Estas son las contraseñas más usadas en el mundo que tú no debes utilizar

Una contraseña indescifrable para el acceso a nuestras redes sociales y diferentes servicios online es una de las medidas de seguridad idóneas que todo el mundo debería conocer. Tenemos que buscar el equilibrio para utilizar una clave que sea, al mismo tiempo, difícil de adivinar y fácil de recordar. Sin embargo, este no suele ser la norma. Vamos a ver las contraseñas más usadas en el mundo y que tú deberías evitar.

Índice

¿Cuáles son las contraseñas más usadas en el mundo?
La seguridad de los servicios de Internet
Gestores de contraseñas, una solución eficaz
La seguridad empieza por ti

¿Cuáles son las contraseñas más usadas en el mundo?

Según el último informe de SplashData, un servicio de gestión de claves seguras que publica una investigación anual sobre esta cuestión, estas son las 25 peores contraseñas que puedes usar:

Ranking Contraseña
1 12345
2 123456
3 123456789
4 test1
5 password
6 12345678
7 zinch
8 g_czechout
9 asdf
10 qwerty
11 1234567890
12 1234567
13 Aa123456.
14 iloveyou
15 1234
16 abc123
17 111111
18 123123
19 dubsmash
20 test
21 princess
22 qwertyuiop
23 sunshine
24 BvTest123
25 11111

 

Como ves, las contraseñas numéricas, más o menos extensas en función de los requisitos de acceso que nos impone cada servicio web, son las predominantes. De esta forma, si la clave debe tener seis caracteres, 123456 es la más utilizada. Igual ocurre con otras combinaciones que son muy repetidas, como qwerty: las seis primeras letras de la primera línea del teclado.

Luego tenemos esas otras contraseñas, que son muy obvias, ¿quién va a pensar que tenemos «password» cómo clave? Pues parece que esta idea se le ha ocurrido a bastantes usuarios. Luego encontramos otras que son más o menos populares y fáciles de recordar. Expresiones como «iloveyou» o palabras como «princess» o «sunshine» aparecen en esta clasificación.

La seguridad de los servicios de Internet

Lo cierto es que ningún servicio web es invulnerable. Tenemos ejemplos recientes de fallos de seguridad que han dejado al descubierto contraseñas y otros datos de los usuarios en empresas o incluso redes sociales tan populares como Twitter.  Por eso es importante que nuestras encriptaciones sean complicadas de resolver y descifrar. Si se analizan las claves más habituales que se han hecho públicas de este tipo de incidentes, vemos que tampoco difieren mucho de la lista antes publicada.

¿Cómo nos enteramos si una aplicación o sitio web que utilizamos ha sufrido un ataque? Normalmente estas compañías notifican el hecho a los usuarios para que procedan a cambiar sus contraseñas lo antes posible. En todo caso, tenemos la opción de buscar si nuestro correo de acceso o el nombre de usuario aparece identificado en alguna lista pública de servicios que hayan sufrido problemas.

Gestores de contraseñas, una solución eficaz

Lo malo en estos casos es que estos incidentes nos obligan a tener unas credenciales de acceso diferentes para cada servicio. De esta forma, ante un problema de seguridad, al menos los riesgos están acotados. Si se utilizan las mismas contraseñas para todo, al final tendremos un problema que se extiende de forma incontrolada. Pero también resulta muy complicado recordar cada clave de cada registro, y lo aconsejable es cambiarla periódicamente.

En cualquier caso, para ayudarnos con esta tarea tenemos los llamados gestores de contraseña. Roboform y Dashlane son páginas que nos ayudan a crear combinaciones seguras con mayúsculas y minúsculas, signos, números, con más de ocho caracteres y que son complicadas de descubrir. De todas formas, estos sitios tampoco son la panacea, ya que si descubren la clave de acceso al propio gestor hallarán toda la información. Un servicio de este tipo como LastPass ya tuvo algún problema en este sentido.

La seguridad empieza por ti

Así, es muy importante activar la verificación en dos pasos en todos los servicios que tengan esta opción disponible. De esta manera, además de la clave, necesitaremos un segundo código que introducir, y que en teoría, solo conocemos nosotros, dentro de las varias opciones que hay (envío por correo electrónico o móvil, pregunta de seguridad, biometría…).

Además, puedes tratar de generar tu contraseña de forma segura utilizando la palabra común que pensabas utilizar, pero introduciendo unos pequeños cambios para que ya no sea un término reconocido por el diccionario y que descifraría un ordenador común en menos de un segundo.

En todo caso quizás lo ideal sería cambiar el chip, dejar de utilizar una contraseña y empezar a utilizar una frase de paso, también sencilla de recordar, pero mucho más larga. Esto tiene muchas ventajas para la seguridad por la complejidad y la cantidad de combinaciones que se introducen. Lógicamente, como en el consejo anterior, también hay que hacer variaciones para sustituir letras, y añadir números y/o signos para que sea más complicada de hackear.

Imágenes | Towfiqu barbhuiya, Roboform, Mikhail Nilov

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