El ébola está de vuelta (y el mundo rico mira de reojo)

El ébola está de vuelta. En realidad, es como si nunca se hubiera ido. El esquema de anteriores crisis se repite. La epidemia se expande a paso lento pero seguro, sumando decenas de infectados cada semana. En la República Democrática del Congo, un país en conflicto permanente durante los últimos 20 años, médicos, cooperantes y autoridades locales intentan ponerle freno a la enfermedad. Pero no hay fondos suficientes.

De los 287 millones de dólares que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera necesarios para implementar una estrategia de respuesta a la epidemia adecuada, solo se han recaudado 61 millones. Otros 66 millones se necesitan para preparar a los países vecinos frente a un posible contagio. De estos se ha recaudado una tercera parte. Para parar la anterior crisis, que se dio por controlada en 2016, la OMS contó con 459 millones de dólares. Esta vez, el mundo rico parece estar mirando para otro lado.

epidemia de ébola

El ébola en la República Democrática del Congo

El ébola es una enfermedad grave. Desde que se aisló el virus por primera vez, en 1976, ha causado más de 15.000 muertes. El hallazgo se produjo, precisamente, en Zaire, hoy territorio de la República Democrática del Congo, en las cercanías del río Ébola. Aquel brote se logró controlar tras haber infectado a 318 personas y dejar 280 muertos. Desde entonces, el país, cambio de nombre mediante, ha sufrido otros nueve brotes.

La tasa de mortalidad de aquella primera vez para la República Democrática del Congo rondó el 90%. Hoy se sabe que lo normal es que se sitúe en torno al 50%. Es decir, uno de cada dos infectados muere. El ébola es transmitido al ser humano por animales salvajes y después se contagia con facilidad entre individuos. Causa fiebres, debilidad y dolores musculares; seguidos de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas.

El décimo brote de ébola en la República Democráctica del Congo lleva activo desde el mes de agosto de 2018. En los 14 meses transcurridos, se han confirmado 3.077 contagios y 2.133 fallecimientos a causa de la enfermedad. Los datos del último informe periódico de la OMS también señalan que el 58% de los infectados son mujeres, el 28% menores y el 5% trabajadores sanitarios.

vacunación para reducir el riesgo de ébola

La lucha contra el virus

A pesar de la delicada situación del país, el ministerio de Sanidad, la OMS y otras ONG trabajan de forma coordinada para frenar el brote de ébola en la República Democrática del Congo. Hasta la fecha, se ha controlado a 220.000 personas que han tenido contacto con el virus y más de 6.000 siguen bajo vigilancia. Se gestionan cerca de 3.000 alertas al día, un 90% de las cuales es atendida en las primeras 24 horas. Una decena de laboratorios trabajan a destajo para diagnosticar los posibles contagios. Y un laboratorio extra se ha establecido en la ciudad de Katwa para secuenciar el genoma del virus.

Además, se han establecido 10 centros de tratamiento y 22 de atenciones primarias en toda la zona este del país, donde se concentra el brote. Se han implementado acciones para mejorar la higiene de las comunidades en riesgo y los centros sanitarios. Y también se han administrado 230.055 dosis de la vacuna rVSV-ZEBOV-GP, todavía en fase experimental en humanos, pero que ha demostrado una alta efectividad.

La estrategia de lucha directa contra el brote se complementa con programas de prevención y preparación en el resto del país y los estados cercanos. Así, se mantienen protocolos de vigilancia estrictos en Burundi, Sudán del Sur, Ruanda y Uganda. Y apoyo especial a las autoridades médicas de Angola, la República Centroafricana, la República del Congo, Zambia y Tanzania.

brote de ébola en el Congo

Continuar sin financiación

De acuerdo con la OMS, los fondos recaudados hasta el momento bastan para mantener estas acciones hasta el final de octubre y parte de noviembre. El pasado mes de julio, ante la escasez de financiación, el organismo pidió formalmente a los países ricos que arrimasen el hombro. Algunas voces científicas, como Nature, también solicitaron a los países del G7 que financiasen la lucha contra el brote de ébola en la República Democrática del Congo. Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia y Japón no habían puesto ni un céntimo. Solo Alemania y Reino Unido se habían movido.

Desde entonces, Italia (con 300.000 euros) y Estados Unidos (17 millones entre diferentes organismos) han aportado fondos. Del G7, Canadá, Francia y Japón todavía no han comprometido nada. Más allá de los países más ricos, la lista de estados y organismos que han puesto dinero para luchar contra el brote tampoco es muy larga. En ella tampoco está España. Sí aparecen Noruega y Suecia, Corea y China, además del Banco Mundial o la fundación Bill and Melinda Gates.

La situación, mientras tanto, sigue empeorando. La mejor noticia es que el único caso detectado hasta ahora en una gran ciudad (en Goma, en julio) no ha pasado de un hecho aislado. La peor, quizá, es que el ex ministro de Sanidad Ilunga Kalenga fue arrestado el mes pasado por haber supuestamente malversado 4,3 millones de dólares de los fondos para luchar contra el ébola.

Además, recuerda la OMS, las áreas más afectadas por el brote, Ituri y Kivu, apenas tienen infraestructuras, son inestables y son territorio de milicias en conflicto. Los locales desconfían de todo, incluyendo voluntarios y autoridades sanitarias. De hecho, desde enero se han registrado 198 ataques a personal médico y pacientes ingresados, que resultaron en siete muertos y 58 heridos.

En la memoria de todos, todavía reciente, la epidemia de ébola que golpeó África occidental entre 2014 y 2016. En aquella ocasión, la enfermedad llamó a las puertas del mundo occidental, con cuatro contagios en Estados Unidos (y una muerte), uno en Italia y otro en España. Para cuando se consiguió controlar aquel brote, el ébola había dejado 28.600 infectados y 11.300 fallecidos.

Imágenes | WHO/Christopher Black, Nyka Alexander, Nyka Alexander 2, L. Gutcher