José Miguel Viñas, meteorólogo: “Nos hemos convertido en una sociedad altamente tecnológica, pero ignorante científicamente”

La relación entre el ser humano y el clima lleva años dando que hablar. Han corrido ríos de tinta científica al respecto. Y también de bulos y afirmaciones de escépticos que no han sido respaldadas por investigaciones. Pero no existe lugar al debate, al menos desde la evidencia científica. Así lo asegura José Miguel Viñas, físico del aire, divulgador y tuitero empedernido. Cofundador de ACOMET, consultor de la Organización Meteorológica Mundial, colaborador de plataformas como Naukas y responsable de Divulgameteo.es, la suya es sin duda una voz autorizada para hablar de cambio climático, ciencia y humanidad y su futuro.

¿Está el cambio climático fuera de toda duda? ¿Y su origen en la actividad humana?

Doble y rotunda afirmación: sí y sí. El cambio climático es una realidad sobre la que existen numerosas evidencias, lo mismo que su atribución en gran parte a las actividades humanas. Sin nuestras emisiones de gases invernadero a la atmósfera, el clima no estaría evolucionando como observamos que lo está haciendo.

Entonces, ¿por qué sigue habiendo tantos escépticos?

No hay tantos. Es una falsa percepción. Hacen mucho ruido mediático y eso es lo que nos hace pensar que hay un debate equilibrado entre los que cuestionan el cambio climático y los que, en base al conocimiento científico, advierten que es una realidad y que puede ir a más en el futuro.

¿Por qué nos cuesta creer los argumentos que nos presenta la ciencia?

El lenguaje científico no resulta sencillo y si no se sabe comunicar bien se obtiene un resultado contrario al esperado. Los científicos, ante las evidencias del cambio climático, están lanzando avisos a la población y a los líderes políticos para que actúen. A veces esas llamadas de atención cruzan determinadas líneas que son contraproducentes, como dotar al discurso de un excesivo catastrofismo. Los medios de comunicación suelen amplificar el discurso y al final lo que ocurre es un poco lo del cuento de Pedro y el lobo. La gente se satura del mensaje catastrofista y desconecta. Aquí es donde creo que la divulgación científica de calidad debe cumplir un papel importante.

¿De qué armas dispone la comunidad científica para convencer y remover conciencias?

La ciencia es el único argumento, pero como ya dije, hay que comunicarla bien, tanto lo que sabemos del cambio climático, como lo que no sabemos (las incertidumbres). Solo así el ciudadano sabrá de verdad lo que hacen los científicos y entenderá porqué están preocupados ante lo que va deparando el conocimiento del clima.

entrevista a jose miguel viñas

Vemos con sorpresa el auge de movimientos antivacunas o las manifestaciones de tierraplanistas. ¿Por qué cree que se producen? ¿Qué instrumentos tiene la ciencia para combatir a los grupos de escépticos, no solo del cambio climático, sino del progreso científico general?

Nos hemos convertido en una sociedad altamente tecnológica, pero ignorante científicamente, hasta el punto de que cuestionamos hechos que ya están plenamente demostrados por la ciencia como esos. La única posibilidad de revertir esto debe partir de nuestros dirigentes. Deben apostar por la ciencia y por la divulgación científica. Yo tengo formación científica y llevo 25 años divulgando las ciencias atmosféricas en los medios de comunicación, publicando libros, haciendo consultorías internacionales, dando conferencias, cursos… No puede ser que mi actividad apenas me dé para sobrevivir. Mi caso no es único. Creo que los divulgadores científicos desempeñamos un papel necesario e importante en la sociedad, pero apenas recibimos apoyo. Damos bastante más de lo que recibimos.

Usted es un gran defensor del humor para la divulgación científica. ¿Cuál es su importancia? ¿Y cuál es la importancia de las redes sociales para transmitir este mensaje?

Las redes sociales tienen un gran potencial para llegar a un segmento amplio de población. Las utilizo muchas veces para hacer pequeños experimentos, y el humor, en las dosis justas y con buen gusto, he comprobado que funciona. La cosa no consiste en ser todo el rato chistoso, sino inocular algún chiste y mensajes ingeniosos que calen en la gente y que, además, les despierten la curiosidad por asuntos importantes como el cambio climático. ¡Bienvenido sea el humor!

Su tuit de los lápices Alpino y el cambio climático es lo más viral que ha publicado hasta la fecha. ¿Cómo se le ocurrió? ¿Qué lecciones se pueden sacar de este hecho para la comunicación científica?

Ese tuit, lo mismo que otros muchos, surgió a vuela pluma. Se me ocurrió al ver en casa, una tarde de sábado, una caja de lápices Alpino de mis hijos. Vi aquella montaña nevada (con poca nieve) dibujada en ella y me puse a buscar en internet la fotografía de una caja de las Alpino que usaba yo en el colegio. El tuit surgió espontáneamente. Me sorprendió la rapidez con la que empezó a difundirse. Hacer algo viral en una red social como Twitter no es algo que pueda planificarse. A veces subes mensajes que piensas que van a moverse mucho y apenas lo hacen. En las redes sociales intervienen muchos factores. No basta con el ingenio, aunque ayuda.

Volviendo sobre el cambio climático, ¿cuáles son los principales impactos en nuestro mundo y en nuestra sociedad?

Los impactos del cambio climático están aumentando y estamos empezando a notarlos. Hasta hace no mucho lo veíamos como algo ajeno a nosotros, que solo lo veíamos en televisión. Ahora, cada vez con mayor frecuencia, esos impactos nos pillan más de cerca. Ya no nos podemos quitar el calor de encima, ni de nuestras conversaciones de ascensor. Los calores intensos, duraderos y a destiempo son el pan nuestro de cada día. La gente del mundo rural, más acostumbrada a estar pendiente del comportamiento meteorológico, cada año que pasa es más consciente de la evolución que está teniendo el clima.

Las cuatro estaciones están perdiendo definición, las sequías se suceden con más celeridad, las lluvias se están volviendo más anárquicas que de costumbre, las tormentas más intensas… Ocurre aquí en nuestro país y en cualquier otro lugar del mundo. Es un fenómeno global. Los impactos del cambio climático se dejan sentir en toda la Tierra. Y van a más, entre otras cosas porque cada vez somos más vulnerables a ellos.

¿Quizá destacando sus daños económicos y sociales se consiga aunar esfuerzos para frenarlo?

Históricamente, las grandes catástrofes han hecho mover ficha a nuestros dirigentes. El problema es que ahora estamos ante algo global, por lo que no vale solo que algunos países tomen medidas y el resto no. Todos debemos de ir por la misma senda y este es el principal escollo. Los científicos llevan ya tres décadas advirtiendo a los políticos de que hay que actuar y, de momento, lejos de hacerlo, seguimos echando leña al fuego de las emisiones a la atmósfera, agravándose el problema. Cada año que pasa con esa pasividad complica las acciones a emprender. Los dirigentes no han entendido todavía que esa debe de ser la cuestión prioritaria. Los ministerios de transición ecológica tenían que haber comenzado su andadura bastante antes. Al menos ya tenemos uno en nuestro país. Por ahí se empieza.

¿Podemos solucionar todavía el cambio climático o es algo imparable?

En el sistema climático hay unas inercias que no se pueden frenar en seco. El problema que plantean los científicos es alcanzar determinados puntos de no retorno, ya que esos umbrales sí que podrían dejarnos a los seres humanos sin margen de maniobra. En principio, si se reducen de forma rápida y decidida las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, y la contaminación del aire y el agua, el clima no debería de evolucionar hacia los peores escenarios que plantean las proyecciones climáticas.

“La tecnología nos hace creer que podremos salvar cualquier situación complicada que vaya aconteciendo en los próximos años y décadas, pero la realidad es que nuestra vulnerabilidad es muy grande”

Si no hacemos los deberes, nos encaminaremos a ellos y cada vez sufriremos más los impactos. Es un futuro poco deseable. Estamos todavía a tiempo de evitarlo, pero ello exige una transformación profunda de nuestra sociedad.

Vista la capacidad de organización global del ser humano y las últimas decisiones de países que deberían ser líderes, como EEUU, ¿es optimista?

Mi optimismo va dando bandazos. El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Ahora, con la reciente dimisión del ministro de transición ecológica de Francia, estoy de bajón. Si en un país avanzado como Francia la política no da prioridad a los temas medioambientales, poco podemos esperar de otros muchos estados. Quizá cuando pase la etapa de Trump retome el optimismo. El problema es que el tiempo pasa…

¿Cuál es la capacidad de reacción del planeta?

La historia de nuestro planeta es una sucesión de cambios climáticos que han cambiado su fisionomía en múltiples ocasiones. La Tierra sigue dando vueltas y así lo seguirá haciendo en el futuro, hasta que muera el sol y nos engulla. El problema del cambio climático actual es que es muy rápido e impacta de lleno en nosotros y nuestras actividades. La tecnología nos hace creer que podremos salvar cualquier situación complicada que vaya aconteciendo en los próximos años y décadas, pero la realidad es que nuestra vulnerabilidad es muy grande, mayor de lo que pensamos.

¿Podríamos estarla subestimando, es decir, ignorando que existen en el planeta mecanismos de regulación climática todavía desconocidos?

Por supuesto que desconocemos aún muchas cosas del sistema terrestre en general y del climático en particular. Pueden existir mecanismos reguladores desconocidos, pero con lo que conocemos hasta ahora, las advertencias de los científicos están más que justificadas. Los seres humanos nunca tendremos el conocimiento absoluto de todas las cosas y tomamos decisiones en base al nivel de conocimiento que vamos adquiriendo. Hemos de convivir con las incertidumbres. La ciencia lo que trata de hacer en todo momento es de reducirlas y acotarlas. Así es como se progresa.

Y, al contrario, ¿podríamos estar confiando demasiado en ella? Ya hemos comprobado que un cambio en un único parámetro desencadena una oleada de cambios de grandes proporciones.

Los seres humanos tenemos una capacidad limitada, pero importante, sobre el clima y el sistema climático en general. Los factores naturales siempre están actuando y muchas veces son los que llevan la batuta, pero hemos podido demostrar y cuantificar el factor antrópico. Repito lo que ya comenté con anterioridad: sin nuestras emisiones de gases invernadero a la atmósfera, el clima no estaría evolucionando como observamos que lo está haciendo.

cambio climático

El clima es algo que recibe cada vez más atención. Sin embargo, ¿cuánto sabemos en realidad de los fenómenos atmosféricos?

Sabemos bastantes cosas, pues la atmósfera es la componente del sistema climático de la que hemos adquirido un mayor conocimiento. Llevamos ya casi dos siglos llevando a cabo observaciones meteorológicas el globo, lo que supone mucha información. El grado de acierto que han alcanzado los pronósticos del tiempo – y que percibe el ciudadano – no es más que el reflejo de todo el conocimiento que hemos atesorado. La meteorología es una de las ciencias que más ha tardado en despuntar, pero que más rápido ha evolucionado.

¿En qué aspectos se centra, hoy por hoy, la investigación climática?

Si pensamos en modelos climáticos, los mayores esfuerzos se están dirigiendo a la ejecución de escenarios regionales e incluso de menor escala, algo que empieza a ser posible gracias a la capacidad de cálculo de los superordenadores. Un alto porcentaje de la población humana se concentra en grandes ciudades, que al final son puntos en un mapa. La nueva generación de modelos climáticos seguramente nos ofrecerá escenarios para ciudades concretas, no para cuadrículas de centenares de kilómetros de lado, como se venía haciendo hasta ahora.

En los últimos tiempos, se ha hablado mucho de la posibilidad de conquistar otros mundos si finalmente destruimos el nuestro. ¿Cree que es posible terraformar otros planetas?

A nivel teórico se ha planteado esa posibilidad, pero creo que los seres humanos estamos aún muy lejos de poder llevar a cabo con éxito ese tipo de prácticas. Nuestros mayores esfuerzos deben de dirigirse a salvaguardar el sistema climático terrestre. Mal iría la cosa si empezamos a plantearnos escapar a otros planetas.

Imágenes | José Miguel Viñas, iStock, Twitter