‘Edge computing’: hacia el internet de proximidad

El edge computing (computación en la frontera) se ha demostrado como una herramienta clave a la hora de acercar la nube al usuario. Esta forma de computación ‘de proximidad’ reduce la latencia, aumenta la seguridad y se adapta mejor a las necesidades de las personas.

Elementos como el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), la computación distribuida de la red son aspectos fundamentales para que esta técnica de computación permita aplicaciones de inteligencia artificial (IA) en las proximidades del usuario o herramientas que funcionen en tiempo real y sin retrasos. Pero, ¿qué es exactamente el edge computing?

Qué es el ‘edge computing’

El edge computing es una forma de computación distribuida consistente en mejorar los tiempos de respuesta de la red al trasladar el procesamiento de parte de la carga de trabajo a las proximidades del usuario. ¿Qué significa esto exactamente? Que el usuario mejora su experiencia porque el cálculo se hace cerca y tarda mucho menos.

Cómo funciona: utilidades presentes y futuras

Un ejemplo sería que el termostato de la vivienda realizase algunos cálculos básicos para responder en tiempo real, aunque otras cuentas más complejas sean realizadas en la nube. Parte de la carga de trabajo será procesada a miles de kilómetros en un centro de datos, pero aquella para la que el usuario requiere respuesta inmediata podría realizarse, por ejemplo, en el propio regulador de temperatura, en el router de la vivienda o en algún dispositivo específico para estas tareas como es el caso del dispositivo ThinkEdge SE70, del que se hablará más adelante.

cloud computing nube

‘Edge computing’, 5G, inteligencia artificial e IoT

Otro ejemplo en el cual se verá el edge computing será el de la movilidad autónoma, y además a varios niveles de procesamiento. Incluso con redes 5G, la latencia necesaria para que una señal viaje del coche a un servidor y de ahí de nuevo al vehículo es demasiado elevada y juega en contra de la seguridad de sus ocupantes. De modo que el automóvil realizará parte del procesamiento.

La inteligencia artificial no es una parte esencial del edge computing, pero podría llegar a serlo en el futuro. Algunas soluciones, como ThinkEdge SE70, están orientadas a la resolución de problemas de IA, el aprendizaje automático o las redes neuronales computacionales.

Por descontado, en su caso el IoT sí será clave en este tipo de despliegues de ‘computación en el perímetro’ (otro nombre del edge computing), aunque también se acercará el procesamiento a otros nodos próximos como puedan ser las estaciones base de telefonía móvil e incluso parte de la infraestructura vial. Por ejemplo, semáforos que actúen como balizas físicas y que, a la vez, hagan de antena y procesador.

Ventajas y beneficios del ‘edge computing’

La reducción de la latencia (lo que tarda una señal en ir al servidor en cuestión y volver) es la ventaja principal del edge computing, seguida de su consecuencia: una mayor velocidad de red. Ahora, en lugar de viajar al otro lado del mundo y regresar, recorre pocos kilómetros. A su vez, como consecuencia de lo anterior, el usuario disfruta de una mejor experiencia, muchísimo más fluida.

Respecto a los costes de operación, estos descienden de forma notable al localizar parte de los centros de datos en los ‘dispositivos de frontera’, aquellos que se encargan ahora de procesar la información. Para las empresas, esta computación en el ‘borde’ presenta otros puntos positivos como una reducción del ancho de banda, una mayor rapidez y un coste muy bajo.

De la nube a la niebla: el internet de proximidad

El icono clásico de internet es una nube. Lejos de la maraña de cables oceánicos, de la enorme masa de los servidores conectados o de los conductos por los que se arrastra la fibra óptica, la red se visualiza como una nube blanca, esponjosa y redondeada ☁️.

niebla internet distribuido edge computing

Esta metafórica concepción de internet, cuyo origen podría ser los primeros diagramas de telefonía, nos ha acompañado durante décadas. Estos esquemas representaban la red local (LAN, Local Area Network) como una capa inferior a ras de suelo, mientras que internet ocupaba la parte superior del croquis.

Las nubes encajaban bien en la parte superior de ese esquema, y su componente etéreo coincidía con la flexibilidad de la red. Cuando esta manera de reprensentar internet dejó de ser un lugar de paso para convertirse donde guardar todo por defecto, aparecieron términos como cloud storage. Y en el momento en que se empezó a trabajar directamente ahí surgieron otros como cloud computing.

Pero, a medida que internet se ‘acerca’ al usuario a través de sistemas como el edge computing, la nube deja de ser algo alejado para formar parte del ecosistema inmediato. De esta forma, se convierte en niebla, y cloud pasa a ser fog. La red está al nivel del usuario, y también de las empresas.

Ordenadores y dispositivos para hacerlo

A pesar de que el IoT tradicional permite cierta capacidad de computación, la realidad es que el hardware de estos dispositivos es limitado y a veces hasta inseguro. Algo similar ocurre con las estaciones base de telefonía móvil, cuyos equipos y tarjetas pueden hacerse cargo de parte del procesamiento de datos pero cuyo objetivo no es convertirse en servidores intermedios.

De igual manera que hay procesadores específicos para hacer de ‘nube’ en servidores, y otros orientados al trabajo local (como el PC o el móvil), es coherente que surja una nueva generación de equipos intermedios focalizados en procesar información en el edge computing. Por ejemplo, un enrutador ampliado que, además de hacer de puerta a internet, se ocupe de gestionar el IoT doméstico; o un dispositivo orientado a ejecutar redes neuronales artificiales en el perímetro.

Esto último es el caso del antes mencionado ThinkEdge SE70, hardware hiperespecífico para empresas desarrollado por Lenovo y AWS que tiene por objetivo el procesar información con tecnología Panorama (un dispositivo de machine learning y kit de desarrollo de software) a fin de mejorar sectores como el logístico, el retail, la salud o la manufactura, entre otros.

Con este tipo de lanzamientos, el edge computing deja de ser un concepto etéreo y se consolida mediante soluciones reales. No cabe duda de que en pocos años se verá un crecimiento notable en este ámbito emergente, ya que permite desarrollar servicios que por ahora resultan esquivos o muy costosos.

 

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Imágenes | Vladimir Anikeev, Sergey Shelestyukovich,
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