5 juegos retro para quitarse el sombrero y sus trucos para parecer de otra época

Nunca ha habido un mejor momento para ser amante de videojuegos retro. Prácticamente todos los meses se anuncian nuevos proyectos que parecen haber sido concebidos desde sus primeras líneas de código para estimular los nostálgicos corazones de los usuarios nacidos en los años 80 y 90, que a día de hoy representan uno de los segmentos más grandes del mercado del ocio electrónico.

Por supuesto, no todo lo que se hace llamar retro tiene que serlo en todas sus dimensiones. Podemos estar hablando de estética, jugabilidad o simples guiños al pasado dentro de un marco general bien comprendido, como muchos de los títulos indie recogidos y debatidos por la Legion Community, donde los aficionados dialogan (y miran en stream) sobre sus juegos favoritos.

Por supuesto, hay títulos mejor y peor conseguidos. Y algunos que realmente destacan por su tratamiento visual. En esta lista hemos querido reconocer cinco de los más potentes, sin que todos ellos tengan que tener un aspecto necesariamente antiguo.

‘Cuphead’

Empezar esta lista nombrando a Cuphead puede parecer una trampa, pero lo cierto es que este run and gun con elementos de boss rush es ineludible. Creado por un equipo reducidísimo durante nada menos que siete años, combina las mecánicas más clásicas del género matamata de toda la vida con una factura visual increíble.

Más allá de su jugabilidad, que es indiscutiblemente retro, es un título que llama la atención por un estilo gráfico muy antiguo… y muy ajeno a la clásica estética gamer. Inspirados por los dibujos animados de los años 20 del siglo pasado, todos los elementos gráficos de Cuphead fueron primero dibujados en papel y después coloreados con acuarela, para ser animados posteriormente a 24 fotogramas por segundo (FPS), como en la era dorada de la animación.

Los gráficos, ya con un aspecto muy añejo, son finalmente renderizados con varios efectos de posprocesamiento para simular grano, distorsiones y aberraciones cromáticas cuidadosamente calibradas. El resultado es la clase de juego que hubieran disfrutado en 1920… si hubieran tenido ordenadores.

‘Ion Maiden’

Ion Maiden es más que un juego retro. Es una carta de amor a los FPS de los años 90, un homenaje a títulos como Duke Nukem 3D, Blood y Shadow Warrior. Además de una ultraviolencia no apta para todos los públicos, todos estos títulos tenían algo en común: el motor gráfico Build. Una tecnología que Ion Maiden eleva a nuevas alturas.

Totalmente actualizado por su programador original y némesis de John Carmack, Ken Silverman, este elemento despliega en Ion Maiden unos escenarios pseudo3D (técnicamente es descrito como un motor 2.5D) de complejidad apabullante, con texturas muy elaboradas, múltiples capas de transparencia y enemigos por doquier, todo ello con una jugabilidad endiabladamente buena.

Un detalle interesante del videojuego es que, a pesar de utilizar un motor antiguo, tiene unos requisitos relativamente potenciados si se compara con los juegos en los que se inspira. Adaptar Build y sus vetustas mecánicas para mostrar unos gráficos tan avanzados tiene cierto impacto sobre la CPU, hasta el punto de que se recomienda usar un Intel Core i5 o AMD Ryzen.

‘Bloodstained: Curse of the Moon 2’

La secuela de Bloodstained: Curse of the Moon 2 es posiblemente uno de los juegos retro de mejor puntuación que hace un uso más inteligente de sus gráficos. Producido por Koji Igarashi, veterano de la saga Castlevania, BCotM2 plantea una aventura de acción clásica en sus planteamientos jugables, pero también a nivel visual.

En lugar de aprovechar los recursos de hoy en día para plasmar unos gráficos pixel art de resolución extraordinaria, BCotM2 hace uso de técnicas clásicas para lograr ese aroma vintage. La paleta de colores es muy reducida, imitando los juegos de la antigua NES, y apenas hay transparencias de ninguna clase (solo se usan de forma limitada, en combinación con un dithering muy bien medido).

Las animaciones también son muy interesantes. Aunque los jefes de fin de nivel son algo más grandes de lo que podría plasmar una consola de 8 bits, se animan mediante tiles para lograr un aspecto muy fidedigno, mientras que los fondos tienen un parallax de muy pocos planos. El resultado es visualmente atractivo, hasta el punto de que más que un juego moderno disfrazado de antiguo, parece un cartucho de los de antes llevado al límite.

‘Blasphemous’

Siguiendo la tónica de Metroid, los españoles de The Game Kitchen asombraron a propios y extraños en septiembre de 2019 con el lanzamiento de Blasphemous, uno de los mayores éxitos nacionales desde la saga Commandos. Este sangriento juego de acción y aventura se inspira en la iconografía de la Semana Santa, pero en la región ficticia de Cvstodia, donde encarnaremos al misterioso Penitente.

Los increíbles gráficos de Blasphemous destacan por la calidad de sus animaciones y el esmerado detalle de cada uno de sus personajes. Realmente es un juego moderno de aspecto antiguo, con escenarios relativamente estáticos y centrado en la acción. En ese sentido, y salvando las distancias, puede recordar a clásicos de PC ya casi olvidados como Blackthorne, de Blizzard.

Las secuencias intermedias también son notables. En lugar de recurrir a vídeos prerrenderizados con un gran nivel de pormenores, The Game Kitchen ha querido recordar a los juegos de ordenador anteriores a la era CD, utilizando planos de scroll y animaciones muy austeras para redondear un apartado visual sin tacha.

‘Streets of Rage 4’

Acabamos nuestra lista con todo un clásico moderno. Streets of Rage 4, el último episodio de la mítica serie de la era 16 bits, regresa con la jugabilidad de los beat’em ups más castizos y unos gráficos de lo más atractivos: totalmente modernizados, con una amplísima gama cromática, o (gracias a los últimos downloadable contents) con los personajes dibujados en un delicioso pixel art muy fiel al original.

Streets of Rage 4 es todo un juegazo que no quiere innovar en sus mecánicas. Es, realmente, un título que se siente 100 % retro a pesar de sus remozados gráficos, que incluyen reflejos en charcos y cristales (también para los personajes), explosiones con transparencias y sprites realmente enormes, muy lejos de lo que jamás soñó nuestra MegaDrive.

Gran parte del éxito de este videojuego reside en saber equilibrar lo nuevo con lo antiguo. Esto alcanza a la banda sonora, compuesta por Olivier Deriviere,  en la que colabora el genial Yuzo Koshiro e incluso se puede reproducir en versión chiptunes para un mayor sabor retro.

Trucos para mejorar tu experiencia retro

Un punto de interés de todos estos juegos (y prácticamente de cualquier título de estética retro) es que no tienen unos requisitos técnicos exagerados, en parte porque hacen un uso limitado de la tarjeta gráfica.

En cualquier caso, para disfrutarlos a tope es recomendable contar con un buen monitor gaming, puesto que el uso de colores brillantes en bloques de píxeles bien definidos dejará estelas en pantallas con un tiempo de respuesta elevado. Además, el tearing -desgarramiento de pantalla- hará acto de presencia, por lo que el refresco adaptativo es más que recomendable.

¿Quieres llevarlos al próximo nivel? Si tu PC es lo suficientemente potente, los juegos basados en pixel art se pueden mejorar con el plugin gráfico Reshade y su increíble efecto CRT, que imita los antiguos monitores de tubo.

 

 

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