No, mañana tampoco será el día en que se repita el evento Carrington

Más de 4.000 kilómetros separan la ciudad de Brisbane, en el noreste de Australia, del círculo polar antártico. Más o menos la misma distancia que separa Madrid del círculo polar ártico. Y, sin embargo, una noche de septiembre de 1859 ambas ciudades disfrutaron de un espectáculo de auroras sin precedentes. La causa: la tormenta solar de 1859, también conocida como el evento Carrington.

La que ha sido hasta la fecha una de las mayores tormentas solares registradas, sino la mayor, dejó mucho más que un juego de luces. Desde entonces, vivimos con miedo a que se repita. Cada pocos años, de forma recurrente, nos asaltan los augurios de que estamos a punto de recibir el impacto desastroso de una llamarada solar.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona, el Centro de Investigación Matemática y la Barcelona Graduate School of Mathematics asegura que las probabilidades de que esto se produzca son más bajas de lo que pensábamos.

auroras en Australia tras una tormenta solar

Qué es el evento Carrington

En la madrugada del 1 de septiembre de 1859, dos astrónomos aficionados, Richard Carrington y Richard Hodgson, registraron la aparición de manchas solares. Por primera vez, detectaron también la presencia de fulguraciones solares, liberaciones intensas de radiación electromagnética en la cromosfera del Sol. Estos sucesos provocan la emisión de partículas de alta energía que pueden alcanzar la Tierra. Es lo que se conoce como una tormenta solar. La de 1859 quedaría bautizada para siempre como evento Carrington.

“Después de que se observasen notables auroras en todo el mundo, las partículas cargadas de una eyección de masa coronal (CME) asociada con una llamarada solar impactaron la magnetosfera de la Tierra con tanta fuerza que crearon el evento Carrington”, explican desde la NASA. “El evento Carrington comprimió el campo magnético de la Tierra con tanta violencia que se crearon corrientes en los cables de telégrafo, muchos incluso chisporrotearon y provocaron conmociones en muchos operadores de telégrafo”.

Desde ese día, la comunidad científica empezó a prestar más atención a la actividad solar y a sus efectos en la Tierra. Ya en la primera mitad del siglo XX, se produjeron otros eventos similares. Aunque de menor magnitud, dejaron inservibles los servicios de radio de algunos países. En marzo de 1989, otra tormenta solar dejó sin electricidad a seis millones de personas en Quebec durante más de nueve horas. ¿Qué pasaría si se volviese a repetir un evento de la magnitud del Carrington?

qué es el evento Carrington

Cuándo se repetirá la próxima gran tormenta solar

La pregunta ha traído de cabeza a muchos científicos en las últimas décadas. Hoy, nuestro mundo depende de mucho más que de un cable de telégrafo. El planeta está rodeado de un enjambre de satélites. Miles de kilómetros de cables de internet y electricidad dan la vuelta al mundo. Y en cada casa hay multitud de dispositivos electrónicos. ¿Cuándo se va a producir el próximo evento Carrington que apague nuestra sociedad durante horas?

Según la investigación de tres matemáticos y un físico de la UAB, el CRM y la BGSMath, las probabilidades de que esto suceda en la próxima década son escasas. Mediante un nuevo modelo matemático, han estimado que la probabilidad de que se produzca una tormenta similar a la detectada por Carrington y Hodgson en los próximos 10 años está entre el 0,46% y el 1,88%.

“En 2012, los resultados reportados en la literatura científica estimaban esta probabilidad en torno al 12%, diez veces más que nuestra estimación más pesimista”, explica el primer autor del estudio, David Moriña. “Nuestro modelo es más flexible que los anteriores, y además incluye el modelo en que se basan las estimaciones anteriores como caso particular”. Pero esto no significa que haya que desestimar los riesgos.

El tiempo espacial y su impacto en la economía

“En los tiempos de Carrington, la única infraestructura afectada fue la red telegráfica global”, añade otra de las autoras del estudio, la matemática Isabel Sierra. “A día de hoy, una tormenta como aquella podría tener resultados catastróficos para nuestra sociedad. Según un estudio del año 2013 de la compañía de seguros Lloyds y de la Atmospheric and Environmental Research, la duración de las afectaciones podría llegar a más de un año, y los costes podrían llegar a los 2,5 millones de millones de dólares. Son números que nos deben hacer pensar”.

qué es el evento Carrington y su impacto en las comunicaciones

Las previsiones más pesimistas también se desprenden de un estudio financiado por la NASA y publicado en 2009. Lo primero en caer serían las redes eléctricas, cada vez más vulnerables debido a su creciente interconexión. Después llegarían apagones en los sistemas de radio, el colapso de la red de GPS y de Galileo, la caída de internet y de otras redes de comunicación en los que hoy se basan desde los gobiernos hasta los sistemas financieros…

La solución, según la NASA, pasa por contar con infraestructuras más resistentes y mejores sistemas de prevención. Saber que está en camino una tormenta solar contribuye a que se tomen medidas preventivas. Por ejemplo, desconectar los cables, proteger los dispositivos electrónicos más vulnerables o apagar el hardware crítico.

“Una probabilidad alrededor del 2% como la que hemos calculado para una tormenta muy intensa no es nada despreciable teniendo en cuenta las consecuencias de este evento”, concluye el catedrático Pere Puig, otros de los autores del artículo, publicado en Scientific Reports. “Los gobiernos deberían tener protocolos de actuaciones ante desastres de este tipo, para informar y tranquilizar a la población […] Habrá muy poco margen temporal antes de la llegada imprevista de una tormenta de estas características”.

Imágenes | NASA, Wikimedia Commons/NASA Goddard Space Flight Center, Jamen Percy, Pixabay/Free-Photos

En Blog Lenovo | Ciencia internacional (y acento español) para ponerle cara a un agujero negro