La electricidad, es bien que no dejamos de consumir

Buscamos hacer un consumo más eficiente de los recursos energéticos. Consumir energía más limpia. Tener más respeto por el Medio Ambiente. No depender tanto de la energía fósil y buscar alternativas menos perjudiciales para el entorno.

Pero, al mismo tiempo, cada vez consumimos más y más energía. En un mundo non-stop, en el que permanecemos siempre conectados, donde la inmediatez manda y no hay descanso ni siquiera para hacer copias de seguridad, la tecnología se perfila como una de las grandes consumidoras de electricidad.

De hecho, se calcula que la industria de las comunicaciones podría llegar a usar el 20% de toda la electricidad del mundo en 2025.

Más internautas, más energía para todos

Los investigadores estadounidenses esperan que el consumo de energía se triplique en los próximos cinco años. No en vano, se espera que en el próximo quinquenio se suban a Internet unas mil millones más de personas de los países en desarrollo. A ello hay que sumar el internet de las cosas, los automóviles sin conductor, robots, videovigilancia e inteligencia artificial. Tecnologías que crece exponencialmente en los países ricos y que aumentan la demanda y el consumo de energía.

Gartner, por ejemplo, calcula que pasaremos de los 8.400 millones de cosas conectadas en 2017 a los 20.400 millones de dispositivos de Internet de las cosas (IoT) en 2020.

Si se cumplen estas previsiones, se estará poniendo en claro peligro el poder cumplir con los objetivos del cambio climático mientras aumenta y no para de crecer la demanda de granjas de servidores que almacenan datos digitales de miles de millones de teléfonos inteligentes, tabletas y dispositivos conectados a Internet crece exponencialmente.

Esta continua demanda mundial de potencia informática de dispositivos conectados a Internet, transmisión de video de alta resolución, correos electrónicos, cámaras de vigilancia y una nueva generación de televisores inteligentes está aumentando a un ritmo del 20% cada año, consumiendo aproximadamente el 3-5% de la electricidad mundial en 2015, según los cálculos del investigador sueco Anders Andrae.

Una eficiencia que no es suficiente

La industria tecnológica siempre se ha esforzado por reducir considerablemente las emisiones de carbono mientras que aumentaba su eficiencia y rendimeinto. Es lo que se conoce también como green computing.

Además, este sector también ha promovido la idea de que la transformación digital de las economías y las eficiencias energéticas a gran escala reducirían las emisiones globales en un 20% o más, pero la escala y la velocidad de la revolución han sido en cierto modo sorprendente.

Sin embargo, no parece ser suficiente. De hecho, o se producen aumentos dramáticos en la eficiencia, o la industria de las TIC podría usar el 20% de toda la electricidad y emitir hasta el 5,5% de las emisiones de carbono del mundo para el año 2025. Es decir, que la industria tecnológica sería el cuarto mayor responsable de estas emisiones, por detrás de EE.UU., China e India.

Se calcula que la demanda de energía de la industria tecnológica aumente de manera considerable, pasando de los 200-300Twh de electricidad al año a lo 1.200 o incluso 3,¡.000Twh para el 2025. Los centros de datos por sí solos podrían producir 1,9Gt (o el 3,2% del total mundial) de emisiones de carbono.

Desarrollo y eficiencia, ¿incompatibles?

En 2016, un estudio de Berkeley para el gobierno de EE.UU. calculó que los centros de datos del país (que tenían unos 350 millones de terabytes de datos en 2015), podrían juntos necesitar más de 100TWh de electricidad al año para 2020. Esto es el equivalente de unas 10 grandes centrales nucleares.

Además, los centro de datos también se multiplican en Europa y Asia, y se espera que Londres, Frankfurt, París y Ámsterdam hayan sumado casi 200MW de consumo en 2017, o la potencia equivalente a una central de tamaño mediano.

¿Es incompatible el desarrollo tecnológico con el respeto al Medio Ambiente? No está del todo claro. De hecho, (y en parte por las presiones de organizaciones como Greenpeace), grandes empresas tecnológicas como Google, Facebook, Intel o Amazon se han comprometido a utilizar energía renovable para alimentar sus centros de datos. En ocasiones, además, se están construyendo parques solares y eólicos cerca de sus centros de trabajo.

Sin embargo, los cálculos de Greenpeace asegruan que solo el 20% de la electricidad utilizada en los centros de datos del mundo es renovable.