Esto es lo que Google sabe que haces durante el día

Suena la alarma de tu dispositivo, o vibra tu smartwatch. Para los más luditas, un reloj analógico sonará en nuestra mesita, pero la mayoría de nosotros habremos usado la aplicación por defecto de nuestro smartphone. Eso significa que Google (Apple, Microsoft…) sabe a la hora a la que te despiertas a diario, y el número de veces que pospones el molesto sonido de la alarma.

Para cuando nos levantamos de la cama, generalmente con el tiempo pegado a los talones, tendemos a llevarnos el móvil allí a donde vayamos. Muchos de nosotros nos duchamos al despertarnos para afrontar frescos el día, mientras que otros lo hacemos antes de irnos a la cama, para dormir a gusto. Este acompañamiento está repleto de datos, que cedemos con gusto.

Sé dónde estás, y lo sé porque me lo has dicho tú

Sea como fuere, solemos dejar el terminal el lavabo, acompañándonos, a veces con música que escuchamos de Spotify, Play Music o iTunnes, por lo que Google también sabe cuánto tiempo pasamos en el baño. Y que estamos en el baño y no en otro lugar de la vivienda. Intentaremos explicar el cómo a continuación.

Cuando estamos en la cama, pasamos entre seis y nueve horas (los más afortunados) sin movernos en demasía. El móvil se encuentra, salvo despertares, estático durante muchas horas. De modo que Google puede aprender que el lugar que ocupa en ese momento es el dormitorio, donde la mayoría de nosotros lo dejamos al dormir. Estas horas coinciden, a su vez, con las horas de menos luz solar, por lo que Google puede concluir que dormimos.

Al despertarnos, podemos acudir a muchos lugares dentro de la vivienda, y la cocina o el baño son unos de los primeros que visitamos. El baño también recibe nuestra visita al llegar a casa, aunque no pasamos tanto tiempo como en la cocina, y esperemos que mucho menos que en el salón.

Contando minutos, y siguiendo un mapa con nuestra estela por la vivienda (en seguida volvemos a esto), Google puede bosquejar un mapa de esta en base a las horas que invertimos en cada estancia. Analizar a un único usuario es complicadísimo, pero pensemos que disponemos de estadísticas de varios miles de millones de personas en todo el mundo, y que el Big Data puede ayudarnos a localizar patrones por regiones o edad, entre otros.

dyson 360 eye robot aspiradora puerto de carga escondido robot mapa

Recuperando la estela del párrafo anterior, hay varios modos por los que Google puede saber en qué lugar de la vivienda nos encontramos, grosso modo. No esperemos algo perfectamente acotado, sino información como la que vemos en mapa de arriba, perteneciente a un robot aspirador. El contorno se ha dibujado mediante choques, y en el interior de la vivienda se ven trazas de sus movimientos aproximados. Trazas similares tiene Google sobre nuestros movimientos.

Si mantenemos activado el GPS, resulta obvio que Google sabrá dónde nos encontramos. Es muy útil si usamos aplicaciones de entrenamiento como Google Fit o Endomondo. Pero incluso con el GPS desactivado hay maneras de estar localizados. La distancia al WiFi es una de ellas, y la triangulación a las torres de telecomunicacion más cercanas, otra. Esta última sirve para localizarnos también en la calle.

Tu empresa de telecomunicaciones te acompaña a casa

Cuando le decimos a nuestro smartwatch que controle el número de pasos que damos, también le decimos a Google qué tipo de transporte usamos, a dónde vamos y cuánto tardamos en llegar. Pongamos que caminamos hasta el trabajo. La información recibida es:

  1. Ya no nos encontramos donde solemos dormir (hemos salido de casa).
  2. Perdemos la señal del WiFi, y se activan los datos (nos alejamos).
  3. Damos pasos mientras el GPS o las empresas de telecomunicaciones nos siguen (para darnos servicio, si no estaríamos incomunicados).
  4. Llegamos a un sitio en el que pasamos las próximas ocho horas (hemos llegado al trabajo).

También podemos usar el transporte público, en cuyo caso el punto tres sería algo como: de vez en cuando obtenemos señal WiFi de un servicio municipal, y avanzamos rápido sobre el mapa acompañados de muchos más usuarios en pelotón (no estamos solos en Google).

google sabe que transporte usas

Si sobre este mapa no avanzamos en pelotón con una veintena de usuarios más, pero avanzamos más rápido, es porque estamos usando transporte privado. Coche, si nos paramos en los atascos, y moto si seguimos hacia delante sorteando a otros puntos que se quedan estáticos. Bicicleta, si las pulsaciones se disparan en las cuestas y se reduce nuestra velocidad. Seguirnos (trackearnos) es realmente fácil, como relata Marta Peirano en su charla de TEDxMadrid (2015) o Malte Spitz en TEDGlobal 2012.

¿Con quién hablas en el trabajo? ¿Cuántas veces sales a fumar o te distraes?

La localización y la pulsera de actividad o el smartwatch dicen mucho de nosotros. Dónde estamos, con qué personas viajamos, con qué compañeros de la empresa comemos, y con quién salimos a fumar a la puerta para escaquearnos unos minutos, incluso si no fumamos.

Muchos de nosotros usamos navegadores como Internet Explorer o Google Chrome, en los que si iniciamos la sesión de Google básicamente estamos dando muchísima información de nosotros mismos. Qué buscamos, cuándo buscamos, qué páginas visitamos y qué contenido nos descargamos. Cuál es nuestro tráfico, qué aplicaciones web usamos más…

Incluso sentados en nuestra mesa de oficina estamos dando información, como cuándo cargamos el teléfono móvil o cuántas veces encendemos la pantalla para mirar la hora (estas estadísticas suelen almacenarse, aunque se anonimizan para los estudios).

google sabe oficina big data

¿Sabes cuántos minutos usas tu correo privado en el trabajo o cuántos minutos pasas en Facebook viendo fotografías de gatitos? Google sí, o al menos tiene la posibilidad de saberlo. Esperemos que nuestros jefes no. Muchas de las actividades que hacemos las sabe Google. Si no acabamos de creerlo, podemos hacer la prueba siguiente:

  1. Abrimos la sesión de Google en el navegador.
  2. Buscamos un hotel o restaurante al que queramos ir, y reservamos.
  3. Esperamos a que te llegue al mail.
  4. Cuando ocurra, abrimos Google Maps, y observamos cómo la reserva aparece con fecha y hora sobre el plano.

Si estamos acostumbrados a trabajar con Google Calendar y programas citas con coordenadas sobre esta aplicación, también le estaremos diciendo a Google dónde estaremos en el futuro. Obviamente, de aportar esta información recibimos en compensación aplicaciones más o menos útiles. El “pago” por el servicio son nuestros datos.

Google tiene datos sobre nuestro ocio

Tanto si reservamos nuestro ocio (una escapada a la montaña, el cine, un concierto) con nuestra cuenta y correo de Google como si no, estamos dando mucha información sobre nuestros gustos al gigante de Internet. Las búsquedas, por ejemplo, le dicen en qué estamos interesados.

Si cuando llegamos a casa cogemos la bolsa de deporte y acudimos al gimnasio o salimos a correr por el parque, nuestra pulsera de actividad y el GPS del móvil le dirán dónde nos encontramos. Si, además, tenemos pulsómetro, será fácil adivinar que estamos entrenando. Y algo similar si nos hacemos una bola en el sofá. También si compartimos el sofá con otra persona, o realizamos arrumacos.

google sabe donde estas

Imaginemos que Google recibe la siguiente información:

20:00h Pedro llega a casa de entrenar, su móvil se conecta al WiFi, pulsaciones altas. Laura está yendo, a 5 km en autobús urbano, también con WiFi, y con pulsaciones normales.

20:15h Pedro ha reducido mucho sus pulsaciones, y durante 10 minutos no ha tenido reloj. ¿Se habrá duchado? Laura llega a casa, y su móvil se conecta al WiFi.

20:20h: Las pulsaciones de ambos se disparan, y los acelerómetros de las distintas pulseras no dejan de moverse con cierta violencia.

O bien están jugando al tenis de la Wii, o están compartiendo un tiempo juntos bajo las sábanas. Lo interesante de las líneas de arriba es que, aunque escuetas, muestran acciones relativamente interpretables. Imaginemos que en lugar de tres datos disponemos de varios cientos por cada usuario y hora.

 

Aunque la información personal es cada vez un bien más valorado, tanto por nosotros como por empresas que nos los intercambian por servicios, también la entregamos con cierta frecuencia. Que Google, Apple, Microsoft o cualquier otra (hemos usado Google en este artículo pero casi podríamos hablar de cualquier gran empresa) tenga tanta información de nosotros no es malo per sé, siempre y cuando lo que nos ofrezcan a cambio nos resulte interesante y aporte valor.

 

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