5 bromas para este verano usando smartphones

Verano. Calor. Jornadas cortas y cuatro monos en la oficina. Los ritmos de trabajo se hacen más laxos y el aburrimiento forma parte integral de la jornada. Necesitamos algo que anime un poco el día a día en el trabajo. ¿Qué mejor para ello que las bromas usando smartphones?

Oh, no, ¡el teléfono se ha bloqueado!

¿Uno de nuestros compañeros ha ido al baño y ha dejado el móvil desprotegido? Perfecto, es el momento de pasar a la acción. Todos los smartphones se caracterizan por poder cambiar el fondo de pantalla. Vamos a reírnos un rato.

Encendemos el terminal y, en la ventana principal o “home” pulsamos el botón de encendido del teléfono más el de bajar volumen. Ahora que tenemos la captura de pantalla, la colocamos como fondo de pantalla.

A continuación, retiramos todas las aplicaciones de la ventana principal. Estas seguirán en la carpeta de todos los programas, tan solo habrán desaparecido como botones interactivos pero serán fácilmente recuperables.

Lo que hemos hecho es sustituir botones funcionales de las aplicaciones por una foto de los mismos. Es como cambiar el botón del ascensor por un dibujo hiperrealista de un botón. Que no funciona, claro, y ahí está la gracia.

Cuando el dueño del teléfono desbloquea el móvil no ve nada raro, pero al intentar usar las aplicaciones fruncirá el ceño. “Oh, no, ¡el teléfono se ha bloqueado!”.

Probablemente reinicie el terminal unas cuantas veces antes de darse cuenta de lo que ha pasado. Risas. ¿Te ha pasado? Es un clásico. Recuerda poner un PIN o contraseña la próxima vez.

La falsa conversación de WhatsApp

Hay varias aplicaciones perfectas para gastar bromas. Hablamos de los falsos WhatsApp, una serie de apps con las que podrás generar conversaciones totalmente falsas de usuarios reales. Por ejemplo, compañeros.

¿Fingir que un compañero está enfadado con otro? Fácil. ¿Que al jefe le ha tocado el euromillón y que la dirección está pensando en ti? Sin problema. ¿Que la empresa cierra? Por qué no. El límite lo pone tu maquiavélica imaginación.

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Si es que, ¡nos fiamos demasiado de las pantallas! Por supuesto, esta herramienta también sirve para el bien. Puede ser una forma magnífica de encerrar a dos compañeros en la sala de la fotocopiadora. Y lo que surja.

¿Mi teléfono se ha quedado a cero?

Muchos de los teléfonos de empresa son iguales entre sí. A las compañías les sale a cuenta comprar cinco o diez teléfonos iguales y luego repartirlos entre los empleados. Eso significa que es probable que haya por ahí un teléfono “a cero”.

Y ya tenemos broma preparada dando el cambiazo. Lo único que necesitamos es hacer es que parezca el teléfono de un compañero, así que tenemos que buscar a alguien que use una funda o un elemento característico.

Si damos el cambiazo sin más, levantaremos sospechas. Así que lo ideal es esperar a que esté cargando y nuestra víctima se levante unos instantes. Algo rápido como ir unos segundos a la fotocopiadora. Desnudamos su teléfono, vestimos uno en blanco, y lo dejamos cargando como estaba el anterior. Rápido.

El dueño vuelve y probablemente no se de cuenta de nada… hasta que pulse la tecla de encendido una vez. “Vaya, no va”, pensará pulsando durante unos segundos. Será entonces cuando el sistema operativo le de la bienvenida a su nuevo móvil, y durante unos minutos un sudor frío le recorrerá el cuerpo.

“¿Mi teléfono se ha quedado a cero?”. Esta broma es muy divertida siempre que la víctima no seas tú. Y también toda una lección de por qué hay que hacer copias de seguridad en la nube.

¡Mi teléfono no se enciende!

Para que un teléfono se encienda necesita tener una batería dentro y estar cargada. Buena parte del mercado moderno tiende a dispositivos integrados sin posibilidad de extracción de batería, aunque todavía quedan modelos que no.

Si alguno de tus compañeros de oficina tiene un terminal con batería extraíble, ya tienes la próxima broma orientada. En un despiste, apaga su teléfono, quita la batería y dobla un folio varias veces para meterlo dentro del teléfono.

Cuidado con dónde dejas la batería: que no la de el Sol ni se moje. Si muchos teléfonos no permiten extraerla es precisamente para proteger al usuario de andar trasteando con ella.

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Como el papel no conduce la electricidad ni dañará ningún circuito, el teléfono de nuestra víctima estará a salvo. Todo parecerá normal, e incluso el peso será el adecuado. Pero el teléfono no encenderá. Y tampoco cargará, obviamente.

¿Cuánto crees que tarda alguien en darse cuenta de que tiene un papel por batería? La respuesta es: muchísimo tiempo. Antes probará con todos los cables de la oficina en un crescendo de preocupación. “¡Mi teléfono no se enciende!”.

Parece que tu pantalla se ha roto

La rotura de pantalla es un drama porque la botonera actual de los smartphones es táctil. Sin pantalla, poco podemos hacer. Así que busca un trozo de madera (vale un contrachapado), píntala de negro y busca un cómplice.

Una vez que tienes el falso móvil necesitas una víctima real, robarle el móvil durante unos minutos e instalarle una aplicación de falsa rotura de pantalla como Broma de pantalla agrietada. Ahora viene el juego de trileros.

El dueño del móvil andará buscándolo como loco, pero no lo encontrará porque lo tiene tu cómplice en el bolsillo. Tú, héroe, apareces con el precioso trozo de madera negro que lanzar al dueño del móvil sustraído. “¡Cógelooo!”

¡Oops! El falso teléfono pasa por encima de su falso dueño y aterriza contra el suelo, varios metros más allá. Allí, tu cómplice finge agacharse a por él y se saca el teléfono real con la app de la rotura sobre la pantalla y cara de situación.

“Parece que tu pantalla se ha roto”, dice mientras enseña el móvil con la estrella y se te encara. Si tu cómplice y tú ensayáis un falso enfrentamiento por el honor de la víctima, el drama puede llegar lejos. Feliz verano.

 

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Imágenes | iStock/aleepiskin, iStock/SIphotography

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