R2-D2 y C-3PO, el cortocircuito de amor de la saga Star Wars

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Una de las sagas del cine que han marcado una era es sin duda la Guerra de las Galaxias. Y dentro de las múltiples tramas que tiene la historia existe una en la que pocas veces hemos reparado. R2D2 y C3PO el cortocircuito de amor de la saga Star Wars entre dos robots que pocas veces se separan a lo largo de las diferentes películas.

Son compañeros de aventuras, parte esencial en la trama, pero que además hacen todo lo necesario para seguir siempre juntos. Si nos fijamos en la primera trilogía que apareció en el cine es C-3PO quien convence al tío de Luke para que compre también a R2-D2. Un robot no tiene sentimientos, le debería dar igual trabajar con uno o con otro. No están programados para sentir o para manifestar sentimientos de amor… Y sin embargo a lo largo de todas las películas hay un vínculo emocional entre ellos.

¿Amor o cariño entre R2D2 y C3PO?

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Podríamos pensar que se trata de compañeros, de amigos, etc. pero por qué no decirlo también una historia de amor R2D2 y C3PO, que se protegen y se quieren, se echan de menos o sufren cuando el otro tiene una herida, pierde algún miembro o ha sufrido algún daño debido a los disparos de las tropas imperiales. ¿Por qué reparar una unidad que ha sido destruida por un disparo? ¿No existen robots más modernos y más útiles o la obsolescencia no ha llegado a un mundo tan tecnológico como Star Wars?

R2-D2 pertenecía a un tipo de robots llamados droides astromecánicos, que se dedicaban a reparar máquinas y no eran muy abundantes. Pero C-3PO es un robot de protocolo que no tiene nada de especial, de los que existen muchos y se pueden ver muchos a lo largo de toda la serie de películas. Ambos se protegen y surge una relación especial. No parece que sean sólo amigos ya que están constantemente discutiendo como un viejo matrimonio que lleva muchos años juntos. Sin embargo, se manifiestan cariño cuando han pasado alguna temporada separados por el azar de sus diferentes misiones.

C-3PO es capaz de comunicarse con más de cien mil formas de vida, y sin embargo encuentra su media naranja en un robot astromecánicos. Es un poco la historia de la bella y la bestia, un robot de finos y delicados modales, de protocolo, que encuentra a su compañero ideal en un robot mecánico. La oposición no podría ser mayor, y sin embargo, son personajes esenciales a lo largo de la historia con un vínculo que cada vez se va haciendo más fuerte entre ellos.

Quizás lo que cabe preguntarse es cómo es posible que entre dos robots que son clónicos surja este amor. Los circuitos son idénticos a todos las demás unidades, la memoria se les ha borrado en varias ocasiones, están programados igual que el resto de unidades… Lo que está claro es que la chispa que salta entre dos personas o dos robots muchas veces es incomprensible. No sabemos donde se encuentra, si en los circuitos, si es un bug del programa, si es la fuerza que les acompaña, etc.

En varias ocasiones ambos androides actúan de forma inconsciente para intentar proteger a su compañero. Lo mismo que podríamos decir de dos enamorados que son capaces casi de cualquier cosa por estar o proteger al ser querido. ¿Será quizás así como se manifiesta el amor de los robots en el cine?

Imágenes | Sam Howzit | Gordon Tarpley

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