#CienciaenelParlamento o cómo Twitter puede crear una cultura política científica

Andreu Climent es una de las muchas mentes que hacen ciencia en España. Lleva seis años en el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón. Además del laboratorio, vive la ciencia a través de la divulgación. El 1 de enero de este año abría en Twitter el perfil de @cienciamento. 10 meses después entraba en el Congreso junto a un grupo de 100 científicos para abrir las puertas del Parlamento a la Ciencia.

Además de investigar en el Centro de Investigación Biomédica en Red Cardiovascular, Climent es uno de los impulsores del movimiento Ciencia en el Parlamento. Con el objetivo de acercar la ciencia a la política, Ciencia en el Parlamento ha conquistado las redes sociales a fuerza de hashtag. Y ha sentado las bases, en tiempo récord, para la creación de una oficina de asesoramiento en ciencia y tecnología en el Congreso. Algo inédito en la historia de España.

qué es ciencia en el Parlamento

Una semilla plantada hace 30 años

“A menudo, cuando políticos y científicos se reúnen, el debate gira en torno a las políticas para la ciencia”, explican Andreu Climent y Lorenzo Melchor, coordinador de Ciencia en el Parlamento, en un artículo publicado en The Conversation. “Este ejercicio es necesario, pero ya existen numerosas organizaciones que se dedican a él. Por ello, #CienciaenelParlamento se propone trabajar en una dirección complementaria: hablar de ciencia para la política”.

En el Parlamento se decide sobre investigación genética y células madre. Sobre las políticas para hacer frente al cambio climático o la contaminación por microplásticos. Sobre pseudoterapias como la homeopatía. Pero, en la mayoría de las ocasiones, se hace sin que los parlamentarios hayan tenido acceso a los últimos hallazgos científicos, demasiado a menudo encerrados en revistas y papers poco accesibles.

En 1989, a orillas del Támesis, se fundó la Oficina Parlamentaria de Ciencia y Tecnología (POST) del Reino Unido. Tres décadas ininterrumpidas asesorando a tories y laboristas han convertido POST en una referencia internacional y en fuente de inspiración para Ciencia en el Parlamento. Como explica Sarah Foxen, una de las integrantes de POST en una entrevista para la Agencia Sinc, un equipo de 14 funcionarios compilan la evidencia disponible sobre un tema y elabora resúmenes comprensibles y equilibrados para que los políticos lean ante de tomar decisiones.

La primera oficina de asesoramiento científico en el mundo fue la OTA de Estados Unidos, cerrada en 1995 tras varios desacuerdos con el Partido Republicano. Así, POST es la más antigua todavía en funcionamiento. Sus pasos se han seguido en Alemania, Francia, Suecia o México. Y en el propio Parlamento Europeo. Ahora, puede que España pase a formar parte de esa lista de países que hacen política con base científica.

De Twitter al Parlamento

“La ciencia no tiene todas las respuestas, pero la toma de decisiones con la información más veraz posible aumenta las posibilidades de acertar”. Las palabras pronunciadas por Andreu Climent el pasado 6 de noviembre en el Congreso de los Diputados reflejan el sentir de una parte de la sociedad que cree que el conocimiento científico debería ser tenido más en cuenta a la hora de hacer política.

En pocos meses, Ciencia en el Parlamento ha superado los 7.000 seguidores en Twitter. Tiene más de 3.000 inscritos. Y ha recibido el respaldo de 170 instituciones, incluyendo las principales universidades y la fundación Cotec. Su único objetivo es poner la ciencia y el conocimiento científico a disposición de la gestión pública para que el conocimiento y la innovación sean el motor de la sociedad.

Para ello, aseguran desde Ciencia en el Parlamento, “es importante que los responsables políticos y el sector de la ciencia, la tecnología y la innovación en España mantengan contactos regulares que permitan facilitar el empleo de la ciencia de manera efectiva para el asesoramiento de decisiones políticas”. Crear una oficina como POST sería, sin duda, un buen comienzo. Además, este es uno de los compromisos adquiridos por el Parlamento en esta legislatura.

Los integrantes de esta plataforma ciudadana sostienen que se puede empezar por preparar evidencias científicas para informar al Parlamento. Para ello, un patronato identifica un tema en el que la ciencia podría ayudar en la gestión pública. Un equipo de técnicos recopila un primer informe con evidencias. Estos se reúnen después con expertos. Resumen todo en un informe de cuatro o cinco páginas que es revisado por expertos independientes. Por último, se prepara una versión consolidada de las evidencias que se presenta en el Parlamento.

Cómo afrontar el envejecimiento de la población desde un punto de vista médico. Hacia dónde nos lleva la inteligencia artificial y el análisis de big data. Qué futuro nos depara el cambio climático. La transición energética. Ciberseguridad y administración electrónica. Gestión de recursos. La lista de temas abordados durante las dos primeras jornadas de Ciencia en el Parlamento es larga. La ciencia forma parte de nuestro día a día. ¿Por qué no dejarla también ser parte de nuestra democracia?

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Imágenes | Ciencia en el Parlamento, Cotec, Wikimedia Commons