Monedas sociales: la alternativa física al dinero y las criptomonedas

En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a oír hablar de todo tipo de criptomonedas. Pero, además del bitcoin o Ethereum, el euro, el dólar, el yen son otras de las monedas con las que podemos comprar y vender cosas a lo largo y ancho de todo el mundo.

Tal y como explican en el Museo de la Casa de la Moneda, el dinero surgió desde sus inicios como un sistema para evitar los problemas del trueque. Era un sistema más fiable para garantizar que el intercambio que se hacía de productos y bienes entre las personas era más equitativo.

Pero, como cada vez que se producen crisis económicas importantes, surgen en determinadas comunidades y áreas lo que se denominan monedas alternativas, ahora más conocidas como monedas sociales.

Qué es una moneda social o alternativa

El objetivo de este tipo de dinero es establecer un tipo de intercambio al estilo trueque entre los ciudadanos que aceptan estas nuevas monedas sociales. Pero, precisamente por ese adjetivo de social, se deja entender que no hay un afán de poseer muchas de estas monedas por lo que no hay ningún tipo de usura y beneficio a la hora de poseer este tipo de dinero.

Tal y como definen muchos, una moneda social es una herramienta creada y utilizada por comunidades, colectivos y particulares al objeto de poder facilitar intercambios tanto de productos como de servicios o de conocimientos. Otra definición, en este caso de Bernard Lietaer, considera al dinero local como “Un acuerdo dentro de una comunidad de usar algo como medio de intercambio”.

Aunque legalmente no pueden estar en circulación ni están reconocidas por entidades bancarias, son un sistema que es válido en algunas comunidades para poder comprar y vender productos sin, a veces, necesidad de tener dinero real.

Muchas veces este tipo de monedas no es más que un intercambio de tiempo por producto. Es decir, si una persona no tiene tiempo de cuidar una vaca, el ganadero le venderá ese trozo de carne a otra persona que, a cambio, podrá conseguir dinero para pagar la carne vendiendo un pastel.

Por eso, más que monedas sociales, otros prefieren hablar de monedas complementarias ya que, según su visión, estas monedas pretenden complementar las deficiencias del dinero legal pero, a su vez, disfrutando de las ventajas del dinero como dinamizador del comercio local de proximidad, del autoempleo y de optimización de los recursos locales.

Movimiento internacional

Sea como fuere, estas monedas “alternativas” que pretenden crear un sistema alternativo y diferente al actual utilizando la moneda social como una herramienta más, son un movimiento internacional. De hecho, son varias las organizaciones y organismos que a nivel internacional velan por el desarrollo de este tipo de dinero contra corriente.

MonNetA es una de estas organizaciones. Fundada en 2003, pretende investigar, desarrollar y apoyar las monedas complementarias y los nuevos sistemas monetarios. También funciona como un portal de Internet donde se recopilan y estructuran los datos relacionados con estos temas.

Qoin implementa, gestiona y apoya monedas comunitarias en todo el mundo y, según su visión, este tipo de dinero “son instrumentos que ayudan a la sociedad para cumplir con sus necesidades. Juntos, desarrollamos mejores comunidades con economías resilientes”.

Otro de estos organismos es Complementary Currency Resource Center, fundada por Stephen DeMeulenaere, involucrado en sistemas monetarios complementarios desde 1991. He trabajado con una amplia variedad de sistemas en un montón de lugares alrededor del mundo. Este centro proporciona acceso a los recursos para ayudar a cualquier persona, en cualquier lugar, a diseñar, implementar, comprender y mejorar los sistemas de moneda complementaria.

Además, en su página web se puede consultar un listado de todas estas monedas alternativas que existen en el mundo y dar de alta cualquier otro nuevo sistema alternativo. Según su base de datos, en nuestro país hay alguna moneda alternativa en estos momentos, aunque lo cierto es que hay más monedas que no están registradas.

Algunas monedas en circulación

Así pues, podemos encontrar monedas alternativas en casi cualquier país del mundo, no solamente en España, sino también en países como Francia o Alemania donde los efectos de la crisis pueden haber sido menor que en nuestro país. La moneda Sol-Violette en Toulouse (Francia) se está utilizando por centenares de usuarios en esta ciudad y alrededores. Además, por ser una moneda soportada por euros, está respaldada por instituciones locales, en este caso el ayuntamiento y dos cajas locales que facilitan el cambio de esta moneda.

Chiemgauer en Alemania, cuenta con el respaldo de más de 2.000 consumidores y más de 600 empresas. Asimismo, generan el equivalente a 4 millones de euros de compras de bienes y servicios cada año, y esto desde hace ya más de 10 años.

En España también podemos encontrar algunas propuestas, como el Zoquito o la Puma.

Pros y contras

Aunque son una herramienta útil si tiene el respaldo de toda una comunidad, lo cierto es que no son legales y, por tanto, su ámbito de influencia está restringido a aquellas personas que aceptan este tipo de monedas como sistema de intercambio y de pago.

Pese a que, como decimos, es un movimiento internacional, en muchas ocasiones su valor se limita a su zona de influencia, de manera que no podemos pagar por ejemplo con la moneda de la zona A en la zona B, puesto que no se reconocen entre sí.

Es un sistema que tiene ciertos defensores, especialmente entre quienes más padecen este tipo de situaciones de dificultad económicas y entre los que se sitúan frente a al capitalismo. Pero tienen también grandes inconvenientes, dado que no es un sistema regulado ni reconocido ni a nivel nacional ni internacional.