¿Es demasiado tarde para frenar el cambio climático?

Los veranos en el Ártico cada vez tienen menos hielo y temperaturas más altas. Los grandes arrecifes de coral se blanquean a marchas forzadas. Es decir, se cuecen y se mueren en mares cada vez más calientes. La subida del nivel del mar es un problema real en muchas islas y zonas costeras. ¿Signos del cambio climático? Sin lugar a dudas. Pero quizá todavía tengamos una oportunidad para evitar las peores consecuencias.

El último informe del IPCC (siglas en inglés de Panel Intergubernamental del Cambio Climático) es demoledor. Está apoyado por más de 6.000 referencias científicas. Viene a decir que ya no nos queda casi tiempo, que para frenar el calentamiento global hay que actuar ya. Según este informe, la línea entre que las temperaturas globales aumenten 1,5°C o 2°C marca también la barrera entre la supervivencia o no de buena parte de los ecosistemas y especies del planeta. Si dejamos que supere ese límite, las consecuencias son impredecibles.

Qué es el IPCC

Primero, hay que identificar a la fuente. El IPCC es poco sospechoso de ser una organización con un interés lucrativo en frenar las emisiones de gases de efecto invernadero. Tampoco lo forman un grupo de ecologistas con tendencias alarmistas. Ni siquiera llevan a cabo su propia investigación, lo que siempre podía hacernos pensar que se han equivocado. No.

El IPCC es un organismo creado bajo el paraguas de las Naciones Unidas. Depende de la Organización Meteorológica Mundial (WMO) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). Básicamente, se encarga de recoger toda la información científica y técnica disponible sobre el cambio climático, evaluarla y emitir informes. Para ello cuenta con un grupo de varios cientos de científicos que, de forma voluntaria y sin recibir pagos a cambio, revisa las publicaciones.

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Y esto es lo que ha dicho

El último informe del IPCC está dirigido a los gobernantes y personas con capacidad de decisión de todo el mundo. El trabajo, con más de 6.000 referencias científicas y revisado por 91 expertos, se estructura en cinco capítulos llenos de datos demoledores. Una vez más (y ya van muchos) considera probado el impacto humano en el ascenso de las temperaturas. La media global es hoy casi 1°C más elevada que en la segunda mitad del siglo XIX.

Las medias mundiales, además, significan que los episodios locales y extremos se están multiplicando. De hecho, el ascenso de la temperatura media en el círculo polar ártico ha sido de más de 3°C. Según el informe, antes de la mitad del siglo XXI, las emisiones de origen humano habrán añadido medio grado más a la temperatura media de la Tierra. Y en 2100 se habrá sumado 1°C más, si no hacemos nada para remediarlo.

La diferencia entre 1,5°C y 2°C

“Uno de los mensajes clave que se desprende de este informe es que ya estamos viendo las consecuencias del calentamiento global a 1°C en un clima más extremo, el aumento del nivel del mar y la disminución del hielo marino en el Ártico”, aseguró, en el momento de la presentación del informe, Panmao Zhai, copresidente del Grupo de trabajo I del IPCC. “Cada subida de temperatura es importante, porque el calentamiento superior a los 1,5°C aumenta el riesgo de cambios irreversibles o de larga duración”, añadió Hans-Otto Pörtner, copresidente del mismo grupo.

Estas son algunas de las diferencias, según el informe, de no frenar el ascenso de las temperaturas en 1,5°C:

  • Sequías más prolongadas y aumento de los episodios de calor extremos.
  • Precipitaciones puntuales más elevadas y ciclones más violentos.
  • 10 centímetros más de ascenso del nivel del mar si se alcanza la subida de 2°C (aun con 1,5°C podría llegar a los 80 centímetros).
  • Inundaciones constantes e intrusión de agua salada en los acuíferos de la mayoría de zonas costeras y, sobre todo, las islas.
  • Alto impacto en la biodiversidad y en los ecosistemas, sobre todo, en los terrestres dependientes de un agua dulce que ya es escasa. El porcentaje de pérdida de especies podría triplicarse en algunas familias si se sube ese medio grado extra.
  • Los episodios de deshielo total del Ártico se acelerarían. De una vez cada siglo (algo que, asumen, veremos tarde o temprano) a una vez cada década.
  • Los arrecifes de coral, el ecosistema marino más rico y diverso, desaparecerán casi por completo. La subida de 1,5°C pronostica ya la desaparición de entre el 70% y el 90% de los arrecifes actuales. Los 2°C acabarían con el 99%.
  • Reducción del alimento disponible (sobre todo, de cereales) para los humanos y aumento de la pobreza en las zonas donde más impacte el ascenso de las temperaturas. Frenar el calentamiento descontrolado dejaría a los gobiernos margen para actuar y minimizar estas consecuencias.

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¿No se puede hacer nada?

El informe asume que las consecuencias del ascenso de 1°C ya están aquí. Y que frenar el ascenso hasta 1,5°C es imposible. Aun así, aseguran, hay un escaso margen para frenar la subida de la temperatura media global en 2°C. “Limitar el calentamiento a 1.5°C es posible según las leyes de química y física, pero hacerlo requeriría actuaciones sin precedentes”, señaló Jim Skea, copresidente del Grupo de trabajo III del IPCC.

Para ello, habría que llevar a cabo transiciones rápidas y de alcance mundial en nuestros modelos energético, industrial, agrícola y de transporte. Las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano tendrían que lograr reducirse un 45% antes de 2030 y por completo antes de 2050. Si no lo hacemos, concluye el informe, la única carta que nos queda es desarrollar tecnologías eficaces para eliminar el CO2 de la atmósfera. Algo lejano a día de hoy.

Desde el año 1900, las emisiones de gases de efecto invernadero y, en particular, de CO2, no han dejado de aumentar. Desde los años 70 del siglo pasado, el ritmo se ha acelerado. Solo entre 1970 y 2010, han aumentado un 90%. Aunque llevamos ya unos cuantos años oyendo las advertencias, las emisiones han seguido creciendo sin descanso. ¿Seremos ahora capaces de marcar la diferencia con medio grado?

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