Raúl González, la moda según Ecodicta: «Hay que volver a lo que se hacía antes para innovar y darle un empujón digital»

Para algunas personas, el sueño podría ser tener tanta ropa como para no repetir vestimenta ningún día y hacer propia la frase de Carmen Lomana: «Para la ropa ¡yo no tengo armarios, tengo habitaciones!«. Pero, bien por economía o por conciencia medioambiental (o ambas), no llegan a realizar esta ensoñación.

Ecodicta es una startup que se autodenomina «El club del Fashion Sharing». Bajo el movimiento de slow fashion, permite a los usuarios poder renovar sus prendas de vestir y, además, reducir la huella medioambiental que esta industria genera, puesto que la oferta de este servicio se nutre, básicamente, de firmas sostenibles.

Para su fundador, Raúl González, todo lo relativo a la economía digital tiene mucho que ver con estos movimientos que, en parte, intentan recuperar la esencia de lo que se hacía antes de la llegada de la revolución digital.

El Blog de Lenovo: Brevemente, ¿qué es Ecodicta?

Raúl González: Somos una plataforma de alquiler de prendas que ofrecemos una alternativa al fast fashion, promocionando marcas sostenibles y ayudando a nuestras clientas a perfilar un armario con menor huella ecológica sin descuidar el estilo y su personalidad.

EBL: ¿Cómo surge este proyecto?

RG: Surge de la creencia de que las empresas son una herramienta brutal de transformación de la sociedad. Tanto generando riqueza, como cambiando los hábitos de las personas. Creemos que desde el cambio individual podemos impactar en lo colectivo, e intentar sumar todos juntos.

EBL: ¿Cuál es su objetivo? ¿Qué pretendéis con esta startup?

RG: Pretendemos aunar moda y sostenibilidad proponiendo una alternativa a la moda actual: ofrecemos igual rotacion, precio similar, pero una mayor calidad de las prendas.

Creemos que podemos ser el primer paso en muchas mujeres para adentrarse en el mundo de la slow fashion, al tener otras ventajas como es vestir hasta 60 prendas/año sin acumular, recibir la ropa en casa sin problemas, no tener que comprometerte con una prenda que puede ser fruto de una compra compulsiva…

En definitiva, repensarnos nuestro armario y volver a valorar las prendas que habitan en él, y tener prendas extras que te ayuden a vestir como te gusta y te sientes cómoda.

EBL: ¿Con qué dificultades os estáis encontrando?

RG: Principalmente, es difícil acceder a financiación en estas primeras etapas. También fue difícil al principio al estar creando un nuevo mercado el llegar a las clientas. Recibimos muchos noes, pero siempre creíamos en el proyecto porque tiene muchas ventajas para las marcas, nuestras suscriptoras y el planeta.

EBL: Hay otras empresas que también apuestan por el slow fashion. ¿Cuál es vuestra propuesta diferencial?

RG: Nuestra propuesta diferencial es poder llegar a distintos tipos de clientas ofreciéndoles un servicio igual o mejor que las marcas de fast fashion. Ofrecemos calidad, un precio ajustado, servicio de estilismo, entrega en domicilio que ahora es complicado ir de tiendas, rotación, descubrir nuevas marcas y estilos y, si te apetece cambiar, pues en 30 días tienes más, la posibilidad de comprar si te enamora la prenda, adaptarnos a tu ritmo de vida si cambia porque vas a la ofi o simplemente no vas y hacer teletrabajo o cambias de talla o de gustos…

EBL: La conciencia medioambiental está aumentado, a muchas personas les gusta vestir diferente cada día… ¿Cuál es el principal motivo que lleva a vuestros usuarios a utilizar vuestros
servicios? ¿El factor económico también pesa?

RG: Yo creo que es la suma de todos, y que cada cliente tiene sus motivos particulares. Desde la que necesita cambiar de ropa por el trabajo hasta la que simplemente expresa su personalidad a través de la moda, o las personas que están mas concienciadas o quieren explorar modelos sostenibles… Nos adaptamos a diversos públicos y todas nuestras clientas llegan con sus propios motivos y ritmos de vida.

EBL: ¿Y qué les dirías para que apuesten por este concepto?

RG: Que prueben, si les gusta, que repitan y, si no, que devuelvan. Pero, ante todo, que se informen también sobre otras alternativas slow fashion como moda, con materiales sostenibles, compra venta de second hand, upcyclick… Hay diversos caminos y debemos llegar al que más se adapte a nosotros, pero siempre con la mentalidad de que necesitamos un cambio en nuestros hábitos de consumo y de vivir.

EBL: ¿Qué implicación tienen las marcas? ¿Qué ganan a cambio?

RG: Tenemos actualmente 44 marcas en nuestra plataforma, y ante todo ganan un nuevo canal de distribución. También les apoyamos en marketing, comunicación, gestión de stock de temporadas anteriores, reforzar su apuesta por la sostenibilidad, hay múltiples motivos para sumarse a nuestro ecosistema.

EBL: Ecodicta es llevar el concepto de sharing a la ropa y la moda, como ha ocurrido con otros sectores. ¿Se acabará imponiendo el concepto “sharing” en todos los aspectos de la vida? ¿Por qué?

RG: Yo creo que será cada vez más común ya que todo va más rápido y vamos hacia alternativas que nos acompañen en la nueva vida, adaptándose a nuestro ritmo.

Ya con horarios flexibles, cambios de domicilios y empresa, teletrabajo, foco en la sostenibilidad… Al final el poder tener un servicio y pagar por el uso puede ser para muchas personas una solución mejor que la compra y la posesión, al no acumular o no tener que comprometerse con un bien. A lo mejor un mes me apetece un portátil más potente para jugar online, y me trasladan a otra localización y solo quiero algo ligero para ir en el ave, por ejemplo. O tener uno en casa y, cuando viajo, acceder a uno ligero.

También creemos que lo importante son las experiencias, no los objetos.

EBL: ¿Cómo os ha afectado la COVID-19? ¿Hay menos usuarios?

RG: La verdad que en marzo estábamos teniendo un crecimiento brutal y eso se ha ralentizado. Al final hemos bajado en clientas pero hemos estado optimizando procesos y prácticamente nuestro mejor mes fue junio. No hemos parado durante el COVID de trabajar, pero sí de dar el servicio.

EBL: ¿Cómo se está garantizando la seguridad de las prendas?
RG: Las prendas que vienen de las clientas pasan 48h en cuarentena, luego van directas a la lavandería que las trata con ozono y, posteriormente, se perchan en el almacén hasta que se ponen en las boxes.

Todo este proceso lo hace la misma persona, reduciendo el contacto de otras personas, y con medidas y elementos de protección. La seguridad ante todo.

EBL: ¿Qué recursos tecnológicos empleáis en vuestra empresa?

RG: Principalmente, el paquete Google, pero también Typeform, WooCommerce y la bolsa social para financiacion. También estamos en redes sociales como Instagram o LinkedIn y empleamos soluciones de pago como Stripe. Para nuestros procesos internos son clave y, para conectar con las clientas y marcas, es muy importante.

EBL: ¿Hubierais podido montar Ecodicta sin estas herramientas?

RG: Imposible. Además, debemos seguir mejorando en tecnología porque nos queda mucho recorrido.

EBL: Antes hablábamos del movimiento sharing. ¿Crees que lo digital está favoreciendo este tipo de movimientos? ¿Por qué?

RG: Sí. En parte, es volver a hacer lo que hacían nuestros abuelos y abuelas, que compartían prendas entre todos los hermanos y primos.

Con lo digital podemos compartir prendas que tienen experiencias y han vivido con desconocidos y que, en algún caso, se han hecho amigas. También nos ha impactado cómo una clienta comparte prendas con su hija, conectando por la parte de sostenibilidad e, incluso, entre hermanas que se intercambian sus boxes o familiares.

Al final, a veces hay que volver a lo que se hacía antes para innovar y darle un empujón digital.

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