La respuesta a la gran pregunta podría estar más cerca de lo que creemos. Siempre se ha puesto el foco en otras estrellas u otras galaxias cuando se piensa en vida extraterrestre. Pero lo cierto es que en nuestro propio sistema solar hay candidatos interesantes a albergar vida. Solo tenemos que mirar a Europa, la luna helada de Júpiter.
Hasta hace pocas décadas solo podíamos soñar, pero ahora la tecnología hace posible que podamos enviar naves preparadas para llegar donde nosotros no podemos. Un ejemplo lo tenemos en la misión Europa Clipper, una de las más esperadas y apasionantes de los últimos años, y que va directa a Júpiter para centrarse en la luna Europa.
¿Qué es Europa Clipper?
Europa Clipper es la primera misión que llevará a cabo una investigación detallada de la luna joviana Europa, un satélite galileano de Júpiter considerado uno de los lugares más prometedores del sistema solar para buscar vida extraterrestre microbiana. Desde hace años, los científicos aseguran que este mundo tiene un océano salado bajo su corteza helada, el cual podría contener los componentes básicos necesarios para sustentar la vida como la conocemos.

La clave está en que, gracias a los tirones gravitacionales de Júpiter, ese océano sería de agua líquida y, posiblemente, a una temperatura que lo proteja de las inclemencias exteriores, incluyendo la radiación Por lo que conocemos hasta ahora de la vida, incluyendo nuestra propia existencia, donde hay agua hay vida. La misión fue lanzada el 14 de octubre de 2024 y se espera que llegue a Júpiter en abril de 2030 para comenzar su investigación científica.
Objetivos de la misión Europa Clipper
El principal objetivo científico de Europa Clipper es determinar si existen lugares bajo la superficie de Europa que puedan albergar vida. Por el momento no tenemos la tecnología adecuada para enviar un robot que se ponga a taladrar la espesa capa de hielo y se cuele a contarnos si hay vida dentro, aunque sea microbiana.

Europa Clipper no buscará vida directamente ni tiene detectores de vida, sino que se centrará en los ingredientes necesarios para la vida, buscando compuestos orgánicos y otros indicios bajo el hielo y el océano que yace debajo, así como la composición y la geología de la luna. Para lograrlo, la sonda no orbitará alrededor de Europa, sino en torno a Júpiter y hará 44 sobrevuelos de Europa a altitudes entre los 25 y 2700 kilómetros por encima de su superficie.
Cada sobrevuelo cubrirá un sector distinto de Europa para lograr hacer un levantamiento topográfico global de mediana calidad, incluyendo el espesor del manto de hielo. Se espera que Europa Clipper pueda volar a una altitud lo suficientemente baja como para atravesar las plumas de vapor de agua que se elevan desde la delgada corteza helada del satélite, pudiendo así tomar muestras del océano bajo la superficie sin necesidad de aterrizar.

La tecnología detrás de Europa Clipper
Europa Clipper es la nave más grande desarrollada por la NASA para una misión planetaria, con 5 metros de altura y 30,5 metros de ancho con sus paneles solares desplegados. La sonda de casi 5.700 kg está equipada con nueve potentes instrumentos científicos, incluyendo cámaras y espectrómetros para captar imágenes de alta resolución, un radar de penetración de hielo para buscar agua subterránea y un magnetómetro para desentrañar pistas sobre su océano.
Los componentes electrónicos sensibles están almacenados en una cámara con densas paredes de zinc y aluminio para protegerlos de la radiación intensa de Júpiter. La misión tendrá una duración hasta 2034.

El largo camino hacia Júpiter
Por desgracia, las misiones espaciales, incluso las que están en nuestro vecindario cósmico, llevan su tiempo. Europa Clipper tiene un largo camino por delante con 3.000 millones de kilómetros hacia Júpiter. Europa Clipper partió en un cohete Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy de Florida, recorriendo aproximadamente 2.900 millones de kilómetros para llegar a Júpiter en cerca de seis años.
La nave pasará por Marte y luego por la Tierra en su camino hacia Júpiter para aprovechar el impulso de la gravedad. Una vez en órbita alrededor de Júpiter, la sonda girará cada 21 días, y en uno de esos días se acercará a Europa. La misión, de aproximadamente 2.000 millones de dólares, llevará “a bordo” los nombres de millones de terrícolas grabados en un microchip.











