placas de inducción, colchones, retretes, zapatillas deportivas, difusores de aromas… Todos los aparatos que se encuentren a nuestro alcance son susceptibles de lanzarse con conexión a internet y ser manejados en remoto. El internet de las cosas ha venido para quedarse. Todo un reto que ha abierto, eso sí, el debate entre comodidad y privacidad para el que los grandes fabricantes y operadores de telecomunicaciones ya se están preparando.

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