¿Cuánto aprendería un grupo de niños con tan solo un ordenador y conexión a internet?

En 1999, el profesor Sugata Mitra llevó a cabo un experimento que cambió radicalmente su percepción de la educación. Más de 20 años después, varios países de todo el mundo han adoptado ya la metodología SOLE (siglas en inglés de Self Organised Learning Environments), basada en los resultados de su experimento.

“¿Debería la gente continuar comprando móviles más actualizados si los que tienen aún funcionan?”. “¿Qué podemos hacer para promover un cambio positivo en nuestra sociedad?”. Con preguntas como estas se inician las clases basadas en la metodología SOLE. Su objetivo es despertar la curiosidad de los alumnos y enseñarles a encontrar sus propias respuestas a través de internet.

“Hole in the wall”

Sugata Mitra es, hoy, doctor en física y profesor de tecnología educativa de la Universidad de Newcastle (Reino Unido). Pero décadas atrás, poco después de terminar su formación, comenzó a trabajar como profesor de programación en Nueva Delhi. Como a muchos otros, llamó su atención que cientos de niños pasaran el día jugando en un suburbio cercano en lugar de recibir una educación. “Qué raro. Tal vez algunos de esos niños podrían llegar a ser unos programadores estupendos”, pensó.

Ante la imposibilidad de ofrecer él mismo una educación a todos estos niños, tuvo una idea. Hizo un agujero en la pared y colocó un ordenador al que se podía acceder desde la calle a través de una pantalla táctil. Un par de días después, varios grupos de niños habían descubierto ya cómo navegar por internet. Habían aprendido a pesar de que el ordenador estaba en inglés, un idioma que desconocían, y sin que nadie les enseñara. Habían encontrado juegos y muchas otras distracciones en la web. Sugata Mitra llamó al experimento “Hole in the wall”.

Aquel ordenador contaba solo con Windows y conexión a internet. La iniciativa llamó la atención del Banco Mundial, que destinó fondos para ampliar el proyecto. Poco después, había ya 22 terminales en diferentes puntos de la India. El resultado fue el mismo: los niños aprendían, en grupos, a navegar por internet. Lo más interesante para Sugata Mitra fue ver cómo se ayudaban y se corregían unos a otros. De forma totalmente intuitiva, aquellos niños habían desarrollado su propio sistema de educación.

La comunidad detrás de SOLE

En 2013, la primera escuela perteneciente a School in the cloud abrió sus puertas en Killingworth, Inglaterra. Se trata de una red que conecta colegios y educadores que trabajan siguiendo la metodología SOLE. En la actualidad se llevan a cabo iniciativas en centros de más de 50 países.

La metodología SOLE propone un complemento a la educación que funciona de manera descentralizada y autogestionada. Se basa en realizar preguntas “atractivas y provocativas” y dejar que los alumnos busquen respuestas a través de internet. Normalmente, las clases se dividen en grupos de cuatro o cinco alumnos que tienen acceso a uno o dos dispositivos. En las sesiones se expone una pregunta y se deja tiempo para que investiguen y busquen respuestas, fuentes y datos. Para terminar, se exponen las respuestas y se genera un debate.

Con esta metodología se estimula la creatividad de los alumnos al permitirles buscar información y razonar sus propios argumentos, en lugar de fomentar la memorización de respuestas aprendidas (un principio que durante décadas ha marcado la educación tradicional). Además, la colaboración de los alumnos en pequeños grupos fomenta el aprendizaje en grupo y el trabajo en equipo.

Otra de las ventajas de usar internet como herramienta de trabajo es poder acceder a información sobre todo tipo de temáticas. Esto facilita en gran medida tratar nuevos temas y buscar aquellos que más motiven a los alumnos. La iniciativa cuenta también con una app que permite crear entornos de aprendizaje autoorganizados en el aula.

Los desafíos de aprender con internet

Uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas es “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Hoy en día, la matriculación en la enseñanza primaria en los países en desarrollo ha alcanzado el 91%. Aún así, 57 millones de niños en edad de escolarización primaria no van a la escuela.

Pero el desafío no termina con la escolarización. Los niños de hoy no solo necesitan educación básica, sino también aprender a desenvolverse en un mundo globalizado y conectado. Por lo tanto, es importante crear soluciones que incluyan las nuevas herramientas.

Con su experimento, Sugata Mitra constató que un grupo de niños con acceso a internet pueden aprender gran cantidad de cosas por sí mismos. Probablemente, esta herramienta irá abriéndose camino en muchos otros sistemas educativos alrededor del mundo.  “No me preocupa si internet debe permitirse en los exámenes o no, la única pregunta es cuándo ocurrirá. Y será en cualquier momento”, declara Sugata Mitra.

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Imágenes | iStock/Poike

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