Te proponemos un reto: ¿arte o tecnología?

Muchas disciplinas tradicionales integran ahora tecnologías digitales y, como resultado, las líneas entre los medios tradicionales y los nuevos se han difuminado.

El arte y la tecnología se están entrelazando más que nunca. Se están produciendo nuevas formas de mezclar diferentes tipos de medios, permitiendo una interacción más humana o simplemente facilitando el proceso de creación de arte.

Aún así, en las últimas décadas, el arte y la tecnología se han mezclado más que nunca, ya sea al proporcionar nuevas formas de unir diferentes tipos de medios, permitiendo una mayor interacción humana o simplemente facilitando el proceso de creación.

Materia multidisciplinar

En este proceso creativo los artistas ya no están solos y cada vez más el arte es una materia multidisciplinar. Científicos, desarrolladores de software, inventores, empresarios, pero también músicos, artistas visuales, cineastas y diseñadores, están ocupados creando nuevas experiencias humanas.

Gracias a ellos, no solo se hace arte original en todas partes, sino que también se están desarrollando nuevas formas de arte.

Cada vez más artistas están empujando los límites del arte, mirando más allá de lo que se percibe como “tradicional” para incorporar otros aspectos en su trabajo.

El arte se está volviendo cada vez menos estático, y adopta muchas formas nuevas, desde la impresión de esculturas creadas digitalmente en 3D hasta las flash-mobs y los fotógrafos alineando a cientos de voluntarios desnudos en la playa.

Con Internet y las nuevas tecnologías de fabricación, remezcla, edición, manipulación y distribución, cada vez es más fácil crear cosas y compartirlas con el mundo.

Lo que está cambiando. Algunos se preguntan si, ahora que es más fácil crear “arte”, éste también ha perdido calidad y en realidad no deberíamos llamar arte a todas estas creaciones.

Pinturas que cambian cada día

Uno de los ejemplos de cómo la tecnología está transformando el arte es la obra Rising Colorspace, una obra de arte abstracta pintada en la pared de una galería de Berlín.

Es cierto, a primera vista puede no parecer gran cosa. Pero solo hay que darle un poco de tiempo: si vuelves al día siguiente, la verás un poco diferente. Esto se debe a que la pintura siempre está cambiando, gracias a un robot escalador de pared llamado Vertwalker armado con un bolígrafo de pintura y un programa de software que le ordena seguir un cierto patrón.

La creación de los artistas Julian Adenauer y Michael Haas, el Vertwalker, se parece a un robot aspiradora aplanado. Su misión es sobreescribir constantemente su propio trabajo, utilizando ocho colores mientras se desliza por paredes verticales durante dos o tres horas. “El proceso de creación es idealmente interminable”, explica Haas.

Tú eres el protagonista del arte

Pero, además, y como es previsible, las nuevas formas de arte ligada a la tecnología están permitiendo una mayor interactividad entre el espectador y el creados. Incluso con la propia obra.

The Treachery of Sanctuary (“Traición del Santuario”,) es una instalación de arte desarrollada por el videoartista Chris Milk. Su objetivo es explorar el proceso creativo a través de interacciones con aves digitales.

La instalación es un tríptico gigante, y los visitantes de la galería pueden pararse frente a cada una de las pantallas. En la primera, la sombra de la persona reflejada en la pantalla se desintegra en una bandada de pájaros. Eso, según Milk, representa el momento de la inspiración creativa. En la segunda, la sombra es picada por pájaros virtuales que se zambullen desde arriba. Eso simboliza la respuesta crítica, explica. En la tercera pantalla, las cosas se ponen mejor: ves cómo te verías con un majestuoso conjunto de alas gigantes que se agitan mientras te mueves. Y eso, dice Milk, captura el instante en que un pensamiento creativo se transforma en algo más grande que la idea original.

El Museo Tate se rinde a la Inteligencia Artificial

Es tal la influencia de la tecnología en el arte que hasta el prestigioso museo londinense Tate se ha rendido a los encantos de la Inteligencia Artificial.

Sí, puede que bajo este término entendamos la ciencia capaz de hacer máquinas que pueden pensar, aprender y resolver problemas como un ser humano. El término fue acuñado por primera vez en 1956 por el científico informático John McCarthy y se ha relacionado con desarrollos como el llamado Test de Turing, inventado por el matemático Alan Turing, quien lo usó para juzgar la capacidad de un ordenador para responder como un humano.

Con el tiempo, estos superordenadores han demostrado ser capaces de superar a sus creadores. Por ejemplo, en 1997, la máquina Deep Blue se enfrentó y venció al campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov. Del mismo modo, en 2011, Watson el robot participó en el programa estadounidense de televisión de prueba Jeopardy, superando a los dos mejores intérpretes en la historia del programa. Hoy en día, no estamos muy lejos de tener automóviles sin conductor, trabajo asistido por robot en fábricas y traducción de voz en tiempo real, entre otros inventos.

¿Qué tiene esto que ver con el arte? Quizá mucho. De hecho, existe el Premio IK, que trata de la combinación de arte y tecnología. El ganador de 2016 empleaba la Inteligencia Artificial para comparar el fotoperiodismo actualizado con el arte británico de la colección Tate.

Pinturas y fotos, parecidos razonables

Durante tres meses, Recognition creó una galería virtual en constante expansión buscando relación entre la colección de arte y material de archivo británico de Tate y las imágenes de noticias de Reuters. Esta relación se basaba en similitudes visuales y temáticas y funcionaba las veinticuatro horas del día.

Al hacer comparaciones imprevistas entre la historia, la geografía y la cultura, el resultado fue una cápsula del tiempo del mundo representada en diversos tipos de imágenes, pasadas y presentes.

El reconocimiento incorpora múltiples tecnologías de inteligencia artificial, que incluyen capacidades de visión por ordenador, como reconocimiento de objetos, reconocimiento facial, análisis de color y composición; y el procesamiento del lenguaje natural del texto asociado con las imágenes, lo que le permite analizar el contexto y el tema y producir descripciones escritas de las comparaciones de imágenes.