20 años documentando el mundo: la historia de Wikipedia

Vivimos un momento de incertidumbre informativa, un periodo donde las fake news no pueden ser combatidas mediante una IA porque, en gran medida, son obras de una IA. La duda campa a sus anchas entre cadenas virales de medias verdades. Un momento donde ese ágora del conocimiento que es Wikipedia cumple exactamente 20 años.

Tabú entre algunas redacciones, considerada la fuente menos fiable de cuantas enciclopedias existen, Wikipedia ha mantenido su estatus e incluso ha revalidado su reputación a través de algunos cambios muy audaces. El trabajo editorial más vasto, más leído y más consultado de nuestra historia universal es justo ahora, en 2021, el decimotercer medio más popular en todo internet, aunque llegó a ser el quinto. ¿Cuál es su historia?

Acto 1: dos fundamentalistas, uno de Alabama, otro de Washington

Todo comenzó con un debate. El empresario Jimmy ‘Jimbo’ Wales conoció al doctor en Filosofía Larry Sanger en un foro. Ambos comenzaron una discusión que prolongaron durante meses. Se hicieron buenos amigos y Wales terminó contratando a Sanger como jefe de redacción para su nuevo proyecto: en marzo del año 2000 nacía Nupedia, una enciclopedia con revisión por pares, escrita por expertos y financiada con publicidad.

Pero había algo que no encajaba: el ritmo de crecimiento era lento, solo contrataban a doctorados, y la exigencia de revisión limitaba cierta forma de exponer, digamos creativamente, nuevos artículos. Durante su primer año, la antecesora de Wikipedia había costado 120.000 dólares y solo había generado 24 (extensos) artículos. El modelo era insostenible, debía cambiar.

Y todo comenzó un 15 de enero de 2001, con un artículo escrito bajo nuevas reglas —si bien el modelo Wiki fue desarrollado por Ward Cunningham en 1995—. Sanger conoció a Ben Kovitz, un experto en programación extrema que sugirió cambiar al modelo “wiki”, palabra que proviene del hawaiano wiki y significa “rápido” o “ágil”. Un modelo que propone que múltiples editores podrían aportar de manera simultánea, evitando así el cuello de botella a favor de una aplicación más inmediata.

Un modelo que también fomenta un mantenimiento colectivo y que estalló en cuestión de meses: cabeceras como el New York Times y el Technology Review del MIT se hicieron eco de este cambio. En pleno “efecto Google”, Wikipedia comenzó a gozar de un éxito peligroso: se llenó de trolls. Aún no existía el Comité de Arbitraje y ser demasiado estricto espantaría el objetivo inicial: crecer mediante contribuciones populares.

Acto 2: la delicada línea entre morir de éxito o sobrevivir

A diferencia de cualquier otro servicio o página web, donde el termómetro de su éxito determina la cantidad de ingresos derivados de publicidad, el crecimiento de Wikipedia solo incurre en mayores gastos. La segunda mayor partida de sus gastos va dedicada en nóminas de sus muchos comisarios, abogados, ingenieros, gestores y demás capital humano.

Cada pocos meses, al entrar en cualquier página te habrás topado con un banner superior que nos invita a realizar una pequeña —o gigantesca— contribución económica. De no mantener un equilibrio adecuado, su gasto podría terminar devorando su propia existencia.

La Fundación Wikimedia y sus distintos brazos han redefinido sus estrategias a lo largo de los años. Al optar por la letra impresa sobre el vídeo, la capacidad interactiva de la página siempre estará limitada, pero a cambio también han sabido mantener su posición, con fortaleza, sin verse obligados a realizar grandes inversiones. La transparencia en términos de financiación, al menos, es envidiable.

Hoy día es difícil explicar su prevalencia. El economista Shane Greenstein llegó a tildarla de “materia oscura digital”. “Un profesor que fomenta el uso de Wikipedia es el equivalente intelectual de un dietista que recomienda una dieta constante basada en Big Macs”, llegaría a decir Michael Gorman, expresidente de la American Library Association. ¿Un proveedor de fast food intelectual?

Si bien muchas buenas páginas se convierten en vagos hilos de Twitter, la realidad es que al mundo académico le conviene la existencia de Wikipedia. Muchos usuarios y docentes estamos en permanente deuda con su existencia.

No en vano, el año pasado, la página más visitada (y trolleada) en español fue la de la tabla periódica: casi diez millones de visitas frente a las 9.344.185 registradas por la página del coronavirus —curiosamente, el pasado 23 de abril fue el día de mayor actividad, en pleno confinamiento—. ¿La razón? Las dudas de los millones de estudiantes de ESO y bachiller.

Acto 3: la necesidad crea el órgano

En cuanto al aspecto editorial, no creamos que los trolls poseen tanto poder. Más allá de la oportunidad para cambiar un párrafo y tomar una captura, el grueso de páginas más visitadas está firmemente protegido por algoritmos y expertos reales. Los gazapos o ediciones malintencionadas cuentan con una media de tiempo en página de apenas cinco minutos. La página de la reina de Inglaterra, Isabel II, está comisionada por casi 200 personas. Ni una sola coma cambia sin pasar la revisión de estos ojos exhaustivos.

Hoy Wikipedia cuenta con 8.000 lectores por segundo, 1.000 millones al mes, con más de 350 ediciones por minuto, con 29.000 millones de palabras. Solo en inglés existen casi 6,5 millones de artículos. Cifras vertiginosas sostenidas por 280.000 voluntarios y 7 millones de donantes que aportan una media de 15 dólares al año. Así han logrado mantener una delicada neutralidad basada en cinco pilares: sin propaganda, sin promociones, sin derechos de autor, fundamentada en el etiquetado, el respeto y sin más normas editoriales.

Wikipedia también es el hogar de la pluralidad. Una buena razón para seguir alimentando su riqueza lingüística. Mientras el 54,9 % del contenido en internet está escrito en inglés y el idioma más usado es el chino mandarín, con 920 millones de hablantes, tan solo el 11 % de Wikipedia está escrita en inglés. Casi el 90 % de los artículos se encuentra redactado de forma nativa en otras lenguas, entre las que destaca el japonés o incluso el catalán.

Sumado a bibliotecas como la Biblioteca Digital Mundial o el Internet Archive y su bastión Openlibrary, Wikipedia es, con sus defectos y virtudes, sus terribles erratas y culto al amateur, sus censuras y escándalos en torno a su hostilidad hacia las mujeres, un noble y casi utópico acto de almacenar y clasificar conocimiento. Un intrincado arte que llevamos cultivando unos 8.000 años, desde las primeras formas de expresión escrita.

Imagen de cabecera | Patrick Tomasso (Unsplash)

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