Los bosques templados lo tienen crudo si la cuenca mediterránea sigue calentándose

La península ibérica es un laboratorio climático. Y sus bosques son, probablemente, el mejor termómetro de los cambios que están por venir (y los que están teniendo lugar). La región mediterránea es uno de los llamados puntos calientes en este contexto. Allí, la supervivencia a largo plazo de muchas especies de climas templados está cada vez más complicada.

Un nuevo estudio del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) y la Universidad de Lleida (UdL) señala que, si la cuenca del Mediterráneo sigue calentándose al ritmo actual (un 20 % más rápido que la media global) y las temperaturas suben más de dos grados por encima de los niveles preindustriales, se dispararán varios factores que le complicarán la existencia a los seres vivos que hoy dan forma a los bosques templados.

Un cambio global con efectos locales

El clima de la Tierra está cambiando como consecuencia de las acciones humanas. Lo sabemos desde hace, al menos, 50 años. Sin embargo, la ciencia de este ámbito ha recorrido un largo camino hasta poder traducir los cambios planetarios y las grandes tendencias en fenómenos concretos y localizados.

Cuanto mayor es el nivel de detalle, mayor es también la incertidumbre. Aun así, en el sexto y último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), en el que se resume la investigación científica de los últimos años sobre el tema, se recogieron por primera vez proyecciones locales del calentamiento de la Tierra de las que se está ya bastante seguro. Y las noticias que trae el recién publicado AR6 para la cuenca del Mare Nostrum no son nada halagüeñas.

A grandes rasgos, a la península ibérica le esperan más días de calor extremo (por encima de los 35 grados Celsius), las precipitaciones serán más escasas e irregulares y, como consecuencia, habrá un mayor riesgo de sequía. El informe señala, con un alto nivel de certeza, que, si la temperatura media sube 2 °C o más en el Mediterráneo, se incrementarán la aridez y el resto de condiciones que propician una mayor probabilidad de incendios forestales.

predicciones regionales del IPCC

Una última década complicada

2021 no ha sido, hasta ahora, un año de gran incidencia de los fuegos forestales en la península ibérica. Sin embargo, sí que se han registrado algunos de los llamados incendios de sexta generación. Estos son capaces de cambiar la meteorología a su alrededor y se retroalimentan. El fuego ha sido propiciado por una primavera y un verano secos, sobre todo en el extremo nordeste y en áreas del litoral mediterráneo.

De acuerdo con los datos del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), las anomalías climáticas por calor y agostamiento son cada vez más habituales en el Mediterráneo. A la espera de los datos definitivos de estos 12 meses, el centro señala que en la última década la falta de agua ha sido la tónica en la región. Las condiciones de sequía fueron especialmente destacables en 2012 y en 2016.

El primero de esos años marca, hasta ahora, el récord. Alrededor de 40 000 hectáreas de bosques se vieron afectadas solo en Cataluña, la mayoría formadas por especies frondosas como el roble y la encina. Después, en 2016, la sequía volvió a ser severa y se registraron otras 30 000 hectáreas afectadas, en gran parte, por la falta de agua. Ese año, en un 66 % de la superficie dañada llovió menos de un tercio de lo habitual.

El futuro del bosque templado en el Mediterráneo

bosque templado en Mallorca

Partiendo de este contexto, y recuperando el hilo del trabajo del CTFC y la UdL, los modelos medioambientales dibujan un escenario en el que estas condiciones no harán sino aumentar. La investigación, publicada en Global Change Biology, concluye que, si la temperatura sube en esta zona por encima de los dos grados respecto a niveles preindustriales (ahora mismo está 1,5 ºC más alta), los indicadores sobre incendios y otros riesgos relacionados con el clima aumentarían un 64 %.

“El Mediterráneo es un mar pequeño y relativamente cerrado, que se calienta de media un 20 % más rápidamente que la media anual global y con particularidades que no son asimilables a las tendencias del resto de Europa ni de África”, explica Alejandra Morán-Ordóñez, coautora del estudio. La realidad climática y las particularidades geográficas de la región apuntan a un futuro con montes más secos y más propensos a sufrir fuegos.

“Podemos llegar a un momento en que el bosque absorba una buena proporción del agua disponible, que fluya menos a los ríos y, por tanto, que la disponibilidad sea menor para el consumo humano y para mantener los caudales ecológicos sostenibles”, concluye Morán-Ordóñez.

La investigación es solo una muestra de cómo pueden variar los efectos locales del calentamiento global. El detalle de las consecuencias de la alteración del clima de la Tierra es, en gran parte, desconocido. Trabajos como este, que forma parte del proyecto MedECC, buscan entender un poco mejor cómo el aumento de la temperatura y otros impactos humanos (como el cambio de usos del suelo o la sobreexplotación de recursos) afectan a los ecosistemas del Mediterráneo.

 

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Imágenes | Wikimedia Commons, IPCC Atlas, Unsplash/ Milada Vigerova