Así auguraba la ciencia ficción que aprenderíamos en el futuro

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Cuando se estrenó Matrix hace ya más de 15 años, yo estaba de exámenes finales, aunque eso no fue excusa para que no fuera al cine a verla. El caso es que, cansado como estaba de tanto estudiar, recuerdo nítidamente la escena en la que Neo aprende técnicas de combate “cómodamente” recostado, mientras Tanque carga toda la información de unos disquetes (Sí, disquetes, con etiquetas en papel con el nombre escrito a mano y todo)

Imagino que entendéis por qué esa escena me marcó. En cuanto acabara la película tenía que volver a hincar los codos, y Neo había aprendido infinidad de artes marciales en unas pocas horas (más adelante en la película, Trinity aprende a pilotar un helicóptero en un instante también). Matrix es el ejemplo más tangible de cómo la ciencia ficción auguraba que aprenderíamos en el futuro, pero hay muchos más ejemplos interesantes que conviene revisar.

Los recuerdos implantados de Total Recall

Total Recall, o Desafío Total tal como la conocimos en España, nos presenta un futuro en el que es posible implantarse recuerdos en la memoria. Así comienza la película, con el protagonista, Douglas Quaid (Arnold Schwarzenegger), intentando implantarse el recuerdo de unas vacaciones a Marte. Un error en la implantación le hace creer que es un agente secreto, aunque luego descubre que esa es su verdadera identidad y ahí empiezan la acción.

Lógicamente, gracias a este sistema de implantación de recuerdos, no sólo sería posible recordar experiencias no vividas, sino también lecciones no estudiadas, lo que simplificaría bastante el estudio de ciertas materias, muy al estilo de Matrix, pero sin necesidad de desagradables enchufes en la base del cráneo.

eXistenZ, y las realidades virtuales en las que aprendemos

La película de David Cronenberg es uno de esos films que da para muchas interpretaciones y debates, pero como estamos hablando de aprender, me voy a quedar con una de las primeras escenas, en las que Ted Pikul (Jude Law) monta una especie de pistola a partir de los huesos de su comida, sin tener conocimiento previo alguno.

La pregunta que nos plantea eXistenZ, entre muchas otras, es si sería posible una realidad virtual en la que tuviéramos conocimientos que no tenemos en la vida real, de forma que el juego y la experiencia sean más creíbles y seamos uno con el personaje, no simplemente algo que controlamos.

Batman, Enigma y la inteligencia de la población

En Batman Forever, Riddler (Enigma en España), genialmente interpretado por Jim Carrey, se alimenta de la inteligencia de los ciudadanos con una máquina capaz de absorber las ondas cerebrales de la población, en su afán de ser el hombre más sabio del mundo, aunque igual eso no sería muy buena idea.

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Aunque pueda parecer rebuscado, es en realidad una metáfora de la hiperconectividad actual, y de como ahora todos tenemos un mucho mayor acceso al conocimiento del resto. Vale, no es a través de ondas cerebrales, pero sí a través de internet. Eso sí, al igual que le ocurriría a Enigma, hay que separar el grano de la paja.

Aprendiendo recuerdos en Dark City

Otra interesante película para devanarnos los sesos sobre recuerdos y conocimiento es Dark City, que nos incita a reflexionar si somos algo más que nuestros recuerdos y conocimientos a través de una ciudad que cambia cada noche, con unos curiosos alienígenas alterando los recuerdos de la población.

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Su objetivo es aprender cómo funcionan los recuerdos, si hay un alma en nosotros que nos condiciona o actuamos según lo que recordamos, ya que su especie no tiene memoria individual, sino únicamente una memoria colectiva.

Paycheck, o como ni intentándolo conseguirás olvidarlo todo

En Paycheck, el protagonista (interpretado por Ben Affleck) trabaja para una empresa que requiere máxima confidencialidad, por lo que su memoria es borrada tras cada encargo. Sin embargo, el devenir de la película demuestra que esto no es posible del todo, aunque hay que reconocer que le cuesta bastante recordar, tanto como a nosotros las fechas de Historia.

Robando (e implantando) ideas en sueños

La más reciente Inception (Origen) plantea inicialmente la idea de que se pueden robar conocimientos y secretos en sueños, pero la película da un giro interesante cuando en vez de eso, se trata de implantar una idea en la mente de alguien.

Resulta perturbador imaginar que alguien puede introducir un pensamiento en nuestra mente sin que nosotros lo sepamos, pensando que es una idea propia, aunque en realidad, eso es algo que intenta (y consigue) todos los días la publicidad, sin necesidad de tanta parafernalia.

Probablemente, después de este repaso a cómo augura la ciencia ficción que aprenderemos en el futuro, sigamos quedándonos con la propuesta de Matrix: lecciones en disquetes que podemos descargar a nuestra mente, aunque a ser posible eliminando los disquetes y la incómoda conexión física, mejor aprender por Wifi.

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