Movilidad «consciente», el próximo reto del transporte

Uno de los retos de la movilidad autónoma será el de trabajar como una gran red de datos en lugar de como coches aislados con conexión a la red. La gestión de la movilidad consiste en el delicado equilibrio del uso de los espacios públicos. Y eso implica que decenas de agentes con diferentes intereses aprendan a relacionarse compartiendo este espacio.

Camiones, coches, motos, ciclistas o peatones confluyen en el mismo área, y se hace necesario que la tecnología de transporte autónomo tenga en cuenta esta complejidad. Se hace necesaria una movilidad “consciente” de lo que ocurra a su alrededor, que evite interacciones no deseadas y que incluso ahorre energía.

¿Qué es la movilidad consciente para la movilidad autónoma?

Durante los últimos años se han visto iniciativas con la etiqueta «movilidad consciente» poniendo el foco en las personas y, en particular, en los conductores. El Instituto de Movilidad Sostenible habla de «conducción consciente» como aquella en la que se practica la atención al entorno; y desde movimientos en pro de la sostenibilidad se habla de «movilidad consciente» como aquella de bajo impacto.

Sin embargo, para la conducción autónoma la movilidad consciente es la capacidad que tiene la red de vehículos de entender qué es lo que sucede en su entorno, y cientos de metros más allá, y decenas de kilómetros más lejos, con el objetivo de que adapte su comportamiento a estos datos. Hablamos de ponerle «cerebro» a cada vehículo y dejar que hablen entre ellos.

Algunos ejemplos de movilidad consciente

El ejemplo quizá más básico y esperado es que un vehículo autónomo detecte a un peatón. Pese a algunos accidentes lamentables, como el atropello de Elaine Herzberg por parte de un conductor de un Uber semiautónomo (que fue zanjado como homicidio involuntario porque quien conducía era el humano), lo cierto es que la conducción autónoma detecta bastante bien a las personas.

Siempre y cuando tengan los radares activados, claro, y teniendo en cuenta que el color de piel sigue siendo una barrera para las cámaras. Hasta la fecha, los sistemas de detección de peatones basados en las cámaras presentan enormes problemas al no detectar a personas de piel oscura de noche.

Un segundo ejemplo, bastante más avanzado, es que un segundo vehículo al otro lado de la esquina sepa que el primer coche está a punto de girar. Puede que a nivel tecnológico esta aplicación no sea excesivamente compleja, pero lo cierto es que no hay en el mercado nada parecido. Proyectos como Spin Insight Level, del que se hablará a continuación, están analizando esta posibilidad.

En un tercer ejemplo, este sí bastante complejo, un camión va a girar por una calle y, antes de tener visibilidad, sabe que hay un grupo de escolares cruzando. Y lo sabe porque varios vehículos del entorno se han topado con este conjunto de niños, los han catalogado como elementos vulnerables y comparten su ubicación en tiempo real a medida que van pasando vehículos junto a ellos.

El objetivo tras la movilidad consciente es evitar cualquier tipo de accidente al volante. Y, llegado el momento, eliminar el volante y al conductor, que es el elemento más peligroso y menos fiable del vehículo (pero que aún es capaz de detectar situaciones de peligro imposibles de ver para un coche autónomo).

Spin Insight Level 1: sensorizar patinetes

movilidad consciente en ciudad

En noviembre de 2018, Ford, a través de la división Ford Smart Mobility, compró la compañía Spin de patinetes urbanos. La empresa Spin, creada en 2016 en San Francisco, se había hecho famosa en su ciudad natal por la forma que tenían de abordar la seguridad y la geolocalización de sus patinetes.

Que uno de los fabricantes de coches más conocidos a nivel mundial invierta en una empresa de patinetes es un claro indicativo de hacia dónde va la movilidad. Pero también presenta sinergias interesantes, como el proyecto Spin Insight Level, que tiene por objetivo construir un sistema ADAS de asistencia a la movilidad haciendo uso de datos y de inteligencia artificial.

En una primera instancia, el Spin Insight Level buscaba sensorizar los patinetes Spin. De hecho, cada patinete incluía cerca de 30 sensores para “evaluar la salud del vehículo con una frecuencia inferior a un segundo”, algo imprescindible para evitar situaciones poco seguras. Aunque el reto está en conectar esta información en una red inteligente.

Spin Insight Level 2: IoT e IA trabajando por la seguridad

La segunda fase del proyecto Spin Insight Level se realiza en colaboración con Drover AI. Han diseñado un módulo llamado Drover PathPilot orientado en principio a la micromovilidad (patinetes, bicicletas) y que es capaz de registrar lo que ocurre alrededor de estos vehículos y generar un modelo virtual de la realidad. Algo imprescindible de cara al análisis de la misma.

El resultado final es increíble, como puede apreciarse en el vídeo de arriba. Estos patinetes ya pueden conducir solos y acudir a la llamada desde el smartphone, y al ser eléctricos no emiten gases de efecto invernadero. Con este módulo, que se pretende instalar en vehículos que no sean patinetes (e incluso que no sean de Spin o de Ford), se busca crear un ecosistema de vehículos conectados.

La idea de estandarizar el Drover PathPilot, o un equivalente compatible de cualquier otra marca, está en el horizonte. Es más, Ford anunció recientemente la liberación de sus datos sobre conducción autónoma para que otros fabricantes puedan utilizarlos, un cambio de paradigma en este sector que tuvo su precursor en la liberación de las patentes de Tesla. Parece que la estandarización y el compartir datos serán tendencia.

Vehículos que sepan por dónde conducen

movilidad consciente evitar accidentes

El objetivo de este y otros proyectos de corte similar es hacer que la movilidad sea consciente en el sentido más amplio de la palabra. Que las motos, coches y otros vehículos peligrosos para los elementos más vulnerables (y para otros conductores) sepan qué es lo que hacen y por dónde conducen, quién hay a su alrededor y quién habrá a lo largo de la ruta.

Esta «consciencia», que en la actualidad no es más que hiperconexión y en algún momento puede que llegue a señal de retorno, quizá incluso se convierta en una consciencia similar a la que presentan algunos animales al reaccionar al entorno. Pero dejando la filosofía a un lado, lo que es seguro es que la movilidad está cambiando rápidamente hacia una más sostenible y segura.

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Imágenes | iStock/JANIFEST, iStock/Yu Sun, iStock/KatarzynaBialasiewicz

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