La Red Nacional de Pueblos Acogedores para el teletrabajo

El problema de la España vaciada no ha hecho más que crecer desde que se inició en la década de los 50 del siglo pasado. Ciertas regiones llevan años reclamando más atención ya que no disfrutan de la financiación, la innovación y las infraestructuras de las que gozan otras zonas y ciudades del país. Proyectos como el de la Red Nacional de Pueblos Acogedores para el teletrabajo intentan solventar esta situación.

El aumento del desempleo, agravado por la crisis sanitaria generada por la COVID-19 es el caldo de cultivo para un gran cambio económico, empresarial y laboral. Estos factores han propiciado un incremento del trabajo online. Así, este modelo de funcionamiento —legislado en la actualidad por la Ley 10/2021, de trabajo a distancia— ha venido para quedarse.

Según dicha legislación, el trabajo en remoto “será una opción ‘voluntaria’ y ‘reversible’ que deberán acordar entre la empresa y el empleado». Siendo, de obligado cumplimiento por parte de la compañía, «la compensación (al asalariado) por los gastos ocasionados de ejercer en la distancia”.

Este contexto ha provocado que muchas personas se replanteen sus anhelos personales y estrategias vitales. Muchos han apostado por abandonar las grandes ciudades y volver a sus lugares natales o elegir un oficio que le permita la conciliación entre su vida familiar y profesional. De aquí surge la Red Nacional de Pueblos Acogedores para el teletrabajo.

Como señala el Boletín sobre ‘la Vulnerabilidad social’ nº 21 de la Cruz Roja, se trata de romper el círculo vicioso pérdida de población-desmantelamiento de servicios-decrecimiento económico. En su lugar, consiste en reemplazarlo por el círculo virtuoso refuerzo de servicios-atracción de población.

¿Qué es la España vaciada?

El concepto ‘España vaciada’ hace referencia a la despoblación –como fenómeno demográfico y territorial– de las regiones rurales de nuestro país. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 63% de los municipios han perdido población entre 2000 y 2018. Este dato conlleva una conclusión sobre dos realidades paralelas: que áreas urbanas –como Madrid o Barcelona– ganan habitantes y aumentan su desarrollo económico, mientras que, en la otra cara de la moneda, los territorios del interior de la península que cuentan con bajas densidades de población (25.2 hab/km2 o menos) representan un escenario rural que se vacía de vida.

En esta España rural se produce otro círculo vicioso entre reducido crecimiento económico y despoblación, de modo que el retroceso poblacional será más intenso en las zonas con escaso dinamismo económico.

Se incluyen entre estos territorios aquellas provincias en las que existen menos de 20 empleos por kilómetro cuadrado. Además, como rasgos comunes tienen, todas ellas, una baja densidad de población –en su mayoría, envejecida–, pobres tasas de natalidad, aislamiento geográfico y ausencia de infraestructuras (servicios sociales, transporte o internet).

¿Qué es la Red Nacional de Pueblos Acogedores para el teletrabajo?

La Red Nacional de Pueblos Acogedores para el teletrabajo es un proyecto para que las personas desarrollen su actividad profesional a distancia y, a la vez, repoblar localidades deshabitadas –con menos de 5.000 vecinos– afectadas por la despoblación. Es una iniciativa surgida gracias al compromiso de ayuntamientos, grupos y asociaciones locales.

Esta organización es holística –no se limita solo al empleo, sino que ofrece la posibilidad de conocer de cerca estos pequeños municipios–. Así, permite descubrir su día a día, ayudando a suavizar la dicotomía mundo rural versus mundo urbano, así como dando visibilidad a estas zonas como entornos donde es posible vivir y trabajar.

La Red Nacional de Pueblos Acogedores para el teletrabajo es un proyecto del Grupo Red Eléctrica y El Hueco, con el apoyo de Booking. La iniciativa cuenta ya con 34 localidades y 293 teletrabajadores registrados.

¿Cómo funciona la Red Nacional de Pueblos Acogedores para el teletrabajo?

La red funciona a través de la web www.pueblosacogedores.com, que muestra los municipios que están adscritos a la misma. Entre los datos a encontrar de cada localidad podemos ver qué posibilidades hay para el teletrabajo, alojamientos, espacios de coworking, cobertura de internet, servicios básicos y patrimonio. Además, facilita la inserción en el pueblo a través de un anfitrión que asesora a los interesados.

Los ayuntamientos interesados en formar parte de la red tienen que seguir un proceso establecido en su página web.

Búsqueda de apoyos y compromiso de adhesión

El primer paso para entrar a formar parte de la red es que los consistorios o asociaciones locales busquen apoyos que avalen la solicitud firmando el acuerdo-compromiso de adhesión.

Mapeo de recursos del municipio

Una vez admitida la solicitud, cada pueblo realizará telemáticamente un mapeo de todos los recursos que estén a disposición de las personas potencialmente interesadas: centros habilitados para el teletrabajo, garantía de conexión a Internet o recursos de ocio y tiempo libre, entre otros.

Identificación del anfitrión

Para finalizar, cada pueblo identificará al “anfitrión”, es decir: la persona que se encarga de asesorar y orientar a los posibles trabajadores antes y durante la estancia en la localidad.

Requisitos que buscan los teletrabajadores

Como hemos señalado antes, son muchas personas las que, con la crisis de la COVID-19, se están planteando un cambio de vida y se están decantando por el teletrabajo. Para ello, mucha gente está acercándose cada vez más al ámbito rural, desde el que ven que pueden desarrollar su oficio. La búsqueda de una vida tranquila que les permita conciliar lo personal y lo laboral es una condición cada vez más indispensable, a juzgar por esta tendencia.

Para ello, los profesionales requieren una buena conexión a internet, un ambiente tranquilo en el que poder trabajar en remoto, dotado de una buena iluminación, y un horario flexible. Todo ello unido a unos servicios mínimos cercanos como supermercados, hospitales u oficinas de Correos.

Los pueblos más pequeños tienen ahora una gran oportunidad de volver a llenar sus calles de vida, adaptándose a las necesidades del trabajo a distancia. Impulsos como la Red Nacional de Pueblos Acogedores están fomentando esta unión entre el ambiente rural y la civilización.

 

Imágenes | pixabay, Ministerio de Política Territorial y Función Pública, RNPA

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