Del campo a tu mesa sin intermediarios: ¿la verdadera ecología?

El auge del comercio electrónico se ha visto reflejado en la explosión de la innovación en la industria de los supermercados. Todos quieren conquistar a la mayor parte de los clientes y para ello apuestan por diversas estrategias: entregas sin conductor, tiendas sin caja, entregas más rápidas…

El futuro de la industria de los supermercados parece de ciencia ficción. En esta carrera, es fácil olvidarse de las partes más pequeñas que forman parte de este engranaje, especialmente dentro de la cadena de suministro. Además, y con el fin de ser más altos, fuertes y rápidos, podemos caer en el peligro de descuidar las prácticas sostenibles, a costa de los medios de subsistencia de los productores y nuestro medio ambiente.

La alternativa local

Por eso, también cada vez son más los agricultores que deciden lanzarse a Internet y poner en manos de los consumidores sus productos, sin necesidad de los innumerables intermediarios de la distribución tradicional.

Una de estas opciones es Farmdrop. Con el mantra de ser una alimentación ética, Farmdrop es una plataforma de supermercado en línea que conecta a los clientes directamente con los agricultores, productores y productores. De momento, solo está operativo en algunas ciudades de Londres

¿Qué conlleva esto? Esto significa eliminar al intermediario, pagarles a los proveedores el 75% del precio final de venta al por menor y dar a los clientes acceso a alimentos frescos de granja bajo pedido. Y, además, permitir que nos sintamos bien con nuestra conciencia. Los pedidos se realizan en la misma página web o a través de una aplicación móvil.

Además, al principio era un sistema que permitía reservar productos, pero había que recogerlos. Sin embargo, y con el fin de satisfacer la comodidad de las dos partes de la cadena (productor y consumidor), se decidió usar camionetas eléctricas para entregar los alimentos en las casas de las personas a un coste significativamente menor.

El reto del coste

Sin embargo, muchas empresas emergentes de alimentos que quieren hacer este tipo de comercio no controlan bien los costes, lo que en muchos casos conlleva que no puedan obtener fondos de manera rápida o efectiva.

Además, Farmadrop está controlando todos los datos de su negocio. Esta obsesión por la información les permitió manipular sus datos para determinar el rendimiento de retención de los clientes. Así, pudieron comprender mejor a sus clientes y tomar decisiones sobre acciones para mejorar su producto.

Otros supermercados éticos

Farmdrop no es, evidentemente, la única página web que quiere abanderar esta tendencia del consumo más ético y de proximidad.

The Ethical Grocer es otra opción, en esta ocasión en Australia. En este caso también controlan la información sobre los alimentos que compran y consumen, con el fin de permitir un estilo de vida saludable. Consideran que estamos en una época en que los alimentos están mal etiquetados, donde los ingredientes potencialmente dañinos están disimulados en largas listas de aditivos y donde no se puede estar seguro del país de origen de los productos.

Lo local en España

También en nuestro país cada vez son más los agricultores que deciden aprovechar las ventajas de Internet para ofrecer sus productos directamente al consumidor

Uno de los pioneros fue Naranjasyfrutas.com, un proyecto nacido en 2012 que cuenta ya con más de 2.200 productores anunciados y más de 300.000 toneladas de fruta disponibles. El objetivo de esta plataforma es facilitar la localización de las cosechas de los productores de frutas y hortalizas a todos los comercios mayoristas, tanto nacionales como internacionales.

Cashrural, por su parte, es una plataforma impulsada por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur), de UPA, que surgió por la necesidad de productoras agroalimentarias, cooperativas y artesanas de llegar con sus productos más allá de sus territorio. Formada solo por mujeres, comercializa producciones pequeñas pero de alta calidad.

Desde Cashrural se encargan de recibir y gestionar unos pedidos, tanto para particulares, como para grupos de consumo como asociaciones de padres y madres, oficinas u otros colectivos, lo que abarata costes de logística.

De hecho, muchas veces son las propias organizaciones de agricultores las que facilitan la tarea a estos profesionales. Por ejemplo, Asaja anunciaba hace un par de años AGROBOCA, un proyecto que ofrece herramientas online para poder montar un ecommerce para vender y frutas y verduras, así como otros productos ecolgicos.

Tú decides dónde plantar

Pero, ¿y si pudieras decidir tú dónde plantar la comida que quieres comer? Eso es lo que propone CrowdFarming, una nueva cadena de suministro de alimentos que permite a las personas adoptar o plantar árboles en cualquier parte del mundo para recibir posteriormente sus cosechas.

El reto es evitar el desperdicio de alimentos provocado en la cadena de suministro tradicional. La logística es la piedra angular. Para ello, han confiado en una solución tecnológica que ayude a gestionar todas las fases del proceso, desde la recolección del producto hasta su llegada al cliente final.

Al ser, además, un marketplace internacional, uno de los retos ha sido disponer de un sistema de pago que admitiera todas las particularidades de cada país en el que este mercado está presente. Según Gonzalo Úrculo, agricultor de naranjas y cofundador de CrowdFarming, gracias a Stripe Connect estos pequeños productores pueden recibir el pago por la adopción de árboles o animales de consumidores de cualquier parte del mundo. “De la noche a la mañana empiezas a trabajar mucho más motivado, sabiendo que hay alguien que espera la cosecha que estás produciendo”, continúa Gonzalo Úrculo.