Esto es todo lo que ha cambiado el cine de animación de Disney en más de un siglo

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Firma invitada: John Tones.

Hablar de cine de animación es hablar de Disney. No vamos a entrar en la estéril discusión de siempre acerca de si la megacorporación del entretenimiento norteamericana merece la pleitesía y el éxito comercial de los que siempre ha disfrutado, o de si Disney era un canalla o un ángel de bondad (la imprescindible Cartoon Brew resumió el dilema con bastante acierto), pero hay algo indiscutible en relación con su extenso legado: las producciones Disney -en realidad todo lo que se refiere al Emporio Disney, que un tema muy interesante pero que se sale por completo del objeto de este artículo serían las innovaciones tecnológicas de ultimísima generación que se han ido testeando e implementando en sus parques temáticos- siempre han ido a la vanguardia en lo que se refiere a la tecnología del cine de animación. A veces experimentando con técnicas por primera vez, otras veces lanzando a nivel masivo innovaciones creadas por otros, estudiar las películas de Disney es estudiar el progreso tecnológico del cine de animación. Veamos algunos de sus hitos.

Interacción de actores reales con dibujos animados

Tras descubrimientos como el de la persistencia de la visión de Peter Mark Roget en 1824, juguetes y experimentos visuales como la linterna mágica, el taumatropo, el fenaquistiscopio, el zoótropo, el praxisnoscopio o, como no, el kinetoscopio y el cinematógrafo experimentaron con loops de animación donde se empezó a gestar el lenguaje de los dibujos animados, heredero de los entonces también nacientes comics infantiles. Experimentos como The Enchanted Drawing (primitivísimo antecedente del stop motion), Humorous phases of funny faces, Fantasmagorie (animación fotograma a fotograma del considerado padre de la animacion, Émile Cohl), Felix the Cat (primera serie de cortos de animación), las películas de Windsor McCay (Little Nemo, Gertie the Dinosaur) o las de Earl Hud (que empleó el acetato por primera vez en la animación) son precedentes de la serie de cortos conocidos como Alice Comedies, en los que una niña interpretada por Virginia Davis (más adelante fue sustituida por otras como Margie Gay o Lois Hardwick) interactuaba con personajes animados de un mundo de fantasía y con su gato, llamado Julius.

Estos cortos, que arrancaron en 1923, fueron precedidos por los experimentos del pionero Max Fleischer y su innovador uso del rotoscopio. Fleischer creó en 1919 la serie Koko the Clown, donde un payaso animado interactuaba con las manos y los útiles de dibujo que le creaban sobre el papel.

Sincronización de imagen y sonido en animación

En 1928 Disney estrenó el revolucionario Steamboat Willie, primera película de animación con sonido (y protagonizada por Mickey Mouse, lo que ya es un hito en sí mismo). El sistema empleado era el monoaural de Cinephone, que sincronizaba efectos de sonido con la música compuesta por Wilfred Jackson y Bert Lewis. La tecnología que permitió que El cantante de jazz fuera la primera película sonora de la historia se estrenó solo unos meses antes, en 1927, lo que da fe de el grado de innovación de esta pequeña aventura de Mickey.

Technicolor

Dentro de su serie Silly Symphonies, Disney fue experimentando con distintas temáticas y técnicas. En 1932, lanzó Flowers and Trees, primer corto animado en Technicolor, la técnica de coloreado de celuloide que se aplicó sobre todo en musicales y comedias del cine de Hollywood clásico y que otorgaba unos colores vibrantes y distintivos a las películas. Flowers and Trees iba a ser un corto en blanco y negro, pero Disney decidió paralizar la producción con un 60% del mismo finalizado para rehacerlo en color. Flowers and Trees ganó el primer Óscar de la historia al Mejor Corto de Animación, y desde entonces, toda la serie Silly Simphonies se rodaría en Technicolor.

Primer largometraje animado

Tres años de producción y la sensación generalizada de que iba a ser uno de los mayores fracasos financieros y artísticos jamás vistos en la industria (Disney llegó a hipotecar su casa para financiar su millón y medio de dólares de presupuesto, cantidad monstruosa para la época). El fruto de tanto sufrir fue, bueno, casi todo lo contrario a lo que se esperaba. La película más taquillera de la historia (en 1939), un éxito indiscutible a todos los niveles y, sobre todo, una producción que dejaba bien claro algo que hoy nos parece obvio, pero que entonces no lo era tanto: un largometraje de dibujos animados tiene sentido, y sus recursos expresivos son suficientes y muy capaces de contar historias tan emocionantes e imborrables como los largometrajes de imagen real.

También en Blancanieves se presentó la cámara multiplano que inventó William Garity para la compañía (aunque se testeó en la Silly Symphony llamada The Old Mill, que ganó el Oscar al Mejor Corto Animado en 1937). Gracias a esta cámara se podían mover varios planos de profundidad de forma coordinada, dando a la imagen una asombrosa sensación de tridimensionalidad. El sistema siguió evolucionando hasta alcanzar cimas sofisticadísimas en Tarzan, una de las últimas películas de animación tradicional del estudio.

Sonido estereofónico

En Fantasía en 1940 y por primera vez en una película comercial, Disney usó sonido estereofónico multicanal, que llamó Fantasound y que se adelantó un par de décadas a la fiebre del sonido estéreo y el surround. La película fue un fracaso de taquilla (en su día, que con el mercado doméstico se ha convertido en la vigésimo segunda película más taquillera de la historia, con la inflación ajustada y todo), pero tecnológicamente fue todo un hito: Disney quería una claridad y contundencia en el sonido nunca antes vista en una película, y esa exquisitez se planteó desde la misma grabación de la música, con 33 micrófonos que registraban simultáneamente en ocho máquinas a una orquesta de 85 músicos. Siete de esas máquinas grababan un canal distinto (uno para cellos y bajos, otro para violines, etc.), y la octava proporcionaba sonido ambiente de la orquesta a distancia. Un monumento a la pulcritud sonora.

Sofisticación de la mezcla de animación y personajes reales

Los cortos mudos de Alice no fueron las únicas películas de Disney en las que se experimentó con la fusión de personajes animados y actores. El éxito de clásicos indiscutibles como Pinocho (1940), Dumbo (1941) o Bambi (1942), la entonces atrevidísima llegada del cinemascope al cine de animación con La dama y el vagabundo en 1955 (lo que llevo a un replanteamiento de la planificación visual, ya que el formato permitía menos primeros planos y la necesidad de incluir más personajes en cada plano o hacer que los que había se movieran más por el escenario), permitía que Disney siguiera experimentando.

Canción del Sur, en 1946, no solo fue el primer largometraje de Disney en usar a actores reales, sino el primero en hacerlos compartir escena con dibujos animados. Dentro del estudio se desarrolló toda una nueva generación de efectos especiales y trucajes, que permitió logros tan asombrosos en la mezcla de animación e imagen real como los de Los Tres Caballeros en 1945 o Mary Poppins en 1964.

Innovación en el uso de xerografía

En los cincuenta, Disney estaba en su punto álgido de éxito: estrenaba cinco o seis producciones al año, y aunque tenía que bregar con fracasos como una de sus mejores películas clásicas, La Bella Durmiente, seguía indagando en sistemas que mejoraran el acabado de sus películas. En 1961, 101 Dálmatas introdujo un nuevo proceso de serigrafía: el animador Ub Iwerks había estado experimentando con cámaras Xerox, para transferir dibujos directamente a celuloide, eliminando el proceso de entintar. Por eso la película tiene ese estilo tan distintivo a lápiz, lo que generó no poco descontento en el seno del estudio a causa de las decisiones del director artístico, Ken Anderson.

Animación por ordenador

Tron forma parte de la ya mencionada tradición de Disney de mezclar animación y actores reales, pero llegó en un momento en el que la compañía pasaba por una época de crisis de imagen y orientación, y que dio pie a películas que en su día se entendieron como fracasos pero que hoy son recordadas por su sentido del riesgo, como Taron y el Caldero Mágico o El dragón del lago de fuego.

Tron es una película insólita, casi inexplicable desde una perspectiva empresarial, pero esencial para entender el cine de animación actual: con ella, John Lasseter vislumbró el futuro del género cuando, trabajando en la compañía, tuvo oportunidad de ver una aún embrionaria secuencia de motos digitales y comenzó a testear las posibilidades de un corto con fondos digitalizados. Fue despedido después de una reunión en la que intentó convencer a sus jefes de la conveniencia de producirlo. De ahí a Lucasfilm Computer Graphics y a Pixar poco después, donde todos sabemos cómo creció la animación por ordenador con hitos como Toy Story, Monstruos SA o Cars. El círculo se completó cuando en abril de 2006, Disney compró Pixar y Lasseter pasó a ser director creativo de Pixar… y Walt Disney Animation Studios.

CAPS (Computer Animation Production System)

El renacimiento de Disney a finales de los ochenta con La Sirenita, Aladdin y La Bella y la Bestia (otro hito, por cierto: primera vez que una película de animación fue nominada a los Oscar) tuvo unos indiscutibles motivos artísticos (las bandas sonoras, la mejora en la calidad de las historias y el diseño de los personajes), pero también vino de una salto tecnológico. CAPS era una colección de programas, sistemas de escaneado, servidores, ordenadores en red y estaciones de trabajo dedicadas que desarrollaron Disney y Pixar a finales de los ochenta. Este sistema eliminó la necesidad de celuloide, cámara multiplano y efectos especiales tradicionales, computerizando el proceso de entintado y coloreado, entre otros detalles de postproducción. Paradójicamente, el sistema solo se empleó en un plano de La Sirenita, quizás el más feo de la producción con diferencia: el penúltimo, en el que el barco de Ariel y Eric se alejan bajo un arco iris. Pero de ese modo, La Sirenita supuso, así, la última película de la productora que incluyó en su metraje animación clásica en celuloide.

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