Los mejores cirujanos son aquellos que juegan a videojuegos

Agresividad, violencia, infantilización, adicción y aislamiento social. A comienzos de siglo, estos mitos sobre los videojuegos corrían como pólvora prendida. En cambio, ya entonces se lanzaban hipótesis con las posibilidades de la tecnología en cirugía laparoscópica y sutura —la herramienta sigue existiendo—. Los médicos del siglo XXI usarían los videojuegos como sus antepasados usaron las enciclopedias y manuales de consulta.

Hoy día, desarrollar habilidades quirúrgicas a través de los videojuegos no es nada inusual. Entre miles de estudiantes, más bien se trata una rutina. Como los pilotos de aviación o en ejercicios militares de tiro y supervivencia, el entrenamiento a través de simulaciones virtuales se ha convertido en algo tan frecuente que ha constituido nuevas y mejores formas de curar a pacientes.

La habilidad de los cirujanos: cómo se entrena

Hasta ahora, los centros de simulación tradicionales —con hardware real— son muy costosos de mantener; gran parte de las escuelas de medicina ni siquiera puede permitirse su propio laboratorio de simulación. Ante estas situaciones, muchos jóvenes cirujanos suelen acudir a YouTube y los canales especializados que graban sus cientos de intervenciones. Espacios de formación como IDEhA cuentan con sus propios campus y escuela virtuales con simulaciones para optimizar el aprendizaje sin pisar un quirófano.

Justin Barad, fundador de Osso VR, lo ejemplificaba así: «si hubiera una manera, algo así como en Matrix, donde simplemente te conectas durante 5 o 10 minutos y te pones al día, y luego evalúas y te aseguras de que estás listo, esto tendría un impacto masivo en los pacientes y el sistema de salud en general».

El apogeo de la realidad virtual gracias a iniciativas como Oculus Rift o HTC Vive ha presentado un nuevo horizonte de aprendizaje y, tras varias generaciones, por fin ha alcanzado un estado de madurez práctica. Y lo ha hecho porque la simulación virtual solventa varios problemas a la vez. En primer lugar, es mucho más costoso realizar pruebas con cadáveres (humanos y animales).

La atención médica supone uno de los principales gastos en la población mundial. Mientras que una simple tomografía en España implica un coste de 84 €, en EEUU ese gasto puede dispararse hasta los 800 o 1.000 €. Cada día hospitalizado cuesta entre 3.500 y 4.000 € y una operación de apendicitis puede dispararse hasta los 15.000 €.

El precio a pagar es una preocupación tal que cada trimestre los hospitales se ven obligados a elegir qué metodologías, fármacos y maquinaria elegir para no romper el presupuesto. Hay que decidir a quién dejar morir en una situación hipotética o qué dolencias y patologías son demasiado costosas de tratar eficazmente. A través del aprendizaje y teleoperación, el gasto mayor ya no sería el de la cirugía.

En segundo lugar, utilizando el aprendizaje mediante videojuegos puedes realizar tantas simulaciones como desees hasta que sientas que estás preparado. Mediante gamificación se contabilizan los errores, los márgenes de mejora, y se alienta a lograr los mejores resultados posibles.

Osso VR sirve de ejemplo para mostrar esto. Fue fundada en 2016 para encontrar una solución donde antes había un problema: evaluar adecuadamente cuál sería el mejor acercamiento o tipo de cirugía en cada situación, pudiendo acceder a modelos virtuales. El invento fue considerado una innovación preciada que, según varios estudios, mejoraba la capacitación profesional en hasta un 230% más que frente a métodos tradicionales.

Qué tecnologías puede seguir la medicina

El Dr. Nadeem Parkar, radiólogo y experto en informática, fue otro pionero en su sector. Comenzó imprimiendo órganos vitales en 3D (corazones, riñones, etc) para analizar dolencias congénitas, ya que la formación tradicional está basada en imágenes. Es decir, en dos dimensiones. Pero necesitaba dar el siguiente paso y, por el camino, recurrió a diseñadores de videojuegos.

Según este artículo de Forbes, el equipo de radiología de SLUCare convierte «tomografías computarizadas e imágenes de resonancia magnética en modelos tridimensionales superdetallados». Mediante renderizado 3D a través del cual interactúan con gafas de realidad virtual, los médicos pueden tener una vista en profundidad para saber cómo abordar posibles problemas que vayan a encontrar en la sala de operaciones, planificando el enfoque óptimo y reduciendo el riesgo.

La tecnología 5G, capaz de lograr una transmisión de datos mucho más segura y veloz que el actual 4G, también está cambiando las reglas de la medicina. El quirófano Optimus de Barcelona permite ejecutar intervenciones quirúrgicas a distancia gracias a su conexión sin latencia, con un ancho de banda hasta 46 GB.

La medicina en remoto plantea otra ventaja: curar donde no suele haber personal, recursos e instrumental adecuado. Los desplazamientos de especialistas son una constante en la cirugía. Mediante estas técnicas de operación en remoto, las sociedades consiguen profesionales muy bien formados que no necesitan mudarse a miles de kilómetros para poner a prueba sus dotes en sus respectivas especialidades.

La medicina se acerca al gaming más allá del quirófano

Aunque parece propio de la ciencia ficción, Osso VR es una de las muchas tecnologías emergentes que están cambiando la medicina. Neofect fabrica dispositivos que ayudan en la rehabilitación de pacientes con accidentes cerebrovasculares a través de juegos similares a Just Dance. El videojuego Heroquest ha servido para investigar los primeros signos de demencia, la fase temprana donde es más fácil de combatir.

MedWand fabricó un dispositivo de telemedicina que cuenta con estetoscopio, termómetro, electrocardiograma y otras siete herramientas de diagnóstico, además de una app con videochat remoto para que los especialistas interpretan la información e interactúen con el paciente. Un examen sin salir de casa. Con más efectividad que la morfina, SnowWorld ha servido para ayudar a víctimas de quemaduras a controlar el dolor.

El videojuego VR Night Shift, desarrollado por Schell Games, fue diseñado específicamente para ayudar a traumatólogos en salas de emergencia. Un simulador para medir el ritmo emocional, la eficacia en toma de decisiones y controlar el estrés, en una especialidad donde es fácil errar. Los resultados fueron evidentes: mejora la respuesta en casi todas las situaciones.

Otros, como el CEO de Level Ex, Sam Glassenberg, quien decidió abandonar su larga estirpe de médicos en la familia y convertirse en desarrollador de videojuegos, han optimizado sus conocimientos médicos sin pisar una facultad de medicina, sino acudiendo a herramientas tecnológicas como XRHealth.

Glassenberg ha sido consultor en televisión y cine y ha publicado videojuegos como iLarynx, un simulador de intubación con fibra óptica que ha obtenido muy buena prensa y el aplauso de los propios cirujanos de esta especialidad. En definitiva, decir que los mejores cirujanos son aquellos que juegan a videojuegos no es una fantasía de futuro, sino una constatación del presente. Y el complemento necesario a la cirugía tradicional.

Imágenes | Unsplash (1 y 2)

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