Niños, teléfonos móviles e internet: cómo combatir el ‘ciberbullying’

Internet es una herramienta con infinitas posibilidades. Para las generaciones que han vivido siempre conectadas a la red y con dispositivos inteligentes a mano, su uso es una parte indispensable del día a día. Tanto que se ha extendido hasta tocar algo que existía desde mucho antes: el acoso escolar.

Durante años, el ciberbullying se presentó como un problema con difícil solución. El mundo de internet era algo en lo que los jóvenes llevaban ventaja. Padres, profesores y otros profesionales no sabían cómo encarar un problema que, en gran parte, desconocían. Pero en la actualidad hay herramientas y soluciones. Muchos de los adultos de hoy, sin ser nativos digitales, conocen bien el funcionamiento de internet y los dispositivos móviles. Tienen en sus manos la posibilidad de dar la vuelta al papel de la tecnología. De convertirla en una herramienta para combatir el acoso en lugar de fomentarlo.

El móvil, protagonista del ‘ciberbullying’

Los españoles pasamos, de media, más de cinco horas al día conectados a Internet. La mitad de los jóvenes consume entre el 90 y el 100% de este tiempo navegando con smartphones. Con estos datos, no es difícil imaginar que la tecnología esté presente en  casos de acoso escolar.

Según el ‘III estudio sobre acoso escolar y ciberbullying según los afectados’ de ANAR, casi el 25% de los casos de acoso escolar registrados durante el año 2017 se catalogaron como ciberbullying. De estos, el 92,6% se realizaron a través del teléfono móvil. Concretando más, mediante el envío de WhatsApps (76,0%) o a través de las redes sociales (48,0%).

El papel del teléfono móvil es clave para combatir el ciberbullying

Las agresiones verbales y las amenazas son las conductas más registradas en casos de bullying, también a través de medios digitales. Las formas de acoso exclusivas del ciberbullying, como la no inclusión en redes sociales, la exposición de fotos y vídeos comprometidos, la difusión de rumores, la suplantación de identidad o la difusión de información personal tienen un peso menor.

Soluciones desde fuera: la importancia del entorno

La posibilidad de conectarse en cualquier momento a la red es lo que diferencia al ciberbullying del acoso tradicional. Mientras que hace décadas este solía terminar cuando los niños salían de las aulas, hoy puede extenderse a lo largo del día a través de las redes sociales. Además, implica la posibilidad de guardar información como fotos o vídeos que pueden compartirse públicamente.

Uno de los principales desafíos de los planes de acción contra el ciberacoso es, precisamente, saber utilizar esta información. Convertirla en una herramienta con la que poner fin a conductas de acoso, a disposición del entorno tanto del acosador como del acosado.

Planes para los colegios

Según el informe de ANAR, en más del 90% de los casos los hechos son conocidos por otras personas. En gran parte de los casos, por profesores. La plataforma Internet segura for kids (is4K) ha concretado un plan escolar contra el ciberacoso que sirve de guía a centros educativos. Y no es la única. Red.es ha puesto también a disposición de los centros la ‘Guía SOS contra el ciberacoso en educadores’. Su objetivo principal es dotar a los profesores de herramientas para enseñar a los alumnos a detectar y analizar situaciones de riesgo.

La educación tecnológica, clave 

Aunque el colegio juega un papel clave en la educación de los niños, esta debe comenzar en casa. De hecho, es fuera del horario escolar cuando los menores permanecen más tiempo conectados a internet.

Hoy en día existen numerosas aplicaciones y recursos tecnológicos para orientar a las familias en la supervisión de la actividad de los menores en internet. Herramientas de mediación parental, antivirus, guías para configurar sus teléfonos móviles y numerosas apps para prevenir el acoso y gestionar de manera apropiada la privacidad.

Una de estas apps es Questodio. Permite limitar el tiempo que los niños dedican a diferentes juegos y aplicaciones, así como bloquear su acceso. Una vez al día envía informes que resumen la actividad en el dispositivo. Además, ofrece al niño la posibilidad de activar un botón de SOS e incluye sistemas de geolocalización.

Además del control, entra en juego la educación. De hecho, una de las principales recomendaciones de los expertos es facilitar a los niños herramientas tecnológicas con las que afrontar sus propios problemas. Apps como la de ZeroAcoso, por ejemplo, conectan de forma anónima a los alumnos con personas que pueden ayudarles.

Existen numerosas herramientas para combatir el ciberbullying

La cara optimista de internet

En los centros SOLE (siglas en inglés de Self Organised Learning Environments; entornos de aprendizaje autoorganizados en español), niños de todo el mundo aprenden de forma más autónoma gracias a un ordenador conectado a internet. Existen cientos de plataformas educativas para aprender jugando. Espacios para que niños y adolescentes puedan compartir sus inquietudes y su forma de ver el mundo. Divertidas clases en canales de Youtube. En definitiva, infinitas herramientas que ponen en la mano de los más pequeños la posibilidad de alcanzar metas que hace décadas eran impensables.

Uno de los desafíos de educadores y padres del S.XXI es motivar a las nuevas generaciones para que enfoquen el uso de internet de forma positiva. Como herramienta educativa o informativa, que sirva para solucionar sus problemas. Con la que, también, puedan combatir el ciberbullying.

Imágenes | iStock/WavebreakmediaiStock/OcusFocus, Unsplash/Timothy Eberly

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