Javier Bayo: “El mejor microplástico es el que no se genera”

Los microplásticos son un problema ambiental, tanto los que provienen de escorrentía de las ciudades como de las aguas grises (como lavar la ropa). Llueven fibras de microplástico [estudio, estudio], ingerimos unas 2000 a la semana [estudio] y, para colmo, se sabe que el microplástico emite metano [estudio], un gas de efecto invernadero que no nos viene nada bien.

¿Podemos detenerlo antes de que llegue a los océanos? Hablamos con Francisco Javier Bayo Bernal, ingeniero civil experto en plantas de tratamiento de aguas residuales (EDAR) para que nos informe sobre por qué no estamos atrapando estas partículas antes de que lleguen a ríos y grandes masas de agua.

 

-¿Qué hace una planta de tratamiento de aguas residuales y dónde se construyen?

Las plantas de tratamiento de aguas residuales o depuradoras (EDARs) se construyen para convertir nuestras aguas residuales en efluentes depurados que pueden ser reutilizados o devueltos al medio ambiente. Generalmente, tratan aguas residuales domésticas y procedentes de polígonos industriales, lo que se conoce como aguas residuales mixtas.

“Las EDARs actúan como fuentes de microplásticos, pero también como sumideros”

-Las EDARs actuales se demuestran incapaces de filtrar microplásticos de pequeño tamaño. ¿Por qué no se diseñaron para hacerlo?

Las EDARs se diseñan para eliminar carbono orgánico biodegradable (DBO), así como los nutrientes nitrógeno y fósforo, fundamentalmente, pero en ningún momento están específicamente pensadas para eliminar este nuevo contaminante.

 

-¿Qué supone para el medio ambiente el vertido de todo este material en forma de polímero? ¿Es tan grave el problema?

Las EDARs actúan como fuentes de microplásticos, es cierto, pero también como sumideros. Nuestros estudios, publicados en 2019 y 2020, realizados en plantas diferentes de la Región de Murcia, con la colaboración de HIDROGEA y de CETENMA, demuestran que el tipo de tratamiento seguido en el proceso de depuración del agua hace variar la cantidad eliminada de microplásticos, con un contenido máximo aproximado del 10% de los que entraron a la planta con el agua residual, y de entre el 4-5% en el mejor de los tratamientos.

Los microplásticos en el medio ambiente tienen un triple peligro. Por una parte, pueden ejercer un daño físico por abrasión, bloqueo del tracto digestivo e incluso muerte por malnutrición, cuando son ingeridos por pequeños seres vivos. Además, los propios monómeros constituyentes del plástico y los aditivos empleados en su fabricación (antioxidantes, retardantes de llama, colorantes, etc.) pueden también ejercer su función nociva, principalmente como disruptores endocrinos. Finalmente, podrían transportar otros contaminantes, como metales pesados o compuestos orgánicos presentes en el agua residual.

microplasticos problema ambiental

 

-¿Por qué los microplásticos no desaparecen sin más, disueltos?

Los microplásticos tienen un tamaño suficiente (entre 5 mm y 1 µm) como para permanecer en suspensión en el agua. Evidentemente, dependiendo de la naturaleza del polímero que lo constituya, podrán estar a diferentes alturas en la columna de agua, incluso sedimentar cuando se rodeen de materia orgánica. Es por ello que están a disposición de organismos acuáticos que viven a distintas profundidades.

“El mejor microplástico es el que no se genera”

-Parece evidente que necesitamos rediseñar nuevas plantas de tratamiento de aguas. Pero, ¿cómo? ¿Existe ya la tecnología que necesitamos?

Esa es una de las preguntas importantes que tratamos de responder con nuestra investigación. Quizás, la solución sea la combinación de diferentes tecnologías en una misma planta de tratamiento de aguas. De lo que estamos seguros es de que, tal y como dicta la jerarquía en la gestión de residuos, el mejor microplástico es el que no se genera. Debemos de seguir trabajando conjuntamente en la minimización del uso de plásticos, así como en su reutilización, reciclado y correcta eliminación cuando ya no nos sean útiles.

 

-El foco ya está moviéndose en esa dirección, como indican técnicos del DAM (Depuración de Aguas del Mediterráneo). Y, sin embargo, durante la Cátedra DAM de diciembre, varios investigadores se aplaudieron por lo bien que se está recuperando valor de las aguas residuales. ¿Están ignorando el problema?

Estamos en escenarios distintos y el punto de vista varía según el objetivo. Es verdad que la economía circular, especialmente en la gestión del agua residual, avanza a pasos agigantados. La reutilización del recurso es un ejemplo a seguir en otros ámbitos de la gestión ambiental, aunque también es cierto que se lleva trabajando en ello desde hace muchos años.

El caso de los microplásticos es diferente, como lo es el de otros contaminantes emergentes, que deberá de abordarse desde el punto de vista científico para su eliminación o, al menos, minimización en el recurso.

“Como todo problema complejo, requiere de soluciones múltiples”

-Para cerrar, ¿hay algo que las personas podamos hacer para evitar agravar el problema?

Sí, desde luego. Soy muy defensor de las “pequeñas acciones”. La reducción en origen o minimización en el uso de plásticos, como he comentado anteriormente, es realmente importante. La reutilización, por supuesto, también lo es. Como todo problema complejo, requiere de soluciones múltiples. Debemos de atacar al objetivo desde distintos puntos, para conseguir eliminarlo o, cuando no sea posible, reducirlo.

Me permito recomendar a vuestros lectores dos libros; en primer lugar, desde luego, ‘Primavera silenciosa’ de Rachel Carlson, considerado como el primer libro que ya advertía del cambio climático y de las consecuencias del uso masivo de plaguicidas en nuestros alimentos. Además, y este es ahora mi libro de cabecera, recomiendo la lectura de ‘Podemos salvar el mundo antes de cenar’, del autor americano Jonathan Safran Foer. En ellos encontramos pistas de cómo colaborar para mitigar el problema, especialmente el del cambio climático global.

En Lenovo | El Mediterráneo, la masa de agua que peor lo está pasando por la acción del ser humano

Imágenes | Javier Bayo, iStock/nemoris

Etiquetas: