El ‘big data’ del catastro esconde la clave del futuro verde de las ciudades

La calefacción y el aire acondicionado. La vitrocerámica y el horno. La tele, el ordenador, el calentador de agua… Los edificios son adictos a la energía. No solo porque la necesitan para funcionar, sino porque son muy poco eficientes en su uso. Ventanas que cierran mal, paredes mal aisladas o cableado antiguo son también responsables de que los edificios españoles consuman el 31% de la energía de todo el país (y el 60% de la electricidad). Necesitamos edificios eficientes y más verdes y quizá el big data pueda echarnos una mano.

Por un catastro abierto, europeo (y sin CO2)

A la hora de comprar un electrodoméstico, es obligatorio que se indique la clasificación de eficiencia energética. La escala va de A a G; y la más alta supone hasta 10 veces más consumo que la más baja. Los edificios españoles son, en su mayoría, E, F y G. Los datos, del Ministerio de Fomento, se parecen bastante a las medias que maneja la Unión Europea.

Según la Comisión Europea, más del 75% de los edificios de la región son ineficientes. Consumen el 40% de la energía total y son responsables del 36% de las emisiones de CO2 (el principal causante del calentamiento global). Además, explican desde la UE, uno de cada tres edificios tiene más de 50 años. Y si no se toman medidas urgentes el consumo energético y las emisiones se dispararán un 50% antes de 2050.

¿Y qué papel juega el catastro y el big data en todo esto? Para intentar revertir esta situación, la UE ha establecido una serie de políticas energéticas. Con el objetivo de conocer el estado real de los edificios de la región, y poder compartirlo entre países, mantiene desde hace más de 15 años un Comité Permanente sobre el Catastro en la Unión Europea. Su trabajo a favor de la transparencia ha permitido la publicación en abierto de las bases de datos catastrales.

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En este marco es donde entran la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y un método basado en tecnología de análisis de big data para analizar la eficiencia energética de edificios, barrios e, incluso, ciudades enteras a partir del catastro. Y así tomar decisiones para alcanzar un futuro de emisiones cero.

Big data y eficiencia energética

Canillas es un barrio más de Madrid. En él viven algo más de 40.000 personas. Situado en el distrito de Hortaleza, está catalogado como área urbana desfavorecida con una calificación de eficiencia energética muy baja. En él se centra el estudio de la UPM y el CSIC, cuyos resultados acaban de ser publicados en el paper ‘Use of cadastral data to assess urban scale building energy loss. Application to a deprived quarter in Madrid’.

Con los datos catastrales en la mano y mediante herramientas open-source, los investigadores han establecido un diagnóstico del estado actual del barrio y han evaluado el impacto de posibles medidas de mejora energética. Para ello han utilizado técnicas de programación para el análisis de big data, automatizando el procesamiento de los datos. Esto permite, sobre el papel, aplicar el sistema a áreas urbanas mucho más amplias.

“La posibilidad de disponer de datos para cada edificio, obtenidos de los datos catastrales, nos proporciona una herramienta útil para el diseño de estrategias de rehabilitación energética y permite una cuantificación, entre otras, de la transferencia de calor a través de la envolvente de la edificación”, señala Fernando Martín-Consuegra, investigador del CSIC y coautor del estudio.

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El estudio define un indicador de eficiencia energética pasiva que engloba aspectos urbanísticos, de la edificación (dimensiones, orientación o disposición) y constructivos (como el aislamiento). Según los investigadores, “este indicador es útil para detectar áreas prioritarias para la rehabilitación de la edificación ineficiente, permitiendo definir los edificios más afectados”.

Además, su sistema predice la eficiencia energética de los edificios de aplicarse ciertas mejoras. Así, permite estimar hasta qué punto podría reducirse la demanda energética y la inversión necesaria para las mejoras.

2020: una zebra en el horizonte

Volvamos a la escala europea. Renovar los edificios para aumentar su eficiencia podría reducir el consumo energético total de la UE en un 6% y las emisiones de CO2 en un 5%. Por eso, actuar sobre las viviendas, los locales comerciales y las oficinas es una prioridad a nivel regional. El pasado 9 de julio entraba en vigor una directiva europea destinada a “acelerar la renovación rentable de edificios existentes”. El objetivo es descarbonizar el parque de edificios antes de 2050.

futuro de edificios eficientes

La directiva deberá ser adaptada a la legislación española (y del resto de estados de la UE) antes de marzo de 2020. Es el resultado directo de la estrategia ZEBRA2020, en desarrollo desde 2014, y que pretende marcar las pautas de la transición hacia los llamados nearly Zero Energy Buildings (nZEBs) o edificios de consumo de energía casi nulo. De hecho, todos los edificios de nueva construcción en la UE deberán ser nZEBs a partir del 21 de diciembre de 2020.

En cuanto a los edificios ya existentes, cada país tiene la responsabilidad de establecer planes de acción dentro de un marco común. También debe asegurar que las mejoras energéticas cuentan con el apoyo necesario. ¿Estará la respuesta a un futuro más verde en los (grandes) datos de un catastro?

Imágenes | Unsplash/George Kedenburg III, Annika Ibels, Ryan Waring, Álvaro Ibáñez