¿Miedo a los virus y amenazas informáticas? Vamos a ver que es fácil protegerse utilizando unas sencillas reglas básicas.
Actualizar a menudo
Los peligros acechan a cualquier software nada más salir al mercado. Por eso, lo más adecuado es habilitar las actualizaciones automáticas, porque estos “agujeros de seguridad” son solucionados tan pronto han sido descubiertos.

Usar antivirus
Hace tiempo que el software antivirus dejó de ser un simple programa para pasar a ser una completa suite que nos ofrecerá un completo conjunto de soluciones de seguridad. Opciones hay muchas, desde el mismo Windows Defender hasta todas las opciones comerciales (tanto gratuitas como de pago). Los más conocidos (Avira, Panda, Kaspersky, etc.) protegen nuestros dispositivos no solo de posibles virus sino, además, de otros problemas como el malware, el pshising, etc.
Contraseñas: seguras y actualizadas
Tener contraseñas en algunos de los programas y dispositivos es obligatorio por seguridad, pero debemos tener en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar, debemos crear una contraseña que sea segura (no el típico “1234”). Lo más adecuado es utilizar letras, números y símbolos.
Por otro lado, no debemos utilizar una contraseña para siempre, debemos cambiarla cada cierto tiempo, unos tres o seis meses, dependiendo de la aplicación o programa. Y, por último, no debemos utilizar la misma contraseña en todos los sitios, sino contraseñas diferentes para cada programa o servicio. Siempre podemos utilizar un gestor de contraseñas como LastPass o mSecure para tenerlas todas reunidas y guardadas de una forma segura.

Cuidado con las descargas
Tanto lo que nos descargamos como los lugares de dónde descargamos deberían ser de completa confianza. La mayor parte del malware que afecta a nuestros dispositivos viene de páginas y programas que descargamos sin tener cuidado.
Lo más sencillo es descargar el software de sus páginas oficiales: si queremos un antivirus gratuito como Avast lo que debemos hacer es descargarlo, únicamente, de su página oficial, donde seguro que no tendremos ningún problema.

Con estos sencillos consejos nuestro “viaje informático” será mucho más seguro y tranquilo. Además, todos estos pasos se traducen en uno: usar el sentido común.