Usuarios profesionales: Windows 10 Pro o Home, qué edición elegir según el tipo de actividad que desarrolles

Cuando elegimos un equipo basado en Windows, no siempre prestamos la debida atención al sistema operativo. Para muchas personas, basta con que éste sea Windows 10 y, en un primer momento, hacen una decisión en favor de Home exclusivamente basada en el precio.

Es verdad que, si hacemos un uso familiar y personal del equipo, recurriremos esencialmente a las funcionalidades básicas, que ambas ediciones comparten. Pero si queremos nuestro equipo para trabajar o utilizarlo en escenarios mixtos, combinando un uso doméstico con un uso profesional, la versión Home es una elección que, tarde o temprano, se nos quedará pequeña.

Windows 10 Home vs. Windows 10 Pro

Podemos encontrar una comparación de las ediciones de Windows muy bien ilustrada mediante códigos de colores, en Wikipedia. Además, recopila de forma exhaustiva las diferencias en apartados que no siempre están bien documentadas en los foros o páginas temáticas de Microsoft. Por supuesto, podemos recurrir a Microsoft para descubrirlas, de hecho, en algunos casos se presentan de un modo más descriptivo y resumido.

 

Básicamente, las diferencias entre las versiones Home y Pro están en apartados relacionados con la administración, la seguridad o el acceso a recursos de red corporativos. Son aspectos imprescindibles para el trabajo en grupos o para adherirse a políticas de seguridad propios de perfiles profesionales.

Los fabricantes de equipos orientados a la productividad se esfuerzan por hacer ver que Windows 10 Pro es la opción más adecuada para sacar todo el partido a un ordenador en estos escenarios. Es el caso de Lenovo, que afirma de forma contundente que “Windows 10 Pro está hecho para la empresa”.

Seguridad: más allá del antivirus

Es cierto que podemos pensar que la seguridad consiste en tener el antivirus y el firewall activos y actualizados. En parte es así, pero cuando hablamos de una actividad profesional, hay otros elementos tan importantes como el antivirus. Por ejemplo, BitLocker es la tecnología de Windows 10 para cifrar los contenidos de las unidades de almacenamiento.

Imagina que estás trabajando en un proyecto para una empresa como freelance o que eres un administrador de TI encargado de comprar los equipos para los comerciales de la empresa o para un comercio. En el caso de que haya un robo de uno o varios ordenadores, una unidad no encriptada expondrá datos sensibles. La funcionalidad BitLocker de cifrado no está disponible en Windows Home, pero es realmente apreciable en contextos profesionales.

Otras funcionalidades, como Windows Hello, permiten la autenticación mediante biometría, ya sea huella dactilar y/o reconocimiento de rostro. Obviamente, el equipo necesita tener un sensor biométrico compatible con esta prestación. Si una empresa implementa seguridad biométrica, ya no solo se trata de que la versión de Windows 10 sea la Pro, sino también de que el equipo tenga el hardware preciso para aprovechar esta tecnología.

Asimismo, Windows 10 Pro permite activar Windows Information Protection para proteger datos y programas frente a fugas accidentales hacia dispositivos o aplicaciones que no estén convenientemente autorizados por los administradores.

Integración en redes corporativas: el trabajo en equipo

Windows 10 Home está pensado para el trabajo individual y personal. Si tenemos un equipo con Windows 10 Home, la integración en una estructura de gestión centralizada y remota no será posible. Esta es, posiblemente, la limitación más grande de Windows 10 Home frente a la versión Pro.

Planteemos otra hipótesis. Ahora supón que tienes que trabajar en una empresa y necesitas acceder a los recursos compartidos en la red –o que tu equipo tiene que registrarse en la estructura de dominios y directorio activo–. Si la versión e tu Windows 10 es la Home, o bien te dejan un ordenador para trabajar o tendrás que depender de terceros que accedan a los recursos de la empresa cuando los necesites, siempre y cuando las políticas de seguridad dejen margen para este tipo de excepciones.

En escenarios de teletrabajo, Windows 10 Home supone tener las mismas limitaciones en la parte del acceso a los recursos de red empresarial. Lo que es peor: un equipo con Windows 10 Home para teletrabajar cierra las puertas a los administradores TI para aplicar políticas de seguridad o resolver problemas en un momento dado. Por no hablar de los riesgos de seguridad asociados a la no encriptación de las unidades de almacenamiento, por ejemplo.

Administradores de TI: Windows 10 Pro es la única opción

Si hablamos de los administradores IT en una empresa (o autónomos), la apuesta segura y que tendrán que recomendar a los encargados de adquirir los PC corporativos es la de Windows 10 Pro. Ya sea para integrar los ordenadores en una red empresarial existente ahora o en el futuro, que estos se encuentren preparados de antemano evitará tener que realizar actualizaciones posteriores a la versión Pro.

En efecto, es posible pasar de una licencia Home a una Pro a través de la tienda de Windows, pero es importante también tener en consideración la otra cara de la dimensión Pro: el equipo. Si hemos planteado la compra de equivocada no solo tendremos que actualizar el sistema, sino también la máquina donde se ejecuta. ¿Por qué? Porque los equipos domésticos normalmente carecen de esos componentes que posibilitan aprovechar las funcionalidades más «pro».

Por ejemplo, el hardware TPM (Trusted Platform Module o módulo de plataforma de confianza) es importante para activar medidas de seguridad en algunos escenarios, como el Arranque Medido, que impide que en el momento de arrancar el equipo actúe malware alguno.

Profesionales liberales: mejor con Windows 10 Pro

En el caso de los profesionales liberales, Windows 10 Pro es también la elección óptima. Hoy en día, la nube prevalece sobre las aplicaciones on premise (en local) o convive con ellas y la relación profesional puede establecerse con una enorme diversidad de proveedores, empresas o negocios. Atendiendo a ese momento actual, Windows 10 Pro es la llave para moverse con naturalidad y sin limitaciones en este tipo de ecosistemas.

Ya seamos programadores, consultores, analistas, profesionales freelance, comerciales o conferenciantes, las probabilidades de que antes o después tengamos que recurrir a alguna de las funcionalidades específicas para las versiones Pro de Windows 10 son elevadas.

El trabajo en estas actividades no es ajeno al uso de recursos corporativos a los que tendremos que acceder a través de políticas de seguridad y administración en las que nuestros ordenadores tendrán que ser provisionados con las políticas de acceso mínimas para no ser una amenaza para la red corporativa o para los datos empresariales. Con Windows 10 Home probablemente esto no sea posible, lo cual nos dejará en una posición de desventaja.

Es cierto que la diferencia de precio en la licencia puede ser una variable importante si se compara con el precio de un equipo portátil básico. Concretamente, Windows 10 home tiene un coste por licencia de 145 euros frente a los 259 euros de Windows 10 Pro.

De todos modos, esta diferencia se amortizará tan solo con el tiempo que nos ahorraremos si tenemos Windows 10 Pro y no tenemos que buscar soluciones alternativas o a través de aplicaciones de terceros para habilitar una determinada funcionalidad que no estuviera presente en Windows 10 Home. Y es que, en el mundo profesional, el tiempo es dinero.

La elección del equipo: también importa

Como hemos esbozado, también hay que saber que el hardware del equipo es clave para habilitar algunas funcionalidades. Es el caso de Windows Hello, donde necesitamos hardware específico para la autenticación biométrica o del chip TPM para la seguridad. En este sentido,  Lenovo contempla en sus equipos con Windows 10 Pro funciones como firewall, arranque seguro y protección contra la pérdida de información en el nivel de archivos.

Por otro lado, además de la seguridad propia del sistema operativo, es interesante que los equipos sumen otras características que maximicen la protección, como la resistencia a salpicaduras o golpes, la limitación de la visibilidad de la pantalla para evitar que alguien a nuestro lado vea lo que estamos haciendo o la integración de tecnologías biométricas como la lectura de huella dactilar y reconocimiento facial.

En definitiva, la elección de las ediciones Windows 10 Home o Windows 10 Pro dependen de para qué se vaya a usar el equipo, pero no debemos olvidar –sobre todo en el ámbito profesional– de que el ordenador ha de estar a su altura.

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