El alma tuitera renace en los 280 caracteres: ¿es Twitter un lugar mejor que hace un año?

Un 26 de septiembre de 2017 saltaron todas las alarmas en la comunidad tuitera. La red social de los 140 caracteres anunciaba que iba a empezar a experimentar con su propia esencia. De forma gradual, Twitter dejó a miles de usuarios escribir mensajes el doble de largos. De golpe, los chascarrillos y las ocurrencias ingeniosas ya no tenían que caber en una sola frase. Todo se iba por la borda.

Fueron semanas de análisis apasionados y bromas virales. Había tuiteros empeñados en resaltar la inutilidad de los 280 caracteres. Y otros no elegidos para las pruebas obsesionados con probar la novedad. En el fondo, todos se hacían la misma pregunta. ¿Qué se puede decir en 280 caracteres que no se pueda decir en 140? Pues resulta que muchas cosas. Un mes más tarde de iniciarse los test, Twitter hacía los 280 caracteres disponibles para todos. Ahora la ciencia ha demostrado que esta decisión fue más acertada de lo que se podía pensar.

¿Qué buscaba Twitter con los 280 caracteres?

Las redes sociales son el reino de los malentendidos, los ofendidos y los ofendedores. Son terreno fértil para las fake news y los titulares fáciles. Pero si alguna tiene que llevarse el primer premio en guerras y debates absurdos y sin fundamento, esa es Twitter. La red social del pájaro azul se convirtió en el lugar preferido de los haters. O, al menos, así lo era hasta hace poco.

Con la decisión de doblar los caracteres Twitter buscó dejar más espacio para que los usuarios expresasen sus ideas, sin perder por completo la identidad de la brevedad. Además, quería hacer que fuese más sencillo tuitear (sin tener que ser un maestro de lo escueto) y que los mensajes lograsen más engagement. Por último, quería atraer más actividad de lenguas poco densas. Es decir, idiomas que necesitan muchos caracteres para decir pocas cosas, como el alemán.

¿Lo consiguió? Un año después del lanzamiento, la propia compañía presumió de resultados. La mayoría de los tuits siguen siendo breves y pocos alcanzan el límite de 280 caracteres. El número de ‘por favores’ se incrementó un 54% y el de ‘gracias’ un 22%. Se escribe más y mejor (con palabras completas y estructuras correctas) y se ha incrementado el número de hilos con contenido de calidad. Pero, claro, esto es lo que dice la compañía.

280 caracteres de Twitter

La ciencia tiene algo que decir

Ha pasado algo más de un año y parece que, de verdad, los 280 caracteres han sacado lo mejor de nosotros. Twitter es un lugar algo más educado en el que abundan opiniones y debates más constructivos. Así lo sostienen investigadores de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) y Nanyang (Singapur) en el paper ‘Brevity Is the Soul of Twitter: The Constraint Affordance and Political Discussion’, publicado el pasado mes de diciembre.

Los profesores de comunicación Kokil Jaidka, Alvin Zhou e Yphtach Lelkes analizaron más de 350.000 tuits en Estados Unidos entre enero de 2017 y marzo de 2018. Todos ellos, respuestas a mensajes publicados por 536 políticos del país norteamericano. El análisis se llevó a cabo con tecnología de procesamiento del lenguaje natural capaz de identificar el estilo, el contenido, la profundidad del debate y la carga emocional de los tuits.

Los resultados de su análisis muestran que los insultos, los tuits ofensivos, la ira y los comentarios maleducados se han reducido después de la ampliación a 280 caracteres. Por el contrario, la argumentación constructiva, el análisis y las expresiones educadas se han multiplicado. Sus datos no son abrumadores y Twitter sigue siendo un lugar donde abundan los haters. Pero son suficientes para concluir que es una red social un poquito mejor que hace un año.

280 caracteres de Twitter

No todo van a ser buenas noticias

“Muchos han argumentado que las plataformas de redes sociales no son adecuadas para discusiones serias y sofisticadas, y señalan comportamientos humanos negativos como la toxicidad y la falta de empatía”, concluyen los investigadores. “Este estudio sugiere que la respuesta puede estar en las posibilidades que otorga la tecnología. La implementación del cambio en el límite de caracteres de Twitter condujo a discusiones políticas online más educadas, menos informales y más analíticas”.

A pesar de las conclusiones positivas, Twitter, al igual que el resto de redes sociales, se sigue enfrentando a muchos desafíos. Frenar la viralidad de los bulos o fake news o enfrentarse a fenómenos como el filtro burbuja (polarización del contenido que nos muestra el algoritmo hacia las opiniones o tendencias con las que estamos de acuerdo) o la post censura son todavía asuntos pendientes. ¿Estará la respuesta en seguir sumando caracteres?

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