Alai Blanco: “La tecnología puede hacer un mundo mejor, solo hay que pensar en cómo utilizarla”

Alai Miranda Blanco recibió el pasado mes de octubre el premio Digital Girl of the Year “por su constancia y dedicación en el mundo de las tecnologías”. Y no es para menos. Con tal solo 12 años, Alai daba su primera charla TEDxKids. Desde entonces, ha sido premiada con varias becas de estudio e invitada por empresas como IBM, Amazon y Google para contar su experiencia.

Unos meses antes de recibir este galardón en Bruselas, fue incluida en la lista de Business Insider de españoles menores de 35 años llamados a liderar la revolución tecnológica. Era la más joven. Y es que Alai, que solo suma 15, tiene todavía muchos años por delante para hacer realidad sus planes.

Comenzaste en el mundo de la tecnología a los 10 años, realizando cursos de joyería digital y de tecnología textil. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención?

Yo creo que si pones a un niño de diez años delante de un ordenador y le dices “así se programa”, no consigues llamar mucho su atención. Pero en este caso pude ver las utilidades de la tecnología en ámbitos que me interesan, porque siempre me ha gustado coser. Creo que por eso me llamó la atención automáticamente.

¿Cómo seguiste aprendiendo?

De curso en curso. Últimamente estoy aprendiendo de forma más autodidacta, buscando cursos en internet y utilizando Code Academy, que enseña el lenguaje del código, pero hasta ahora siempre me habían ayudado mis padres. Eran ellos los que buscaban cursos de diferentes temas para que probase nuevos campos relacionados con lo digital y la tecnología.

Hace años creaste Alibubu, un osito de peluche con un dispositivo de comunicación para acompañar a los niños refugiados en sus travesías. Una historia que después contaste en tu primera charla TED. ¿De dónde salió esta idea?

Fue cuando tenía unos 11 años, que empecé a ver las noticias y a enterarme un poco de lo que pasaba en el mundo. En aquel momento se hablaba mucho del tema de los refugiados y me puse a pensar cómo podríamos ayudar a los niños. La única forma que yo tenía de hacerlo era a través de la tecnología, así que empecé a buscar ideas en casa.

Mi padre, que siempre que encuentra placas o dispositivos intenta explicarme cómo funcionan y cómo se podrían usar, ya me había hablado de la tecnología NFC, Near Field Communication. Solo había que unir ideas. El osito permite a los niños viajar identificados. Es como marcarles pero no con una pulsera o un número, sino dándoles un compañero, un peluche. Alguien que va a estar con ellos.

¿Crees que la tecnología puede hacer un mundo mejor?

Sí, por supuesto. Creo que solo hay que pensar en cómo utilizarla. No debemos considerarla una herramienta para hacernos daño, sino para todo lo contrario. Esto se conseguiría si todos entendemos lo que se debe hacer.

¿De todos los proyectos tecnológicos que has hecho, cuál ha sido el que más te ha gustado?

A la gente lo que más le llama la atención es Luke, un animatrónico que tiene dos pantallas que simulan tus ojos. Puedes controlarlos para que se muevan y pestañeen. A mí me encantan los retos de Technovation, una iniciativa para promover la tecnología entre las chicas. Tenemos que buscar un problema en nuestra comunidad y desarrollar una aplicación para solucionarlo.

El primer año hicimos una aplicación para ayudar las personas mayores o enfermas que necesitan tomar muchas pastillas. El segundo, una que acercaba las actividades sociales a los jóvenes. A veces nos encontramos con que queremos hacer un voluntariado pero no podemos, porque la mayoría son para mayores de 16 o de 18 años. Con esta aplicación presentamos retos sociales para ayudar a la comunidad o estar más tiempo con tu familia. Los dos proyectos me encantaron.

Uno de tus próximos planes es montar Esvuela, una escuela para que niños y niñas aprendan a programar el vuelo de drones.

Sí, es un proyecto personal, pero estamos buscando personas que nos ayuden en el tema financiero. A mí al principio me llamaba mucho la atención todo lo relacionado con Arduino y las placas, pero más adelante empecé a interesarme por la aeronáutica y el tema aeroespacial.

Fui a un curso en el que programamos un dron para hacer un recorrido. Me gustó mucho y me dio esta idea. El objetivo de la academia es mostrar a los niños que el código está muy presente en los drones, que no son solamente algo que activamos con un mando y vuela.

¿Qué papel juegas para acercar a otros niños y niñas la pasión por la tecnología?

Yo creo que el de role model. No sé en mi generación en general, pero en mi grupo, mi curso, hay muy pocas personas que se planteen ser programadores o que piensen en serio en la tecnología. Mucha gente tiene en mente que quienes están metidos en programación o estudian estos temas son personas muy cerradas o que se pasan los días metidos en casa.

El hecho de que yo pueda acercar el mundo de la tecnología a los niños me parece muy interesante. Quiero transmitirles que es algo que puede interesar a todo el mundo.

¿Crees que hay otros niños y niñas haciendo cosas interesantes en España?

Sí, por supuesto. Por ejemplo, Valeria Corrales, una niña que hace cosas muy interesantes. Creo que hay muchas oportunidades para aprender de tecnología aquí en España y cada vez más gente involucrada. Es importante también tener en cuenta que toda la educación que yo he tenido sobre tecnología ha sido gratuita.

¿Qué significa para ti salir en la lista de Business Insider de personas menores de 35 años llamados a liderar la revolución tecnológica o que te llamen empresas como Amazon o IBM para contar tu experiencia?

Me encanta, porque significa que lo que estoy haciendo, el hecho de que vaya a cursos y me interese, está sirviendo para algo. Está dando frutos y además tengo la oportunidad de contar mi experiencia. Es un honor, porque lo hago porque me gusta y encima me dan premios. Me encanta.

Alai Blanco recibió el premio Digital Girl of the Year que otorga la organización Digital Leadership Institute dentro de sus Ada Awards.

También conseguiste una beca de la Embajada de EE.UU. para participar en Girls Tech Camp. ¿Cómo fue la experiencia?

Estuve en la primera edición de este curso. Duró dos meses, iba a clases todos los martes por las tardes y aprendí muchas cosas. Conocí un montón de dispositivos, trabajé con Arduino, Makey Makey y tecnologías por el estilo. Fue un gran empujón.

¿Qué rol te gustaría jugar en el futuro?

Todo el mundo me pregunta qué me gustaría estudiar y la verdad es que no tengo ni idea. Seguramente sea algo relacionado con alguna ingeniería y estará muy ligado a la informática y la programación, pero todavía no lo sé. También me interesa mucho todo lo relacionado con la ingeniería aeroespacial o la biomédica. Está todo muy abierto. Lo que sí imagino es que mi futuro está muy ligado al avance tecnológico de nuestro mundo.

Imágenes | Alai Blanco

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