Windows 10 vs. Windows 11: diferencias, similitudes y ventajas (o inconvenientes) de la migración

Windows 11 está prácticamente aquí. El próximo 5 de octubre será presentado oficialmente como actualización gratuita para los sistemas con Windows 10, junto con el nuevo Office 2021 en su versión “en caja” tradicional frente a la edición en la nube Office 365. Por lo pronto, el primer paso antes de pensar en instalar o no esta nueva entrega del sistema operativo, será comprobar que nuestro equipo es compatible con ella. Para ello, Microsoft ha diseñado la herramienta de comprobación Windows PC Health Check, que hay que descargar y ejecutar.

Los requisitos son relativamente exigentes, aunque equipos con tecnología reciente, y especialmente los ordenadores profesionales como los portátiles Lenovo ThinkPad, donde el módulo TPM 2.0 está activado y presente de forma muy extendida, no deberían tener problema para recibir esta actualización. De hecho, ya está disponible para los usuarios de los canales de actualizaciones para Windows Insider.

También hay que tener en cuenta que, en un primer momento, Windows 11 llegará solo como actualización para algunos equipos. La disponibilidad generalizada para todos los equipos compatibles será a mediados de 2022. Las similitudes y diferencias ya las tratamos en un artículo previo, pero conviene repasarlas ahora que estamos tan cerca de la presentación oficial.

Similitudes con Windows 10

En principio, Windows 11 es un sistema operativo continuista. Es decir, esencialmente todo lo que podías hacer y todas las aplicaciones que podías usar en Windows 10 seguirán funcionando en Windows 11. No sucede lo mismo con actualizaciones de otros sistemas operativos como macOS de Apple, por ejemplo, donde hay apps que es necesario actualizar “sí o sí” tras hacer lo propio con algunas versiones del SO.

El sistema de ventanas, el Explorador de archivos y los menús e interfaz son reconocibles en Windows 11 sin que haya una ruptura real frente a Windows 10. Es verdad que de un primer vistazo las diferencias en la interfaz de usuario son evidentes, pero una segunda exploración permite ver que Microsoft ha hecho cambios, aunque no son tan radicales, al menos en estas versiones preliminares.

Por lo pronto, Microsoft no parece haber eliminado nada relevante de Windows 10 en Windows 11.

Diferencias frente a Windows 10

Windows 11 trae algunas novedades frente a Windows 10. Como decimos, la interfaz cambia en aspectos como la barra de tareas, que viene centrada por defecto. Si se usa el modo Tablet o Windows Ink, Windows 11 trae actualizaciones para mejorar la experiencia táctil, con iconos más separados en la barra de tareas, por ejemplo.

Hay métodos para hacer que esta barra de tareas tenga una apariencia similar a la de Windows 10, incluyendo los iconos pequeños, aunque encontramos elementos nuevos como los Widgets o el acceso directo a Chat, que ahora depende de Teams para ofrecer funcionalidades de colaboración y comunicación en detrimento de Skype.

También tenemos nuevos modos de “snap” para las ventanas abiertas, lo cual facilita la organización de las aplicaciones en escenarios multitarea. En el menú de Inicio, la integración con la nube es total, mostrando archivos recientes tanto locales como cloud.

En Windows 11, como añadido más importante, o una de las más importantes, podemos mencionar la compatibilidad con apps de Android. No tenemos servicios de Google, pero sí podremos instalar apps de Android a través de la tienda de Amazon o de la técnica de sideload de ficheros .apk. De este modo, Microsoft añade otro elemento adicional al sistema: recuerda que ya podíamos instalar el subsistema Linux en Windows 10 de manera opcional.

La compatibilidad con Android no llegará inmediatamente, eso sí. Habrá que esperar a alguna futura actualización para beneficiarnos de ella. Ya hay formas de añadir compatibilidad con Android a través de plataformas de emulación en Windows, pero que llegue de forma oficial es una buena e interesante noticia.

También descubrimos mejoras en aplicaciones como Xbox para gestionar juegos, con funcionalidades como Direct Storage o HDR. Por supuestio, es una mejora orientada más al ámbito residencial que al corporativo. Y hablando de aplicaciones, Windows 11 trae una Tienda de Microsoft también evolucionada en cuanto a la interfaz de usuario.

La parte más relevante para la empresa, sin embargo, será la seguridad, y aquí Microsoft ha habilitado por defecto funcionalidades como aislamiento basado en hardware (VBS), secure boot o la integridad de código para el hypervisor (HVCI). Estas tecnologías son muy relevantes de cara a evitar ataques de malware, por ejemplo.

Migrar: ¿sí o no?

La parte del comportamiento es aún un misterio. A falta de pruebas exhaustivas, parece que no habrá cambios en cuanto al rendimiento de las aplicaciones ni a favor ni en contra. Al menos sustanciales. Puede que en juegos haya cambios más significativos, pero todavía es pronto para concluir nada.

Si la compatibilidad con apps de Android es un valor para ti, la actualización merece la pena. O si los cambios en la interfaz son importantes. En la parte de accesibilidad, Windows 11 viene también con optimizaciones para el uso del sistema usando la voz o la interfaz táctil.

De momento, migrar no parece ser una prioridad. La premisa: “si no está estropeado, no lo arregles” es especialmente útil en escenarios profesionales y es conveniente esperar a que los departamentos de IT den luz verde a la actualización o a que sean ellos mismos los que habiliten la actualización si los equipos están gestionados. Hay aplicaciones legacy que hay que probar sobre Windows 11 para comprobar que funcionan, por ejemplo.

En el caso de que los equipos no sean compatibles con Windows 11, sí que es interesante evaluar la conveniencia de cambiarlos independientemente de que actualicemos inmediatamente a Windows 11 o no. Requisitos como TPM 2.0 son hoy esenciales de cara a securizar nuestros datos, información e incluso nuestra identidad y, si el equipo no puede actualizarse a Windows 11, en muchos casos será porque este chip no está presente o está desactivado en la BIOS.

Eventualmente, todos los sistemas acabarán por actualizarse a Windows 11. Básicamente, las tecnologías de seguridad implementadas en Windows 11 son bastante efectivas para reducir la incidencia de malware, y los responsables de los departamentos IT posiblemente apuesten por ellas hasta el punto de recomendar la actualización de equipos que no sean compatibles con Windows 11 por otros que sí lo sean.

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