Un lauchón orejudo a casi 7.000 metros: así es el mamífero que más alto ha vivido (que se sepa)

Es el insecto más pequeño que existe. Se trata del último ejemplar en libertad de su especie. No hay otro ser vivo que viva en estas condiciones. Es el pájaro que más distancia recorre sin mover las alas. Este tipo de afirmaciones son habituales. Pero siempre se nos olvida añadir una coletilla muy importante: que sepamos. Y es que la mayor parte de especies del planeta todavía están por descubrir. Sabemos menos de lo que creemos y un lauchón orejudo nos los acaba de demostrar.

A 8.848 metros sobre el nivel del mar, la cima del monte Everest se alza imponente. Allí, sobre la cumbre más alta del planeta, crece un tipo de musgo único, que se ha ganado el título de la planta capaz de crecer a mayor altitud. Ahora, el lauchón orejudo ha demostrado que las alturas también son un lugar para los mamíferos. Esta especie ha sido localizada en los Andes, a 6.739 metros sobre el nivel del mar.

Un pericote orejudo y amarillo

dibujo de un pericote

El lauchón orejudo amarillento es un pequeño roedor que habita en las regiones sur y oeste de Sudamérica. También conocido como pericote panza gris o pericote austral, se trata de un animal especialmente adaptado a hábitats rocosos, como acantilados o picos montañosos, pero que también vive en bosques y praderas. De hecho, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), es una especie con una población estable, resistente y con poco riesgo de extinguirse.

De color entre marrón grisáceo y amarillo arenoso, su pelaje le ayuda a camuflarse en terrenos con poca vegetación. Además del color, su principal característica, como su nombre indica, son sus prominentes orejas. Miden hasta 27 milímetros de largo en los machos. Puede no parecer mucho, pero su tamaño es considerable si tenemos en cuenta que los lauchones adultos miden pocos centímetros de largo y no pesan más de 50 gramos.

La especie, descrita para la ciencia hace casi ya dos siglos, es abundante en los Andes, pero extiende su territorio por buena parte de Perú, Argentina, Chile y Bolivia. Hasta ahora, se tenía constancia de que habitaba un amplio rango de hábitats y climas, desde el nivel del mar en la costa Pacífica hasta alturas de 5.000 metros. Su organismo ha demostrado una gran plasticidad y, sobre todo, adaptación a las bajas temperaturas.

Aun así, cuando los investigadores de la Universidad de Nebraska y de la Universidad Austral de Chile se encontraron un pequeño lauchón a casi 7.000 metros de altura, la sorpresa fue evidente. Allí, en la cima del volcán Llullaillaco, en la meseta chilena del Atacama, los termómetros rara vez superan los 0 grados Celsius.

Un ratón de récord

fotografía del launchón orejudo

Liderados por el biólogo Jay F. Storz de la Universidad de Nebraska, el equipo que se encontró con el roedor en el Lullaillaco no se movía a ciegas. Su expedición estaba inspirada en el documental grabado en 2013 por el montañista Matt Farson, en el cual se podía ver a un roedor correr sobre la nieve a más de 6.000 metros de altura. Sin embargo, la realidad superó cualquier expectativa.

Hasta que el equipo de Storz subió al volcán y capturó un ejemplar de lauchón orejudo, se daba por sentado que ningún mamífero podía vivir en esas condiciones, con solo el 45 % del oxígeno disponible al nivel del mar y soportando temperaturas que pueden alcanzar los 60 grados bajo cero.

“Nadie esperaba que los mamíferos pudieran sobrevivir a tanta altitud”, señala el investigador de la Universidad de Nebraska. “La sabiduría convencional siempre dijo que el límite de altitud para los mamíferos era alrededor de los 5.000 metros. Por encima de eso, se consideraba que la existencia de vertebrados terrestres era prácticamente imposible”.

El hallazgo, publicado en el paper ‘Discovery of the world’s highest-dwelling mammal’, significa dos cosas. Por un lado, se trata de un nuevo récord, ya que hasta ahora el mamífero que más alto se había encontrado (el pika, otro roedor) se hallaba a 6.130 metros. Por otro, señala el vacío de conocimiento científico que existe en determinadas zonas del planeta.

“Este descubrimiento nos ha hecho pensar que probablemente hemos subestimado los límites […] de los mamíferos y otros vertebrados, simplemente porque las cumbres más altas del mundo están relativamente inexploradas por los biólogos”, añade Storz. Es decir, muchas de las afirmaciones que damos por sentadas siguen basándose en supuestos y pocas veces son comprobadas in situ.

La importancia de explorar

equipo de exploración en los Andes

Guiado por el montañista Mario Pérez Mamani, el equipo de investigadores se pasó varias semanas en las laderas del volcán Lullaillaco. De hecho, gracias a su sistema de trampeo y observación registraron también la presencia de otras tres especies de roedores a menor altitud, pero aun así a niveles pocas veces vistos.

La misión, financiada por la National Geographic Society, sirvió para resaltar la importancia de la exploración científica clásica, adentrándose en lugares desconocidos simplemente para conocerlos y catalogarlos mejor. De hecho, el hallazgo del lauchón orejudo a casi 7.000 metros de altitud ha dejado más preguntas que respuestas.

¿Cómo es capaz de sobrevivir en esas condiciones de oxígeno y temperatura y hacerlo también al nivel del mar? ¿De qué se alimenta en un ecosistema donde apenas hay seres vivos? ¿Qué lo ha impulsado a conquistar este nicho? Las respuestas, concluye Storz, solo llegarán en futuras expediciones para “descubrir cuán común es esto y conocer más sobre los límites fisiológicos de la vida animal a gran altura”.

Imágenes | Wikimedia Commons, Wikimedia Commons/Darwin, Universidad de Nebraska